Delfina Pignatiello, a corazón abierto: “Me llegaron a decir fracasada de mierda y lo peor es que me lo creí”

Antes de cumplir 20 años, la nadadora Delfina Pignatiello se transformó en un punto de referencia del deporte argentino. Aun con presiones, consiguió medallas y logró buenas marcas en los diversos torneos preliminares que elevaron las expectativas de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Sin embargo, la joven de San Isidro debió cargar con una mochila muy pesada para su corta edad y esto le terminó jugando en contra.

Delfina no pudo conseguir ninguna medalla y sus objetivos estuvieron lejos de lo que ella misma se había planteado. Esto no parecía un problema, ya que se trataba de su primera participación en la máxima cita del deporte. Pero no fue así para todos, porque desde el otro lado del mundo le tocó lidiar con una faceta desconocida hasta el momento. En las redes sociales, aparecieron los “haters” (usuarios que atacan y se burlan con la intención de generar un impacto negativo en una persona) y esto le afectó. Por este motivo, tomó la terminante decisión de cerrar todas sus cuentas.

Luego de un tiempo de silencio, poco a poco fue reapareciendo e incluso, en las últimas horas, se animó a formar parte en una de las charlas TED, donde abrió su corazón y reveló todos sus sentimientos de aquellos días en Tokio. También contó cuál fue el aprendizaje y que tomó de toda esa difícil situación.

“Después de 9.000 horas de entrenamiento, más de 3.000 zambullidas, cientos de carreras, varias medallas de oro, toco la pared en Tokio 2020 y me doy cuenta de que no hice el tiempo que quería ni terminé en la posición que soñaba y en lo único que pensé en ese momento en qué me iban a decir en las redes sociales ¿Cómo podía ser que lo que más me importara iba a ser la mirada de un montón de personas que no conocía?”, comenzó.

“Ahí registré hasta dónde llegaba mi exposición y la comodidad con la que la gente y los medios opinaban de mí, de lo hacía o dejaba de hacer, de mis sueños y objetivos tomándolos como suyos y yo esclava de ellos”, agregó.

“¿Saben lo que pesa durante meses tu nombre en la portada de los medios ‘prometiendo una medalla’? Parecía que lo único que servía era que entrenara y ganar una medalla, que el resto no servía. Lo peor es que había empezado a creer que no me lo merecía, que podía disfrutar de haber estado allí, que había dejado de escuchar mis propios deseos”, reveló.

Llegó un momento en que Delfina vivió un punto de inflexión junto con otros colegas que sufrieron la máxima presión y algunos referentes fueron a fondo con un tema candente, la salud mental: “Me sentía sola hasta que me di cuenta que lo mismo les pasaba a otros atletas. En Tokio 2020 se empezó a alzar la voz, a hablar de temas ocultos como la salud mental y también a romper ese tabú de que éramos súper héroes sin fallas. ¿Saben lo significativo que fue para mí escuchar a Simone Biles, la cara de las olimpíadas, hablar de la presión de la competencia? Ella también estaba sola y ahí aprendí de la importancia de tener una cabeza fuerte para estar bien con uno mismo y con los demás. Ahí empecé a sanar”, destacó.

Delfina reabrió sus redes sociales donde tiene 790 mil seguidores en Instagram y 118 mil en Twitter. Sin embargo, en su momento estuvo muy pendiente de ellas antes de la cita olímpica. “La exposición en las redes creció y los likes se transformaron en una suerte de aceptación social y yo los buscaba. Los primeros roces con la fama eran divertidos y sin ser masivos los podía controlar. Incluso me di cuenta de que podía motivar a otras personas. También me di cuenta que durante la pandemia podía ayudar a que la gente no se sienta sola ni desanimada”, reconoció.

Sin embargo, luego confesó: “Mientras mis amigas preparaban el viaje de egresados, yo me levantaba a las cinco de la mañana para ir a entrenar antes del colegio. Cuando falleció mi abuela, horas antes de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, no la pude despedir, el duelo suspendido por representar a mi país. Y cuando finalmente llegué a mi sueño, a un Juego Olímpico, terminé inmersa en una guerra en las redes sociales donde me atacaban sin impunidad detrás de un perfil en Internet (voz quebrada), donde me llegaron a decir fracasada de mierda y lo peor es que me lo creí”.

Delfina Pignatiello - Juegos olimpicos - tokio 2020 1920
Delfina Pignatiello en acción en los Juegos Olímpicos Tokio 2020 (EFE)

Una vez terminada su participación en Tokio 2020 llegó un momento de reflexión para Delfina, quien venía de lograr en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 la medalla de oro en 400, 800 y 1500 metros libres, convirtiéndose así en la primera nadadora argentina en conseguir tres preseas de ese tipo en dicha competición. La otra referencia fue en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, con sendas medallas de plata en 400 y 800 metros libre.

Sobre cómo salió adelante, un proceso que aún no terminó, sostuvo: “Aprendí por mi cuenta, de frente a los golpes, surfeando prácticamente sola, rodeada siempre de mi familia y de otras personas que no eran especialistas en lo que yo necesitaba. Tuve que aprender la forma de dar notas. De qué decir o no en las redes sociales, de cómo tratar una oleada de hate (odio), de entender que las redes sociales era un tema artificial, que después en la vida real no me pasaban esas cosas y sufría esos ataques. Esto para mí fue un gran descubrimiento. Como otros atletas, tuve que aprender a convivir con las presiones y expectativas de lo demás”.

Y aseguró: “Creo que lo que me pasó a mí y a otros no es inevitable. Creo que es posible crear mejores barreras de contención con profesionales de distintos ámbitos para ayudar a la persona que hay detrás del atleta de alto rendimiento”.

Por último, a modo de reflexión, indicó: “Es cuestión de posar las miradas donde realmente hay que hacerlo y eso es lo que estoy tratando de hacer. Ver a la Delfi persona, no solo a la deportista. De poder valorar a ambas, de darme cuenta que cuando me zambullo al agua y sigo la línea negra en el fondo de la pileta, tengo que tratar de nadar lo mejor que pueda, pero cuando se acerca esa pared final, cuando llega el momento de tocarla y saco la cabeza del agua, lo único que tengo que mirar es a mi familia, a mis amigos, a mi abuela y a la Delfi peque que solo quiere jugar y que a salir corriendo para volver a tirarse al agua”.

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