“Océano. Volverse Azul”, la exposición interactiva que invita a sumergirse en las profundidades de la naturaleza

Océano. Volverse azul
“El mar y el océano empieza donde estás ahora, en casa porque las decisiones que allí se toman impactan en él”, asegura Guadalupe Diaz Constanzo, física y directora del Centro Cultural de la Ciencia C3 (Centro Cultural de la Ciencia)

Una gran biblioteca con libros sobre la vida marina y adornada con objetos de uso cotidiano como un paraguas, un baldecito infantil con su palita para la arena, latas de dulce de batata y otras de sardina e incluso tapabocas de friselina dan la bienvenida a la exposición “Océano. Volverse Azul” que invita a repensar el consumo diario de las personas y su relación con el impacto en el mar y el océano, fuente oxígeno, vida, soberanía y cultura.

En los últimos 200 años, los modos de vida y producción impactaron en la sociedad, los ecosistemas marinos, la función del océano como moderador del clima y las características de sus aguas. De allí surgió la necesidad de bucear en un listado de interrogantes poco frecuentes para accionar.

“El mar y el océano empieza donde estás ahora, en casa, porque las decisiones que allí se toman impactan en él”, asegura Guadalupe Diaz Constanzo, física y directora del Centro Cultural de la Ciencia C3, dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, donde se exhibe la muestra inmersiva e interactiva enfocada prioritariamente en el Mar Argentino y el impacto ambiental de nuestra forma de vida.

“Para que el dulce de batata en lata tenga esa consistencia hay que usar agar, un alga. Y ahí ya hay una relación directa entre lo que consumimos y el mar”, ejemplifica la física que propone el ejercicio de pensar el vinculo en cada alimento o artículo que tenemos en nuestra alacena.

Con esa mirada, a fines de octubre pasado abrió la exposición que ocupa 450 m² y está focalizada en: cambio climático, contaminación, biodiversidad, dimensión humana. El recorrido se realiza a través de veinte dispositivos digitales y analógicos que a su vez interpelan sobre nuevos temas ambientales a fin de encontrar respuestas y acciones que favorezcan la preservación del planeta.

“Volvernos Azules tiene mucho que ver con el océano, pero también con transformarnos. Decimos ‘volverse azul’ como un lema que expresa la metáfora de la transformación cultural desde la que queremos aportar y habilitar a pensar desde este espacio público”, señala Diaz Constanzo con la esperanza de que las conversaciones sobre lo visto sigan en casa.

Otros de los objetos de la muestra es el tapabocas descartable que, al haberse convertido en un elemento uso cotidiano, ya comenzó a generar impacto en el mar. “Las microfibras textiles son uno de los mayores contaminantes en nuestro mar y los barbijos conducen indefectiblemente al desprendimiento de esas microfibras”, explicó la directora del C3.

La muestra recibió de la asesoría de un equipo científico integrado por Viviana Alder, Gustavo Antón, Silvia Blanc, Martín Brogger, Inés Camilloni, Luis Cappozzo, Lucía Epherra, Daniel Fernández, Mariano Ferro, Bárbara Franco, María Eva Góngora, Betina Lomovasky, Mariana Lozada, Cecilia Mantecón, Jorge Marcovecchio, Paula Raffo, Juan Emilio Sala y Carolina Tauro.

Océano. Volverse azul
La exposición puede visitarse de viernes a domingos, de 14.00 a 18.00, en Godoy Cruz 2270, Palermo, con entrada gratuita y reserva previa. (Centro Cultural de la Ciencia)

Puede visitarse todos los viernes, sábados y domingos, de 14.00 a 18.00, en Godoy Cruz 2270, Palermo, con entrada gratuita y reserva previa. A futuro, se prevé que tenga carácter itinerante, para acercar a todo el país el conocimiento sobre el Mar Argentino.

Detalles de la exposición: 20 dispositivos donde el océano se expresa

El grupo de dieciocho científicos asesoró y acompañó durante el recorrido del diseño de la exposición y contó las ideas que hoy forman la muestra y que se dividen en los veinte dispositivos.

“Muchos dan lugar a conversaciones sobre lo que se ve y eso es lo que buscamos. Deseamos que se hable del Mar Argentino, es un aporte que deseamos dejar al desarrollo de la cultura oceánica, dentro de lo que es la cultura científica”, agregó la física.

Los detalles de cada dispositivo:

1. Biblioteca Azul. Los públicos de distintas generaciones son invitados a evocar recuerdos y sentimientos sobre el mar. Al mismo tiempo se sorprenden, descubren y conversan acerca de su vínculo con el océano a través de objetos cotidianos tan diversos como la sal marina, los billetes de 50 y 200 pesos, una red de pesca, un paraguas, fertilizantes agroquímicos o una lata de dulce de batata.

2. El mar como territorio. Caminando por encima del mapa bicontinental gigante de Argentina, en el cual la Antártida se muestra en su real proporción con relación al continente, al mar y a las Islas, los públicos pueden identificar la inmensidad del territorio marítimo nacional. Y pueden recorrer la nueva demarcación de la plataforma continental observando que es casi el doble de la superficie emergida de nuestro país.

Océano. Volverse azul
(Centro Cultural de la Ciencia)

3. A buen bosque vas por algas. Aquí podrán explorar junto a científicos, buzos y algueros, las costas de la Patagonia para sumergirse en el mundo secreto de las grandes algas y sorprenderse ante su gran tamaño; y así descubrir su rol en la lucha contra el cambio climático y como reservorios de biodiversidad.

4. La mar no estaba serena. Desde una experiencia inmersiva potenciadora de los sentidos, los visitantes son invitados a percibirse como parte de la transformación del planeta. El ciclo del agua afectado por el cambio climático es la excusa para visibilizar fragilidad como personas y asumir la responsabilidad de las actividades humanas en la crisis climática actual.

5. Cada gota cuenta. A través de una línea de tiempo se destacan hitos en la historia de los esfuerzos de la comunidad internacional en la lucha contra el cambio climático. Aquí podrán conocer los avances y disputas de las cumbres y tratados, junto con la necesidad de exigir como ciudadanos el cumplimiento de las normativas sobre la reducción de emisiones para el año 2030 a fin de evitar llegar a un punto irreversibles.

6. Con el agua al cuello. Este dispositivo exhibe seis especies que padecen los efectos del cambio climático en el Mar Argentino e invita a observarlas, explorarlas y constatar sus impactos negativos sobre la pesca y los ecosistemas marinos. Además, da cuenta de los proyectos de investigación científica que estudian estos impactos en Argentina.

Océano. Volverse azul
(Centro Cultural de la Ciencia)

7. Llegar a buen puerto. A partir de una videoinstalación se espera que el público visitante se informe sobre el enfoque ecosistémico de la pesca y la importancia del consumo del pescado. Además, podrá conocer el impacto sobre los ecosistemas marinos de la sobrepesca de la merluza en el Mar Argentino.

8. Navegar en un mar de dudas. Este dispositivo propone testear ideas y opiniones sobre el estado de la contaminación del océano, la existencia de microorganismos en el agua oceánica y el consumo del pescado en la dieta. Transformar ideas previas y sorprenderse con evidencias y datos sobre el Mar Argentino.

9. El océano se queja en las costas. Esta instalación muestra que el Mar Argentino no está contaminado en su totalidad sino en algunos pocos lugares, pero con concentración de contaminantes asociados a las actividades humanas. Se invita a dialogar acerca de este problema y las acciones que se pueden llevar a cabo como comunidad.

10. Aguas inquietas. El dispositivo presenta el problema de la contaminación por plásticos y su impacto negativo en el ecosistema marino y humano. A través de seis objetos de plástico de único uso, se cuestiona nuestros modos de consumo e invita a mapear los elementos plásticos que más usamos. Un desafío para ser parte de la solución.

11. Mapoteca del mar. Los mapas ilustrados permiten imaginar con rasgos visibles lo que no está a la vista y no se puede observar en el espacio real. La mapoteca sobre el Mar Argentino invita a localizar e identificar lugares, reconocer sus nombres y establecer relaciones entre las especies, la actividad científica, la pesca, las características físicas y las temáticas del cambio climático y la contaminación presentes en la exhibición.

Océano. Volverse azul
(Centro Cultural de la Ciencia)

12. Una ola nunca viene sola. Un espacio oscuro es la ocasión para sumergirse en el mundo de seres marinos microscópicos y comprender que todos los organismos viven en colaboración. Una cucharada de agua de mar puede contener millones de microorganismos que limpian las aguas del océano, secuestran dióxido de carbono atmosférico (CO2), generan oxígeno y circulan nutrientes que permiten la vida de las especies que podemos ver a simple vista.

13. Hagamos olas. Una propuesta de escritura colectiva que nace de las quejas y reclamos de muchas otras voces. Se trata de incentivar a la producción de ideas convocantes y provocativas que inviten a la acción.

14. Con rumor de fondo. Una invitación a escuchar los sonidos subacuáticos de tres especies de ballenas del Mar Argentino e identificar las diferencias entre ellas y conocer la importancia de la investigación científica asociada a los sonidos del mar.

15. En la cresta de la ola. Una producción audiovisual de CONICET Documental relata las tareas diarias y los saberes asociados a las campañas oceanográficas que son la base de la investigación científica en el mar.

16. De cara al mar. En primera persona, cuentan historias de vida que se vuelven próximas a los públicos quienes pueden reconocerse en algunas de sus prácticas cotidianas e identificarse con las vidas de mar.

17. Alto en el cielo. Hablan sobre el nuevo satélite SABIA-MAR que espera ser puesto en órbita en 2023 y la tecnología satelital para obtener información a partir del color del mar sobre el ecosistema marino y la influencia de la actividad humana sobre el océano.

18. #VolverseAzul es la huella del compromiso de cada uno con el océano. Este dispositivo invita a “pintarse” de azul y sacarse fotografías para expresar la metáfora de la transformación cultural en la que repensemos la relación individual con el océano para construir el futuro.

19. Ciencia azul. En esta instalación se presenta a científicos y científicas que trabajan desde distintas partes del país en investigaciones vinculadas al mar y cuyos saberes han sido fundamentales para el diseño de la exhibición.

20. Oficina del mar. Un espacio intergeneracional que nos propone actividades de escritura, dibujo y juegos al mismo tiempo que seguimos conociendo los secretos del océano.

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Fuente: InfoBae

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