De ser uno de los formadores de Lautaro Martínez a trabajar con Martín Palermo e imponer la filosofía de Guardiola en el Ascenso

Manuel Fernández DT de Agropecuario
Manuel Fernández durante su último paso por Agropecuario

En el documental Take The Ball – Pass The Ball los protagonistas del Barcelona explicaron los métodos que aplicó Pep Guardiola durante su estadía exitosa en el club catalán. Se trata de un largometraje profundo que permite entender una filosofía que está compuesta por el trabajo, el sacrificio, la estética y el talento.

A más de 10.500 kilómetros de la Ciudad Condal, sin el brillo de las estrellas internacionales, con herramientas más austeras y con futbolistas de menor jerarquía, Manuel Fernández aplicó el manual del legendario estratega español en su modesto Agropecuario.

En Carlos Casares todo es más a pulmón. Pero eso no implica que no se pueda apostar por el buen fútbol. Tocá y pasá sería la traducción sojera de un elenco que se quedó en las puertas del Reducido por los llamativos errores arbitrales. “Más allá de los resultados, estamos muy satisfechos de haber cumplido un ciclo de dos años en los que hemos logrado los objetivos propuestos, imponiendo una identidad en un equipo que sabía a lo que jugaba. Fue un proceso de mucho crecimiento y maduración, en donde nosotros como cuerpo técnico y los jugadores nos potenciamos mutuamente”, deslizó el entrenador del conjunto que finalizó en el quinto puesto de la Zona A de la Primera Nacional.

En el extenso diálogo que mantuvo con Infobae, el DT no esquiva las preguntas obligadas relacionadas a las polémicas actuaciones de los árbitros que favorecieron a los poderosos de la categoría. “Se requiere hacer un análisis profundo, pero el único que se expresó públicamente sobre lo que sucedió fue Ricardo Caruso Lombardi. La realidad es que nosotros tuvimos algunos fallos en contra contra rivales directos que nos perjudicaron mucho. Llega un momento en el que el ambiente del fútbol sospecha mucho por los constantes errores de los jueces, pero también hay que ser consciente de que los árbitros deben tomar una decisión en una milésima de segundo. En algunos casos, también puede condicionar al jugador que se hable tanto de los posibles favoritismos a ciertos equipos, porque en la primera falta en contra que les puedan cobrar, tal vez puedan pensar que están siendo perjudicados a propósito”.

En contrapartida, uno de los protagonistas que tuvo que salir a proteger al gremio fue Rodolfo De Paoli, el líder de Barracas Central que accedió a la final gracias al potencial de un equipo que también recibió ciertos beneficios por los constantes fallos de los árbitros. “Nunca voy a dudar de la honestidad de Rodo, pero entiendo que cada uno debe defender sus propios intereses. A nosotros nos tocó estar del otro lado, porque cuando un árbitro se equivoca hay algunos que salen beneficiados y otros perjudicados. Pero la realidad es que no hay que dudar del trabajo que hizo en Barracas Central. Un equipo no llega a la final sólo con la ayuda de los jueces”, subrayó Fernández.

Polémicas: Barracas Central Tristán Suárez (Joaquin Pedroso/Infobae)

Al ex jugador de Barracas Bolívar (actual Sportivo Barracas) le sirvió su escasa experiencia como mediocampista para entender las necesidades del Ascenso. “Antes era completamente distinto. Sobre todo por el nivel de los terrenos de juego, la información de los rivales y la alimentación”… Según su mirada, “los entrenadores cuentan con una serie de herramientas para poder capitalizar al máximo el potencial de un grupo”.

Su carrera futbolística fue limitada debido a una dura lesión que sufrió a los 25 años cuando se encontraba en el Redován de la Tercera División de España. El destino lo obligó a colgar los botines en la Comunidad Valenciana y pronto adoptaría un nuevo rol en el deporte que ama. No fue casualidad que el propio Lautaro Martínez, quien en la actualidad brilla en el Inter de Milán, lo considere como el mejor director técnico que tuvo desde que abandonó Bahía Blanca para apostar por un futuro en Racing.

El Toro y Manuel Fernández convivieron en el predio Tita Mattiussi, durante la etapa de formación del delantero. Y de inmediato se generó un vínculo inquebrantable por la contención que recibió el bahiense en Avellaneda. “Cuando llegó, nosotros teníamos que ir a jugar un torneo internacional a Mar del Plata. Yo había decidido que Lautaro se quedara en Buenos Aires para continuar con su adaptación, porque hacía pocos días que había llegado de Bahía Blanca y queríamos que se sintiera cómodo en la pensión. Pero un día antes de viajar se lesionó Brian Mansilla y decidimos que se sumara al grupo a último momento. En ese campeonato hizo goles de todos los colores: con la derecha, con la izquierda, de cabeza, anticipando… fue el goleador del equipo. Y ahí nació el apodo de Toro. Sus compañeros le decían Toro vamos para acá, Toro acompañame en esto, Toro aquello… Y fue la mejor forma que tuvo de integrarse al plantel”, recordó el DT.

Manuel Fernández dijo que le gusta la docencia por la admiración que tiene hacia su madre, quien ejercía dicha profesión en San Carlos de Bolívar, Provincia de Buenos Aires, donde vivió durante su infancia. En sus días como futbolista anotaba en cuadernos los ejercicios que entrenaba con su equipo, como si se tratara de una formación natural que luego implementaría del otro lado de la línea de cal.

Su vínculo con el actual goleador del Inter se forjó por una situación que compartían en Avellaneda. “Como también soy del interior y él todavía extrañaba a Bahía Blanca, cuando vino a Racing trabajamos mucho en la contención porque veía que tenía un talento innato. Fue el jugador más fácil que me tocó dirigir. Más allá de marcarle algunas cositas, como dónde ubicarse o cómo perfilarse mejor para terminar alguna jugada, él tenía ese don especial que hoy lo demuestra en Europa y la Selección”, sostuvo.

En este sentido, el entrenador remarcó que la adaptación “es un don fundamental” que tiene Lautaro Martínez: “Le das la camiseta y se para de nueve sin importar a quién tenga enfrente. Cuando le tocó debutar en la Primera de Racing demostró que estaba a la altura y la rompió. Fue goleador de una Copa Libertadores y lo vendieron de inmediato a Europa. Llegó a Italia, se puso la camiseta del Inter y también se convirtió en una pieza clave en el título de la Serie A. Lo llamaron de la Selección, respondió a la perfección y ganó la Copa América. Es increíble, pero no necesita el tiempo de adaptación normal que requiere la mayoría de los jugadores. No es como hizo Gallardo con Julián Álvarez, que lo fue llevando de a poco. El Toro explotó en las primeras oportunidades que tuvo en todos los equipos en los que jugó”.

Bajo la tutela de Fabio Radaelli, Manuel Fernández también conoció las mieles de la Primera División cuando integró el cuerpo técnico interino de Racing que lideró Nacho González. “Ahí le empecé a tomar el gustito al profesionalismo. Si bien me encantó el proceso formativo, en esos momentos se me despertó el deseo de dirigir a planteles de Primera. También tuve la posibilidad de viajar a Salta para coordinar las inferiores de Central Norte, que fue una experiencia riquísima y estuvimos al frente de Defensa y Justicia cuando se fue Nelson Vivas”, explicó el estratega.

Tras sus primeros pasos en Tigre, donde vivió durante seis meses en la pensión del club para estar a cargo del cuidado de los juveniles, antes de llegar a Agropecuario trabajó junto a Martín Palermo durante la etapa del Titán en Unión Española. “Es una de las mejores personas con las que me tocó compartir un grupo de trabajo. Su humildad y sencillez me marcaron para mejorar desde el aspecto personal. Si él, que es uno de los máximos ídolos de Boca, tenía ese estilo tan horizontal, qué nos quedaba al resto. Fue brillante en todo aspecto”, recordó. No es en vano los elogios hacia el ex goleador del Xeneize, ya que una muestra de su solidaridad se amparó en la división económica en partes iguales entre todos los integrantes del cuerpo técnico del contrato que firmó con la entidad chilena.

De la escuela del buen juego y adaptando la filosofía de Guardiola en los desafíos que se le presentan, Fernández recibió llamados de Instituto de Córdoba, Banfield, Godoy Cruz y Aldosivi cuando decidió poner un punto final en el Sojero. “Nuestro trabajo se basa en convencer al futbolista. Buscar la manera de tener siempre superioridad numérica en defensa y en ataque. Brindar varias opciones para reducir el margen de error y que el jugador pueda tener variantes a la hora de elegir en esa milésima de segundo. Hoy la idea es continuar dirigiendo en el fútbol argentino. Si bien hay otros caminos en la carrera de un entrenador en el exterior, a nosotros nos gustaría darle continuidad a este proceso que comenzamos en el país. Hay otros casos, como el de Jorge Sampaoli, en el que ha llegado a la Selección sin tener la posibilidad de dirigir en el fútbol argentino, pero creo que lo más conveniente es trasladar nuestro proyectos a equipos del ámbito local. Igualmente, nunca descartamos nada. Y si llega una propuesta del exterior, por supuesto que se analizará”. A sus 38 años, su carrera recién está comenzando.

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