Maia Daer: “En CABA al anti peronista no lo vamos a conquistar, pero hay margen para crecer”

Maia Daer
Maia Daer, precandidata a legisladora porteña

Maia Daer se define como “albertista”. La abogada de 36 años milita desde hace años en la agrupación Un grito de corazón, vinculada al partido ParTE, fundado en 2012 por el propio Alberto Fernández y su amigo Claudio Ferreño, actual jefe del bloque del Frente de Todos en la Legislatura.

Su vínculo político y personal con el actual Presidente influyó mucho más que su parentesco con el cotitular de la CGT, Héctor Daer, en la designación como precandidata a legisladora del Frente de Todos. Aunque tener un apellido con peso dentro del peronismo nunca está de más.

En diálogo con Infobae, Maia Daer aseguró que el peronismo porteño tiene un discurso que a veces se queda “un poco corto para llegarle a la clase media” y desmiente a quienes les achacan estar en contra del sector empresario. “Nosotros queremos privados que tengan mucha guita, pero que la inviertan en la Argentina”.

— ¿Cómo fue esta primera etapa de la campaña? ¿Qué se percibe en la calle?

— Bien, por el momento venimos bien. Hay aceptación, no hay hostilidad por ahora. Pero sí se nota que todavía la sociedad no está con ambiente o clima electoral. Te dicen que no hay información en algunos lados, o que la información está difusa.

— ¿Qué les transmiten los porteños sobre el gobierno nacional? ¿Hay enojo, fastidio o apoyo?

— Una cosa que pasa es que no hay diferencia entre lo que fue hecho por Nación y lo que fue hecho por Ciudad. Hay un montón de cosas que si bien fueron hechas dentro de la ciudad las gestionó el gobierno nacional, pero para el ciudadano lo gestionó el gobierno porteño. No percibe esa diferencia. Entonces si te ponés a explicarlo y les contás un poquito más de cómo fueron las cosas se quedan como “ah, no sabía” o “no estaba al tanto de eso”.

— ¿En relación a qué políticas, por ejemplo?

— Los ATP. Comerciantes que te dicen que la asistencia vino del Estado. El Estado es tanto Nación como Ciudad. Cuando vos empezás un poquito a hurgar, te explican cómo fue el mecanismo, y eso te lleva a que fue Nación. Pero tenés que hacerle una guía de cómo llegamos hasta ahí. O con el IFE y un montón de cosas asistenciales. Es como que está un poco mezclado quién fue el que asistió realmente en la pandemia. La comunicación tiene que trabajar más sobre eso. Remarcar cuáles fueron nuestras virtudes. Hacernos cargo que también hubo alguna que otra cosa que la gente puede estar en desacuerdo y decir: “Bueno, nosotros también hicimos eso con lo que vos estuviste en desacuerdo”. Porque ahora nos hablan de las libertades pero siempre decimos lo mismo, que la libertad individual termina cuando perjudicas a otro, y en este caso la restricción de circulación no tenía que ver con un tema de libertades sino con un tema de salud pública. Entonces eso también tenés que ir marcándolo.

— ¿Es correcto decir que vos sos albertista 100%? ¿Muchos esquivan esa etiqueta?

— Sí. Yo a Alberto lo conozco hace muchos años. Nosotros arrancamos con la militancia dentro del Club Atlético Huracán, y después pasamos a la Comuna, a hacer política en el barrio. Nos fuimos desarrollando con la agrupación, que se llama Un grito de corazón. Trabajamos mucho en concordancia con lo que es el Partido PARTE (ligado a Alberto Fernández). Soy integrante del Partido PARTE. Y fuimos creciendo nosotros como agrupación de la mano de lo que es el Partido. Y después, nada, hubo como un frente ahí abierto por Claudio Ferreño (jefe del bloque del Frente de Todos en la Legislatura), y siempre me abrieron el espacio y el lugar como para poder opinar y poder ir creciendo a su vez, con ellos como guía.

Maia Daer
Maia Daer, es hija de Héctor Daer, cotitular de la CGT

— Alberto Fernández dijo varias veces que no quiere crear el “albertismo”, pero otros miembros del Gobierno sí creen que debería tener un espacio propio.

— Los liderazgos se gestan, y a veces no son voluntad de los líderes sino que son procesos que se van dando. Yo sí lo veo a Alberto como líder, lo veo hace bastantes años. Nosotros venimos de vender limones con Alberto en el desierto donde no había nada, un oasis era estar en comunidad y tratar de seguir debatiendo con lo que nosotros creemos que son nuestros principios. Hoy verlo a Alberto presidente y ver un montón de compañeros y compañeras que tienen la misma mirada y que van todos para el mismo lado creo que eso es natural. Son procesos que por el lugar que ocupa, por la persona que es él, naturalmente se va generando liderazgo.

— ¿Cómo se le gana al PRO en la Ciudad?

— Si fuera fácil ya estaríamos… (Risas). Nuestro discurso a veces está más centrado en el AMBA que en el ciudadano porteño en sí. Parte de la clase media porteña ha logrado escalar en su estrato social por el movimiento ascendente que generalmente viene relacionado con la profesionalización de los hijos de obreros, el acceso a la Universidad, todo eso que son todas batallas ganadas por el peronismo en su momento. Entonces hay que volver a enamorar a ese sector. Es volver a pensar cómo nosotros les demostramos que somos capaces de generar los mecanismos para que el que tiene que invertir gane guita. O sea, no tenemos ese conflicto del que nos acusan: “No, ustedes no quieren privados”. No, al revés, queremos privados que tengan mucha guita pero que la inviertan en Argentina, que inviertan en la Ciudad de Buenos Aires. Entonces, tenemos que lograr penetrar en ese estrato, en el de clase media que es un laburante como todos nosotros al que le cuesta a veces llegar a fin de mes, que no pudo pagar las expensas en la pandemia. Volver a poner la mirada en la clase media, en la parte del PyME industrializado.

— Una autocrítica giraría en torno a no lograr conectar con esa clase media.

— Yo no sé si es una autocrítica o es una propuesta para el futuro. Críticas podemos hacernos un montón. Cuando nos peleamos fue cuando peor nos fue, entonces si nosotros sabemos qué Ciudad queremos, qué país queremos, estar peleados nunca nos sirvió para nada. Tenemos que sentarnos y tratar de buscar las verdades un poco más colectivas y no individualistas.

— ¿Cuál diría que es la principal falencia de la gestión de Rodríguez Larreta?

— La forma en que ejecuta el presupuesto. Tiene muy subejecutadas las partidas. O sea, tenés un monto de dinero X para la educación, tanto de gestión estatal como pública de gestión privada, y se recorta. Cuando vos diagramas un presupuesto y después del presupuesto terminás derivando gran parte a lo que tiene que ver con pauta publicitaria, o a lo que yo le digo “merchandising”, es como maquillaje, va a durar poco el encanto. Yo vivo en Parque Patricios, tengo mi casa a siete cuadras de la Jefatura de Gobierno. Cuando vos te vas de ese centro, hacés cuatro cuadras para el fondo y son un desastre las veredas, el asfalto, el ambiente. Había que hacer cuatro cuadras más y no quedarse en ese “centro” donde van y vienen las personas que circulan, que tienen que hacer un trámite o algo por el estilo. Les generan el caminito lindo pero todo alrededor está hecho pelota.

— ¿Por qué crees que el Frente de Todos no puede capitalizar eso? Porque el oficialismo porteño ronda el 50% de los votos hace más de una década

— Sí. Yo no diría que es un problema de los votantes, pero sí uno aspira a estar siempre mejor. El porteño promedio no utiliza el hospital público. El promedio no utiliza escuela pública. Y eso tiene que ver con lo que nosotros defendemos a rajatabla las instituciones públicas. Entonces tenemos que ampliar el discurso también. Creo que muchas veces nuestra falla es cómo nosotros nos expresamos, no lo que nosotros queremos. Estamos ahí y nos queda corto el discurso para llegarle a la clase media. Y el votante vota lo que le ingresa por los ojos, y la realidad es que a nosotros tampoco nos ayudan los medios de comunicación. Nosotros hacemos foco por ahí en otras que también tienen que ver con sostener al que se nos está cayendo del mapa, algo que a veces no se da en otros lados.

— Durante la pandemia Rodríguez Larreta se diferenció del gobierno nacional cada vez que pudo. ¿Cree que va a pagar un costo electoral o va a tener un rédito?

— Durante la cuarentena todos estuvimos mal en algún punto, por no poder vernos con nuestros familiares, no poder llegar a atender cierta vida social, y eso impacta. Entonces, ¿lo usaron? Y sí, lo usaron y lo usaron muy bien. En esa diferenciación ellos marcaron el individualismo de los ciudadanos y nosotros marcamos que era un tema colectivo, que no tenía que ver con la necesidad de cada uno de nosotros de salir a pegar la vuelta manzana, por ejemplo, sino que había un mal mayor que nosotros teníamos que evitar. También el tema de las escuelas. Tengo cuatro hijos en la escuela pública. A mí me dieron de alta el viernes pasado, fue muy leve porque solamente perdí el olfato, y me ingresó por mi hijo más chico de 3 años.

— ¿Se contagió en el colegio?

— Se contagió en el colegio. Arrancó él y después caímos yo, mi marido y mis otros dos hijos. El más grande no se contagió.

— ¿Qué crees que podría haber gestionado diferente el gobierno porteño en cuanto a la pandemia?

— Hubo tres cosas que para mí fueron falencias. En las zonas vulnerables fue el acceso a Internet, tendrían que haber liberado Internet para que todos los nenes no tengan que gastar datos, sabiendo que los datos son carísimos, para así poder garantizar la igualdad de condiciones. Otro de los temas es que con todo el dinero que tiene la Ciudad, siguió recaudando. No se suspendió ni ABL, no se prorrogó Ingresos Brutos. Siguió. Eso creo que a los comerciantes sí los siguió perjudicando. No digo que les bajen dinero como hizo con el ATP el Estado Nacional o con los préstamos a tasa 0, pero sí que dejen de acogotarlos, porque la mayoría de los comerciantes estuvieron complicadísimos. Tener la persiana bajaba implicaba seguir con un montón de gastos pero no tenés de dónde agarrarte y si no tenías una asistencia del Estado, ya sea de Nación o de Ciudad, estabas en la lona. Creo que nos faltó la asistencia de Ciudad.

— ¿Y de la gestión nacional qué se tendría que haber hecho diferente?

— El tema de la cuarentena larga. Creo que hay un par de actividades que se deberían haber liberado antes.

— ¿Cuáles?

— Y, los comercios de cercanía llegamos bastante tarde. Pero con el diario del lunes igual es fácil hablar. Hubiese generado por ahí, sí, un ingreso para toda esta población.

— ¿Cuál es la clave para seducir al votante anti peronista porteño?

— Al anti peronista no lo vamos a conquistar. A los que son “anti algo” por más que les des el mejor regalo del planeta no les va a gustar. Porque es anti, ya no importa cuál sea la definición real. Pero sí creo que tenemos un estrato muy grande que no es “anti algo”, sino que está disconforme por la información que le llega o por las realidades que le toca vivir. El votante realmente vota por lo que le pasa a él en su micro mundo los quince días anteriores a la elección. Pero sí creo que nosotros tenemos un margen y que podemos crecer que tiene que ver con el tema de la industrialización de la Ciudad, del trabajo genuino.

— ¿Qué opinas del cambio de distrito de María Eugenia Vidal?

— Voy al revés. No entiendo cómo los bonaerenses votaron a una porteña, que vendría a ser primero el origen. Estamos hablando de su vuelta pero fue vicejefa del Gobierno de la Ciudad. Uno no tiene que ir por la facilidad de los lugares sino por las convicciones de los lugares. Entonces yo soy porteña, espero que mis hijos tengan la misma decisión de seguir viviendo en la Ciudad de Buenos Aires y elijan vivir en Parque Patricios. Lo de Vidal es oportunismo. Es lograr una victoria a como dé lugar.

— ¿Qué expresa el surgimiento de Javier Milei? ¿Lo ve como una señal de alarma?

— Es una señal de alarma que haya muchas juventudes que estén pensando individualmente. Para mí la alarma es esa. El discurso de Milei es reaccionario, es de derecha, se montó en un personaje y lo lleva bastante bien, eso no se lo vamos a reprochar. Pero sí tiene un discurso que no es colectivo, y para formar un Estado necesitamos de la colectividad. Para mí tiene que ver con un tema de individualización de los seres humanos y no mirar la forma colectiva.

— ¿Cuántos votos saca el Frente de Todos en CABA?

— 28%.

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Fuente: InfoBae

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