Clara García: “El peronismo demostró que la unidad en la diversidad era una mentira y hoy Santa Fe quedó rehén de la interna entre Perotti y Rossi”

entrevista Clara Garcia
La dirigente socialista y actual precandidata a senadora nacional Clara García (Maximiliano Luna)

Clara García tiene en esta elección la enorme tarea de llevar sobre su espalda el legado del ex gobernador Miguel Lifschitz, quien fue su pareja hasta el día en que el COVID-19 terminó con su vida, dejando un vacío irreparable en el Frente Amplio Progresista y en la vida política de Santa Fe.

Entre el dolor de la muerte y las necesidades electorales de un calendario que exigía respuestas, el socialismo decidió que García, de larga trayectoria en el campo político santafecino, encabece la lista de senadores nacionales y comparta el armado con la ex intendenta de Rosario Mónica Fein, que está en la cima de la nómina de diputados.

El rival a vencer en la interna es Rubén Giustiniani, que tiene el apoyo del actual intendente rosarino, Pablo Javkin.

En una entrevista con Infobae, García repasó el proyecto que encarnó Lifschitz hasta su muerte y que ahora busca liderar, se refirió al daño que le ocasiona a la provincia la interna peronista entre Omar Perotti y Agustín Rossi, y describió cuál es el camino que quiere seguir en esta nueva etapa que atraviesa el frente progresista donde milita.

-¿Qué dejó la partida de Miguel Liftchitz, en términos políticos, dentro del escenario de Santa Fe y el socialismo?

-Dejó un vacío en lo personal que es enorme. Miguel era una persona irrepetible. Pero, en lo que respecta a lo político, era el líder natural del Frente Progresista. Todos sus proyectos se encaminaban a ser el gran actor de estas elecciones. Su partida dejó un vacío. Era un ordenador en política, hacia adentro y hacia afuera. Lo cuál hizo que su ausencia, a poco del proceso electoral, hiciera que dentro del Frente Progresista hubiera cimbronazos.

-¿Cuáles?

-Algunos partidos o sectores decidieron, en concordancia con decisiones nacionales, como parte de la UCR, ir a Cambiemos. Incluso dentro de nuestro frente algunos pensaron que se anticipaba el momento de dirimir liderazgos y también se animaron a candidaturas o oposiciones, que si hubiera estado Miguel como candidato no se hubieran puesto en escena.

-¿Y dentro del socialismo cuál fue el golpe?

-Puertas adentro del socialismo es un golpe que se sumó a la pérdida de Hermes Binner hace muy poco tiempo. A un partido que tiene una fuerte impronta en nuestra provincia, porque es donde somos fuertes, los dos líderes con llegada nacional, con vocación de liderazgo nacional, como Binner y Liftchitz, se nos fueron en un año. Eso implicó un replanteo interno. Es como cuando en una familia se pierde una figura fuerte y los que se quedan tienen que empezar a tomar responsabilidades en forma anticipada.

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La precandidata a senadora nacional criticó con dureza la gestión de Omar Perotti

-Es lo que les ocurrió a ustedes.

-Del dolor sacamos energía. Como socialismo sentíamos que estos más de 30 años de lugares de decisión en la política santafecina no se podían interrumpir. Rápidamente llegaron las fechas de las elecciones. El Frente Progresista presentó 330 listas locales. Semanas después había que presentar los cargos nacionales y el partido nos pidió a Mónica Fein y a mí que lideremos.

-¿Dudó en aceptar en algún momento, teniendo en cuenta el dolor que estaba atravesando por la muerte de Lifschitz?

-Fue una decisión difícil por la inmediatez de los tiempos. Pero también tengo un trayecto político de 30 años. Yo sentí que durante mucho tiempo había sido la que acompañaba y en este momento la situación se me presentaba para liderar. Llevar adelante y ser el motor. Decidimos que así tenía que ser.

-Después de 12 años el socialismo pierde en manos del peronismo unido y Lifschitz empieza a reorganizar el espacio político en la Legislatura. ¿Dónde quedó trunco ese proyecto? ¿Qué faltó completar?

-Te diría que es lo que sí se hizo. Habíamos tenido una interna partidaria en la que el espacio de Miguel ganó por un amplio margen. Más del 70%. Veníamos 200 km por hora y nos golpeó su partida. Estaba todo en marcha. Hubo un recambio generacional. Debo ser la única con más de 60 años. Miguel no dejó de recorrer la provincia a pesar de la pandemia. Con mirada nacional. Porque a pesar de que nos quedamos con lo de Lavagna en un punto que no fue lo que esperábamos, el camino estaba hecho.

-¿Cuál es el legado que dejó Lifschitz?

-Es el legado de que se puede hacer política con mucha transparencia en lo personal. Con mucho diálogo político. Miguel era una persona que hablaba con todos y respetaba todo. El legado de una enorme eficiencia de gestión. Era un hacedor de políticas públicas 24×7. Todo con una mirada socialista y progresista. En su despedida mucha gente manifestó el aprecio, el cariño pero, sobre todo, el respeto.

-Habló del proyecto con Roberto Lavagna. Este año tuvieron conversaciones con Florencio Randazzo. Al socialismo le cuesta cruzar la barrera provincial y ampliarse a nivel nacional. ¿A qué se lo atribuye?

-Miremos en retrospectiva. Nosotros tuvimos una gesta muy vibrante que fue el Frente Amplio Progresista que encabezó Hermes Binner y que salió tercero en las elecciones. Que obtuvo 3.700.000 votos en todo el país. Era nuestro momento. La enfermedad de Hermes hizo que ese futuro no pudiera seguir. Después venía Miguel como la nueva figura del socialismo hacia lo nacional y su vida quedó interrumpida. Si bien cada vez crecemos más en el resto del país, no tenemos otros cargos trascendentes que son los que te dan carnadura para llegar a lo nacional.

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García compite en la interna del Frente Amplio Progresista con una lista que encabeza Rubén Giustiniani

-¿Los consumió la grieta?

-No. Porque nuestra provincia tiene tres tercios móviles y durante esos 12 años nuestro tercio fue mayor. El peronismo que se unió para las elecciones del 2019 tuvo en esa unión una ventaja. Tampoco perdimos por mucho, Antonio Bonfatti perdió por 4 puntos. Después el justicialismo demostró que ese slogan de unidad en la diversidad era mentira. Tampoco me gusta que la política gane solo por oportunismos. Porque ahora lo ves con un gobierno que es una decepción. Inactivo, inmóvil y sin proyecto. Hoy están en oposición el gobernador y la vicegobernadora. Ambos son candidatos. La provincia quedó rehén de esa interna del Gobierno.

-¿Qué describe la interna entre Omar Perotti y Agustín Rossi, con toda la novela de fondo en la que el gobierno nacional ocupa un lugar protagónico?

-Lo de unidad en la diversidad fue mentira siempre. Era un slogan de campaña. Uno en la provincia percibía que esa falta de efectividad del gobierno debía tener una alta dosis de ineficiencia propia y también una alta dosis de conflictos internos que no les permitan avanzar en los proyectos ni obtener votos legislativos. Ni obtener consensos. Esto que se muestra ahora es lo que ya estaba latente desde antes.

-¿A qué se refiere?

-O Perotti está en esta boleta de una manera testimonial o en realidad nos está engañando y realmente no quiere ser más gobernador, y por eso se plantea a otro cargo apenas a dos años de haber sido elegido. Es una lástima que una provincia tan grande, tan vibrante, con una producción tan emprendedora y una cultura que se destaca, a quedado en manos de alguien que no ha tenido proyectos. La provincia le quedó muy grande.

-¿Rescata algo de la gestión de Perotti?

-No

-¿Nada?

-No. Porque ni en política ni en gestión hay generosidad, ni amplitud, ni resultados. Su propio quiebre interno es el quiebre que tuvo para el resto de la política. Hay una característica muy conservadora en este gobernador que es no hacer. Es el gobernador que más fondos ha acumulado en el banco, fondos que surgen de los impuestos que pagamos en la provincia, con una decisión deliberada de interrumpir todo lo que venía del gobierno anterior. Quizás por una estrategia de cierta picardía política muy pequeña, que es hacer quedar mal a su adversario, pero en definitiva a quién perjudicó es a la gente.

-¿De qué lo acusa?

-Frenó la obra pública, frenó la cláusula gatillo que permitía que los docentes tuvieran el sueldo ajustado a la inflación y que los jubilados tengan el 82% móvil. Frenó todos los planes innovadores de orden social. Programas que nosotros teníamos, que tenían una contención muy fuerte hacia las personas más vulnerables. Frenó el apoyo a la producción. Encima no nos defiende en las decisiones nacionales que se toman y perjudican a Santa Fe.

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García cuestionó a los últimos gobiernos nacionales por no enfrentar el problema del narcotráfico que tiene Santa Fe

-Perotti tuvo una posición incómoda y salió ileso del intento de expropiación a la empresa Vicentín y fue crítico del Gobierno con el cierre de exportación de carne. ¿En ese movimiento no buscó defender los intereses provinciales?

-No. Por dos motivos. Con la carne todo lo que hizo fue un mensaje en Twitter. Apenas lo leyeron desde el Instituto Patria, lo llamaron, lo abrazaron, y con eso le soltó la mano al campo y al sector productivo. Acaba de postergarse este cepo y no dijo nada. Con los de las carnes ni bajaron los precios ni la mesa de los argentinos está mejor. Siento que nos vamos a quedar sin asados y sin productores. Y con el tema de Vicentín, él como gobernador debió haber previsto que esta debacle de una economía como la del norte santafesino, tan dependiente de la empresa, se veía venir. Dejó correr el problema para luego, tarde y mal, hacer un planteo.

-Juntos por el Cambio se fortaleció en la etapa previa a las elecciones. Hubo un sector que se fue del Frente Progresista y se sumó a esas filas. ¿Ese espacio político es el rival a vencer en esta elección?

-No. A mi no me gusta pensar tanto en que nuestra finalidad sea vencer a un rival. Yo quiero vencer a la inflación, a la pobreza, al desempleo, a la falta de educación. Nuestra trayectoria nunca fue “anti”. No me gusta pensar en la política como “anti”, sino mostrando lo que hicimos y de lo que somos capaces. Poniendo esperanza en este futuro complejo.

-Después de una derrota hay una autocrítica. O debería haberla. ¿Hubo una autocrítica después de aquella derrota que terminó con 12 años de socialismo? ¿Cuál fue el resultado? ¿Cuánto sirve en este momento electoral?

-Pongamos el contexto del 2019 y los tres actores nacionales en Santa Fe. Un justicialismo que siempre fui dividido y que esta vez, de manera ficticia, se unió en sectores que hoy se agreden con una violencia, que parece imposible pensar que se vuelvan a sentar a la misma mesa. Un sector del radicalismo que había sido nuestro socio tradicional quedó en Juntos por el Cambio. Haber tenido una diferencia de solo cuatro puntos en el medio de la grieta, donde son escasísimas las provincias en las cuáles no hubo uno u otro sector que ganara, fortaleció a nuestro espacio provincial. Hicimos frente la marea amarilla y también a la marea celeste.

-¿Y la autocrítica?

-Respecto de la autocrítica no puedo negarte que el tema de la inseguridad ha sido un tema complejo. Perotti ganó anclándose en ese tema y mintiendo. Tenía un slogan que era la paz y el orden, y que pegó en la gente porque era un tema sensible, y porque hubo expectativa de que iba a ser cierto. Demostró que gobernar es mucho más que una frase de campaña. No tuvo ningún plan para frenar la inseguridad. Hoy hay más números de fallecidos en situaciones de violencia, más balaceras, más robos. Es complejo gobernar. No lo hago responsable a Perotti de la inseguridad, pero si de haber mentido con una frase que atrás no tenía ningún proyecto.

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Clara García encabeza la lista de senadores y la ex intendenta de Rosario Mónica Fein la nómina de diputados

-En ese momento de la campaña Perotti y Rodenas dijeron que la banda “Los Monos” habían ganado poder y despliegue territorial durante los años del socialismo.

-Yo te podría decir que durante los años de Néstor y Cristina Kirchner, de Mauricio Macri y de Alberto Fernández, el gobierno nacional cajoneo causas en la justicia federal. El delito de “Los Monos”, el narcotráfico, es un delito federal. El gobierno que los puso presos fue del Frente Progresista y fue por delitos provinciales.

-¿Cree que se le puso la lupa a Santa Fe pero no fue así a nivel nacional, teniendo en cuenta que era un delito federal?

-La Nación le soltó la mano a Santa Fe. No hubo gendarmes en rutas nacionales peligrosas, no hubo prefectura en los 800 kilómetros de río con 25 puertos. No hubo juzgados federales. Rosario tiene los dos mismos juzgados federales desde hace 50 años. No tenemos cárceles federales.

-¿En las últimas décadas la vida política e institucional de Santa Fe quedó manchada por el narcotráfico?

-En la vida santafecina hubo una preocupación fuerte sobre ese tema. Si hay un tema que no hay que meterlo en la campaña es este. Porque lo que hay que hacer es sentarse a mesas de trabajo muy serias. Habíamos trabajado en la justicia penal, en la jerarquización de la policía y en los programas sociales, y todos los indicadores delictivos habían bajado. Era el camino. Y con todas las diferencias que tuvimos con el gobierno nacional, pudimos hacer un trabajo que empezó a dar buenos resultados. El narcotráfico no pega a un partido, le pega a la gente. Es riesgoso tomar ese tema como una bandera electoral porque después se vuelve en contra de quien gobierna.

-¿En algún momento hubo una discusión de los tres espacios políticos más fuertes en Santa Fe para direccionar la política de seguridad?

-Tuvimos mesas políticas y especificas para el abordaje de la inseguridad. Eso requiere que haya vocación de diálogo desde el gobierno. Eso necesita una escucha activa de quiénes tienen opiniones diferentes. Jorge Obeid y Hermes Binner llegaron a inaugurar obras juntos. Dieron un ejemplo sano. Era parte de un diálogo político que ahora está interrumpido.

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La dirigente socialista tomó el legado de su pareja Miguel Lifschitz y empezó a liderar a un sector del Frente Amplio Progresista

-Macri y Cristina están otra vez presentes en la campaña electoral. En la de Santa Fe lo están de una manera activa. Respaldando a sus respectivos candidatos.

-Es un buen negocio para ellos. Nuestra postura, que no es ni blanco ni negro, no se destaca en su discurso moderado, sino porque supimos gobernar Santa Fe. No vamos a levantar la mano porque un líder porteño nos diga lo que hay que hacer en nuestra provincia. Quienes levantan la mano por intereses partidarios, no levantan la voz de Santa Fe.

-¿Hay un liderazgo natural para reemplazar a Lifschitz?

Los liderazgos no se reemplazan, se construyen. Nuestra mirada es muy de equipo. Sentirnos el equipo es lo que nos permitió salir adelante y nos dio esta energía para estar aquí. Se verá con el correr del tiempo los nuevos liderazgos.

-En esa discusión, ¿dónde esta parado el intendente de Rosario, Pablo Javkin?

-Pablo está dentro del Frente Amplio Progresista. Estamos yendo a una interna con el candidato que apoya. Tenemos una buena relación. El ganó la intendencia después de ganar la interna a nuestra candidata Verónica Irizar. Nosotros apenas perdió nos calzamos las zapatillas para caminar Rosario. En las elecciones generales obtuvo la suma absoluta de todos los votos de la interna. Formamos parte de un espacio que con responsabilidad transita las PASO e irá junto a las elecciones de noviembre.

-¿La metodología para ordenarse es como en el peronismo, el que gana lidera y el que pierde acompaña?

-No. Pocas cosas tenemos en común con el peronismo. Ni siquiera ese slogan.

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Fuente: InfoBae

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