El Tano Pernía, sin filtro: la lección que le dio a Maradona, por qué el Boca de Lorenzo fue más que el de Bianchi y cómo le peleó un título de TC al Flaco Traverso

Tano Vicente Pernía
Con la Copa Intercontinental y la Libertadores que logró con Boca Juniors en 1978 (IG: leonelpernia75)

Se lo vio enganchado, metido mirando cámaras a bordo y con las mismas ganas de su época de piloto. Siempre a pleno, Vicente Alberto Pernía, a sus 72 años, volvió a subirse a un auto de carrera y fue por la invitación que hizo la monomarca Fiat Competizione (todos del modelo Tipo), donde corrió con otros ex corredores históricos, en el marco de los 200 Kilómetros de Buenos Aires del Súper TC 2000. El pasado fue un fin de semana muy especial para el Tano, ya que corrieron tres generaciones de su familia: él, que volvió; su hijo Leonel, que ganó la carrera principal y saltó a la punta del campeonato; y su nieto Tiago, que compitió en la Fórmula Renault 2.0.

El ex defensor de Boca Juniors alternó sus últimos tiempos como futbolista y piloto. En el automovilismo su pico fue el subcampeonato de Turismo Carretera en 1997, cuando con un humilde equipo en su querido Tandil, le peleó el título a Juan María Traverso, que contó con una súper estructura para la época. Pernía colgó el casco 13 de junio de 1999, pero se lo ve impecable en lo físico y en el Autódromo de Buenos Aires, donde su 12º posición sirvió solo para la estadística. Lo importante fue volver a verlo e Infobae pudo charlar con el Tano.

-¿Cómo viviste el fin de semana?

-Fue sorpresivo porque me llamaron el sábado pasado. Me hubiese gustado prepararme mejor. Más que nada lo acepté porque pudimos estar tres generaciones, junto a mi hijo y mi nieto. El fútbol y el automovilismo son dos pasiones familiares (su otro hijo, Mariano, también fue futbolista y ahora es piloto). A los chicos en particular les tiraron más los autos de carrera y por suerte lo pudieron hacer bien. Para mí no fue fácil, porque hace más de 20 años que no me subo a un auto de carrera. Al principio tuve unas náuseas, obviamente por el tiempo que no me subo a un auto de carrera. El coche va muy rápido, pero es muy seguro.

-¿Con qué posición te ibas conforme?

-No tuve ninguna expectativa, solo terminar la carrera. Hubo pilotos con los que corrí en el TC y otros con los que arranqué a correr en el TN. No es fácil para el caso mío con 72 años o por ejemplo en el caso del Pájaro Garro con 75 años o Julio Pardo con 80 años, es muy elogiable para ellos, más allá de cómo anduvieron.

Tano Vicente Pernía
En acción en ruta con el Dodge de TC, en 1991. Nótese el número 11 con los colores de Boca Juniors (Archivo CORSA).

-¿Qué cambiarías del automovilismo de hoy?

-Para mejorar los espectáculos necesitamos pistas más anchas, eso en especial para el TC (son los autos más grandes) y en los neumáticos dos pulgadas más chicos. Si hoy ensanchás seis metros una pista al que va adelante se le va a complicar defender su posición, el segundo tiene más chances de pasarlo y el tercero también se podría meter. De esa manera un corredor tendría más opciones de sobrepaso.

El Tano llegó a correr en ruta en el TC, variante que dejó de emplearse a inicios de 1997 por falta de seguridad, debido a que los autos eran cada vez más rápidos y las defensas en los circuitos semipermanentes no tuvieron las mejores medidas. Un trazado especial fue Tandil, donde Vicente era local. Ese escenario de 32,2 kilómetros fue conocido como el “Nürburgring Argentino” y uno de sus sectores más peligrosos es la mítica Bajada de Belén.

-¿Cómo era la época de correr en la ruta con el TC?

-Antes de largar una carrera en la ruta sabíamos que, si teníamos una rotura con una goma, el resultado iba a ser muy complicado. Pero a mí nunca se me ocurrió pensar que se me iba a romper una cubierta. Aunque los imponderables pueden pasar… Vos llegabas a la Bajada de Belén a 200 km/h y era complicado. El Flaco Traverso dijo que se orinaba. Habré hecho diez veces ese sector y en siete no me acuerdo qué pasó cuando la empecé a bajar hasta la mitad de la Bajada. Cuando me “despertaba”, por decir de alguna manera, estaba a mitad de trayecto. Fue como perdía el conocimiento un par de segundos y el médico dijo que me pasaba porque la sangre no te irriga al cerebro.

-¿Los pilotos de antes eran mejores?

-Cuando opinan que los pilotos de antes manejaban más que los de ahora están mirando mal. Es cierto que corríamos más riesgos y que los autos no tenían tanta seguridad como los de ahora. Se ha trabajado mucho en eso y es importante. Todos los pilotos que corren en las categorías importantes están capacitados para hacerlo.

-¿Qué pasó el día que tu copiloto se colgó de la toma dinámica?

-(Risas) Fue en 1983 en Bahía Blanca, entramos en la última vuelta y veníamos segundos, pero se cortó el cable del acelerador que estaba en la toma dinámica que estaba arriba de la trompa. Le hice señas a mi acompañante, Jorge “Cebita” Infantino, quien se sentó adelante, se agarró de la toma, aceleró él y así terminamos la carrera.

Tano Pernía
El día que su acompañante se trepó a la trompa para acelerar desde la toma dinámica (Gentileza Alejandro de Brito)

-¿Cómo hiciste para pelearle un título de TC a Traverso?

-Fue por todo el trabajo de los chicos que de forma voluntaria me dieron una mano en el taller. Yo nunca tuve un empleado. Eran amigos que me ayudaron y yo trabajé mucho en el auto, que lo hice todo yo. En los autódromos me dieron una mano dos chicos que sabían más que yo de preparación, “Soplete” Espósito y Roberto Ugarte. Tuvimos mucha regularidad y tuvimos un año excelente y yo manejando no cometí un error. También tuve mucha suerte de no verme involucrado en ningún toque. No lo pude ganar porque probamos unas cosas en el motor y no anduvieron bien y perdimos varios puntos claves.

-¿Te hiciste expulsar alguna vez para ir a correr una carrera?

-Nunca ni me lesioné a propósito para ir a correr. Sí fui a correr estando lesionado, ya que competir con el auto me permitió recuperarme en el mismo tiempo, igual pienso que eso no estaba bien. Me autorizaban, iba y corría. Yo como director técnico hoy no lo permitiría. En los primeros tiempos me dio la sensación de que corría bien y que lo hacía al nivel de los mejores pilotos de ese momento.

-¿Cómo fue la anécdota en la que el Toto Lorenzo te permitió debutar en el automovilismo?

-Cuando llegamos a Alemania para jugar la final Intercontinental (contra el Borussia Mönchengladbach) le dije al Toto que tenía el auto listo para correr en Olavarría. Obviamente me dijo que no me autorizaba. Estaba difícil el tema y entonces le dije: “Mire Juan Carlos, si salimos campeones del mundo en Alemania, corro una carrera sola en Olavarría”. Me dijo que no, pero me vio con cara de poco contento, como con miedo a que no iba a dejar todo lo que tenía en la final. Pero después me autorizó y me dijo, “si salimos campeones del mundo, corrés una sola carrera”. Salimos campeones, me conseguí el buzo similar al que usaba Jody Scheckter (campeón de F1 en 1979). Era blanco con líneas finitas azules y pesaba 1.000 kilos (risas).

-¿Cómo era el Boca de Lorenzo?

-Era imbatible. Jamás se nos ocurrió que alguien nos podía ganar. Pero no por soberbia, si no porque había jugadores de primer nivel, súper profesionales y un cuerpo técnico que para mí es el mejor que tuvo Boca en la historia. Otro es Carlos Bianchi.

Tano Vicente Pernía
Con el Ford con el que fue subcampeón en 1997 (Archivo CORSA)

-¿Lorenzo fue más que Bianchi?

-Vi una pretemporada de Bianchi en Tandil y en lo táctico no trabajaban ni el 20 por ciento de lo que trabajábamos nosotros con Lorenzo. Manejaba muy bien el grupo, tenía un muy buen plantel. En mi época el plantel era de 14/15 jugadores y entre 1978 y 1979 jugamos como 60 partidos. Eso que no se puede jugar cada tres días es mentira. Cuando vos tenés un buen plantel tenés que elevar el nivel de cuidado de los jugadores si querés jugar seguido. Nosotros vivíamos concentrados, porque sabíamos que no teníamos relevos importantes para poder jugar.

-¿Qué recordás de esas finales con los alemanes?

-La prensa no nos tuvo de favoritos y con razón, porque ellos eran un gran equipo. Berti Vogts jugaba y había sido capitán de la selección alemana. Pero luego del partido de ida jugado acá (2-2 en La Bombonera) le dije a mi mujer: “Creo que podemos sacar un buen resultado porque vi que dejan muchos espacios atrás. Si tenemos suerte, entre las tres o cuatros opciones que vamos a tener, ganamos 3 o 4 a 0”. Y ganamos 3-0. Lo intuí. Las tres primeras que tuvimos los embocamos, todo en el primer tiempo. Si ellos hubiesen hecho un gol se habría complicado. Pero igual tuvimos más opciones y una pegó en el travesaño en el segundo tiempo.

-¿Cómo era convivir en el vestuario del equipo de Boca Juniors campeón del ‘81?

– Fue lo más. El capitán era yo y Diego (Maradona) era muy respetuoso con todos. No llegó con aires de estrella. El periodismo o los dirigentes lo miraban desde otro lado, pero nosotros lo mirábamos con las mismas obligaciones que los demás. Un día le dije “yo soy mejor que vos” y me miraba y se reía como se rieron mis amigos cuando se los conté. Pero le aclaré “de 4, yo soy mejor que vos”. Eso para decirle que todos tenemos la misma obligación. Gatti era mejor que él en el arco. ¿Y por qué él (Diego) puede faltar y yo no?

-¿Alguna historia de ese grupo?

-No éramos un grupo de estrellas, sino de profesionales excelentes, de muy buenas personas y todos dejaban el ciento por ciento en cada práctica. No me gusta el jugador que en una práctica se guarda un 20 por ciento. Y cuando veíamos que alguno cometía ese error, le tirábamos de la oreja.

-¿Una anécdota con Maradona?

-Hubo una de su primer entrenamiento, que llegó tarde. Le pregunté qué había pasado y me dijo “me dormí”. Lo agarré del hombro y le dije “Nene, para jugar en Boca tenés que tener tres despertadores”. Todo lo que puedo decir de Diego son buenas palabras. En Boca aún era chico y tuvo mucho respeto con todos. Cuando lo llamaba para trabajar en el entrenamiento era el mejor. A mí no me tuteaba, tampoco a Pancho Sá ni a Gatti. Fue un gusto poder jugar con él un año.

-¿Qué fue lo más increíble que le viste hacer en la práctica?

Verlo entrenar con los cordones desatados y jamás se pisó un cordón. Le decía, “Diego, te vas a lastimar”, pero jamás se lesionó. Después cuando terminaban las prácticas él se quedaba haciendo juegos con la pelota y lo mirábamos con Pancho Sá y no lo podíamos creer.

-¿Y de su partida, qué pensás?

-Cuando entré en la casa de mi hijo y vi el zócalo en la televisión. Me quedé parado unos 20 segundos y no lo podía creer. Me emocionó mucho como me emociono ahora. Jamás se me hubiese ocurrido, pero desgraciadamente pasó. Diego parecía inmortal.

Diego Maradona fue campeón con Boca Juniors en 1981. Pernía fue uno de los capitanes de aquel equipo (Photo by Bob Thomas/Getty Images)
Diego Maradona fue campeón con Boca Juniors en 1981. Pernía fue uno de los capitanes de aquel equipo (Photo by Bob Thomas/Getty Images) (Bob Thomas/Getty Images/)

Pernía es un referente es histórico de Boca Juniors y está pendiente de la actualidad del equipo. “Cuando me hablan de Boca me tocan lo más fino”, afirma y hay cosas que le duelen como el caso de Sebastián Villa. El Tano considera que el delantero colombiano no debería jugar más en el club y que se le tendría que rescindir su contrato. Además, espera que nadie le “arme” el equipo a Battaglia.

-”Si Villa vuelve a jugar en Boca, es muy delicado el tema. La indisciplina no se puede perdonar. Le tendrían que rescindir el contrato porque Boca es muy importante para que un jugador haga lo que quiera. Por más bueno que sea, que para mí no lo es. Es más, me da la sensación de que no es difícil marcarlo. Pero eso es un supuesto. Lo mismo lo del otro chico, el volante, que pasa más tiempo lesionado que jugando, Cardona”.

-¿Qué pensás de lo de Advíncula que salió lesionado jugando para Boca y luego fue titular en Perú?

-No lo sé, lo tienen que decidir los que están ahí. Es una pregunta para Advíncula. Si lo hizo, la verdad, es lamentable que esté en Boca. Cuando vos me hablás de Boca me tocás lo más fino porque no soporto que no se respete esa camiseta. Por la gente, como pasa en todos los equipos, que dejan de comer un postrecito u otra cosa para ir el domingo a ver ganar a tu equipo. Y el jugador que no se cuida en la semana no es profesional.

Vicente Pernía
El Tano Pernía con el Fiat Tipo con el que volvió a correr el fin de semana pasado

-¿Qué te parece la conducción del Consejo de Fútbol y de Riquelme?

-Me llevo un poco por lo que dice él (Riquelme) o el periodismo. No sé cuáles cosas son verdad. Yo creo mucho en el periodismo porque no habla porque sí. Cuando el periodismo dice algo es porque tiene algo muy concreto, muy cerca de la realidad. No me es fácil hablar de Boca.

-¿Te gusta como juega Boca?

-Sebastián (Battaglia) es un ídolo de Boca, siempre lo dije, para mí fue más importante que Román (Riquelme) como jugador de equipo sin desestimar la calidad que tuvo Román y su preponderancia. Ojalá que las decisiones las tome él (Battaglia) y que saque a la cancha el equipo que él crea y que nadie le imponga nada. Me da la sensación de que el camino que tomó es medianamente correcto.

-¿Pensás que alguien le arma el equipo a Battaglia?

-No sé, yo escucho decir el caso de Román que él puede opinar. Ojalá que no pase y que no haya pasado con Russo tampoco. Solo estoy diciendo que ojalá que nunca pase porque ese no es buen camino.

Leonel y Vicente Pernía
Leo y Vicente Pernía en un emotivo abrazo. El Tanito ganó los 200 Kilómetros de Buenos Aires del Súper TC 2000 y saltó a la punta del campeonato (@leonelpernia75)

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