“Brasil no reconoce a Hezbollah como grupo terrorista y eso ya es un problema”

Miembros del Hezbollah en Kfar Kila, al sur del Líbano
Miembros del Hezbollah en Kfar Kila, al sur del Líbano (AZIZ TAHER/)

Este jueves 2 de septiembre se llevará a cabo la segunda jornada del ciclo de conferencias “El Combate de la Financiación del Terrorismo en el Cono Sur” organizado por el Centro de Estudios sobre Seguridad Hemisférica, Terrorismo y Criminalidad Financiera (CESH) de la Universidad de Buenos Aires junto con la Fundación de Investigaciones en Inteligencia Financiera (FININT) y con el auspicio de Infobae.

En esta jornada disertará Bernardo Machado Mota, presidente del Instituto de Prevenção á Lavagem de Dinheiro e ao Financiamento ao Terrorismo do Brasil quien expondrá sobre “Los dispositivos institucionales de Brasil para combatir la financiación del terrorismo”. Infobae dialogó con el especialista quien anticipó detalles de su conferencia.

– Ud. va a disertar sobre los dispositivos institucionales para combatir la financiación del terrorismo ¿cuál la actual situación de Brasil en esa materia?

– No se si tú sabes, Brasil tardó muchísimo en tener una ley. Es algo que empieza como algo trágico y luego se vuelve en algo que para mí es mejor, el resultado es mejor que cuando empezamos a discutir eso. Lo que pasa es que la gente acá, no solamente en Brasil, creo que en Latinoamérica, en muchos países tenían esa visión de que estaríamos aislados del mundo sobre el tema terrorismo, y eso me parece una falacia muy grande. ¿Por qué? Porque, obviamente, sí es verdad que sacando un poco Perú que tenía un terrorismo local con Sendero Luminoso, Tupac Amaru, y las FARC colombianas, si uno quiere definirlas como grupo terrorista o guerrilleros o narcoterroristas, si sacamos estos dos países Latinoamérica no era un ambiente muy propicio a actos terroristas porque los últimos actos van mucho en la línea, digamos, extremismo religioso mezclado con un poco de política pero más religioso, creo que nosotros no tuvimos este problema acá, especialmente de los islámicos. Entonces se creía que estábamos aislados del mundo, que acá era un paraíso, que no teníamos terrorismo. Es media verdad porque de hecho al final se ve que el terrorismo se financia y mucho de lo que se hace en el mundo, los hechos demostraron que realmente la financiación del terrorismo viene de un lado donde generalmente no ocurre el acto terrorista, la financiación viene de otro lugar. Y estos lugares incluyen todos los países del mundo, puede ser Brasil, puede ser Argentina, puede ser cualquiera. O sea, teníamos que tener una visión un poco más financiera, de como se financian los grupos terroristas. Por ejemplo, el caso de los atentados en los Juegos Olímpicos de Munich, en 1972, fue un acto terrorista practicado por un grupo palestino contra la delegación de Israel.

¿Qué tenía que ver Alemania en eso? Nada, era solamente el escenario. Alemania fue el escenario simplemente porque era el país donde se desarrollaba un evento deportivo mundial, o sea, el mundo estaba mirando a Alemania en ese momento y obviamente el impacto de eso sería muy grande. Simplemente por eso, Alemania no tenía nada que ver con eso. Eso para decir que ningún país de ningún lado está aislado del mundo, puede ser el origen de una preparación de un acto terrorista, puede ser el escenario, puede ser el objetivo. Por ejemplo el atentado del 11 de septiembre, Estados Unidos era el objetivo final, se cometió ahí el acto porque el objetivo era atacar Estados Unidos. En el caso del atentado en Alemania en 1972 era el escenario. Pero ¿de dónde venía el dinero? Ahí está el punto, Brasil tardó mucho en tener esa conciencia de que la financiación del terrorismo puede venir de cualquier lado incluso del mismo Brasil. El tema era un tabú político muy fuerte. Nosotros tenemos una ley del año 1983, es decir en un contexto político completamente diferente del de hoy. Era un contexto político de dictadura militar, era la ley de seguridad nacional. Había un artículo ahí que decía “formar o establecer grupos paramilitares armados”, esa era la definición que teníamos de terrorismo. Y la de financiación era otro artículo que decía “mantener grupos armados paramilitares o subversivos”. O sea, el contexto político era malo y nosotros en Brasil creíamos que esa ley serviría para definir no solamente el terrorismo sino la financiación del terrorismo, algo que GAFI llegó a la conclusión que no, no estaba de acuerdo con los estándares internacionales. Estamos hablando específicamente de la Convención de las Naciones Unidas de 1999. Brasil tenía una ley del año 1983 donde las autoridades creían que era una ley que definía el terrorismo y la financiación del terrorismo como delitos penales, pero no, GAFI concluyó que no. Ahí comenzó la movilización no solamente política de las autoridades sino de entidades privadas y de todos los que estaban involucrados con este proceso de evaluación donde nadie quiere estar en los listados de GAFI porque el impacto financiero-económico es muy grande para un país que está mal y Brasil comenzó las discusiones para tener una ley que estuviera de acuerdo con los estándares internacionales.

Había un tabú político porque de todas formas asimilábamos a la ley de seguridad nacional donde el momento político era diferente, o sea, serían actos subversivos contra el gobierno cualquier movimiento en ese sentido podía ser interpretado como acto terrorista. Por ese motivo cuando llegaban las discusiones con los movimientos sociales y con los partidos de izquierda era muy difícil poner eso en la agenda del Congreso. Decían “no, esa es una agenda gringa, eso es una presión de GAFI, Brasil no tiene problemas con eso, si vamos a tener una ley de terrorismo y financiación del terrorismo van a incluir a los movimientos sociales.” Eso porque tenían la visión del otro momento, cuando se sancionó la otra ley, por eso se tardó muchísimo. La ley de Brasil que tipifica el terrorismo y la financiación del terrorismo fue aprobada recién en el año 2016. Y la otra ley, porque eran dos leyes que Brasil tenía que presentar ante el GAFI, para evitar el impacto financiero en el país, era para imponer las medidas para disponer el congelamiento de los bienes del terrorismo, salió en el 2019. Es decir, estamos hablando de una ley que tiene dos años y la otra poco más de cinco años, o sea, son leyes muy jóvenes pero la ventaja de eso es que pudimos corregir todos los errores que los países cometieron. O sea, cuál sería la definición, cuál sería las conductas, cuáles serían los tipos, los verbos típicos. Entonces se tuvo la oportunidad, por ser una ley que se aprobó más tarde, de que tenga los términos y los estándares un poco más actualizada. De hecho la ley que tenemos hoy, es una ley que yo considero que es buena, no voy a decir que está perfecta pero está buena frente a los estándares internacionales. No solamente la ley de financiamiento del terrorismo sino la ley sobre el congelamiento de bienes. Cometimos errores pero por lo menos tuvimos al final dos leyes que yo puedo decir que son buenas. Obviamente tener una ley en el papel está lindo pero ¿cómo la aplicamos y cuándo la aplicamos? Todavía no se aplicó, creo que no hay ningún caso de aplicación de esa ley, la de financiamiento del terrorismo. En Brasil aún no hay ningún caso. Puedes decir “pero ¿por qué? Porque no se comprendió bien lo que hay que hacer”, sí puede ser, pueden ser muchas cosas pero creo que ha pasado muy poco tiempo para tener una evaluación completa de la situación. Tenemos ahora buenas leyes pero todavía no se la ha aplicado todavía. Eso para empezar.

Bernardo Machado Mota - Presidente del Instituto de Prevenção á Lavagem de Dinheiro e ao Financiamento ao Terrorismo do Brasil
Bernardo Machado Mota

– El año pasado se conoció una información sobre una modificación de la legislación que estableció que el Consejo de Control de Actividad Financiera no podía reportar operaciones sobre terrorismo. ¿Esto es así? y si es así ¿le puede traer alguna consecuencia a Brasil ante el GAFI?

– En esa época yo trabajaba en el Consejo, que es la UIF de Brasil, y participé en la elaboración del anteproyecto. Lo que se preveía era mejorar las funciones de la unidad de inteligencia financiera. En uno de los artículos de ese anteproyecto la idea era poner una competencia que no existía en la ley vieja que sigue vigente, pero se aprobó una nueva ley adicionando más competencias a la unidad. Una de ellas era que la UIF tenía el poder de manejar y elaborar informes de inteligencia financiera que estén vinculados con lavado de activos, financiamiento del terrorismo y financiamiento de la proliferación masiva de armas de destrucción masiva pero cuando llegó al Congreso algunos congresistas generaron una discusión donde creían que la UIF debía estar dedicada solamente al lavado. El financiamiento del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva no deberían estar incluídos como facultad de la UIF porque -según dijeron- no es una tradición legislativa meter más cosas de las que ya se habían establecido en la ley anterior. Esa ley no sacaba las funciones de la ley vieja, es decir la UIF de Brasil, la COAF, tiene dos leyes que establecen sus competencias. La más nueva, la que fue más polémica y que fue objeto del estudio del Financial Times, fue cambiada, el Congreso finalmente sacó el financiamiento del terrorismo y de la proliferación de armas de destrucción masiva, y dejó solamente el lavado. Eso creo que fue un mal manejo político de los partidos que apoyan al gobierno. Yo no estuve en el Congreso para negociar esta parte pero yo hubiera sugerido que saquen también lavado de activos y que quede solamente “manejar y elaborar inteligencia financiera”, punto, pero dejaron lavado de activos y sacaron financiamiento de terrorismo y de proliferación lo que generó esa interpretación. El departamento jurídico del Banco Central con el que la UIF está vinculada, trató de que eso no afectara las competencias de la UIF de recibir información y trabajar información sobre financiación de terrorismo y financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva porque la ley establece las competencias de la UIF sin perjuicio de la ley anterior que trata de otras competencias, y la ley anterior dice que la UIF puede recibir y analizar información de los delitos previstos en esa ley como lavado de activos y de cualquier otro delito.

O sea, de alguna manera hay una posibilidad que creo, por interpretación, que la ley vieja un poco balancea esa falta que se cometió en la ley nueva. Esto te lo estoy diciendo de una manera interpretativa, el Financial Times tuvo otra interpretación más legalista. La interpretación del departamento jurídico del Banco Central llegó a la conclusión de que pese a que se sacaron del texto de la nueva ley esas competencias la otra ley, la vieja, garantiza de alguna forma la posibilidad de que la UIF trabaje el tema de la financiación del terrorismo aunque la norma nueva no lo garantice expresamente. Sobre tu pregunta sobre si Brasil puede tener un problema, sí Brasil puede tener un problema. Como es interpretativo el GAFI puede interpretar que la UIF no puede reportar operaciones de financiación del terrorismo. Esto porque si en el anteproyecto estaba esa competencia y la sacaron es porque fue una decisión conciente de sacarla y si es una decisión conciente y se aprobó la ley sin esta parte, se puede interpretar que la UIF no puede reportar operaciones de financiación del terrorismo. Sin embargo, conociendo como se aplica la ley acá en Brasil yo tendría una postura intermedia, creo que sí existe la posibilidad de reportar operaciones de financiación de terrorismo, pero entiendo que sí puede generar una posibilidad de que se interprete que no se puede y eso sólo lo sabremos cuando GAFI venga a Brasil y tenga su visión de lo que pasó. En su momento tuve contactos con representantes de la embajada de Estados Unidos que me preguntaban porque ellos conocían el texto del anteproyecto, o sea, ellos sabían que se sacó la expresión “financiamiento del terrorismo”, es decir sabían que hubo una negociación en el Congreso para sacar eso del texto. Para mi es un tema que aún no es pacífico, entiendo la interpretación del Financial Times, no creo que sea cien por ciento correcta pero tampoco mi interpretación es cien por ciento correcta. Estoy basado en la visión del departamento jurídico del Banco Central pero para mí no hay una garantía que nuestra interpretación sea la correcta. Creo que es un buen tema para discutir. Ahí los juristas pueden discutir si no está escrito no se puede hacer, es una manera muy conservadora y muy interesante, es así. El principio del derecho público en Brasil es que una entidad que está establecida por ley, que tiene sus competencias establecidas por ley, sólo puede hacer lo que está expresamente dicho en la ley. Es diferente del privado que puede hacer todo lo que no está prohibido, en el derecho público sólo se puede hacer lo que está expresamente dicho. Es un debate jurídico interesante.

– Le pregunto sobre una zona caliente de la que se ha dicho y escrito mucho, donde en algún momento hubo mucha actividad, se desbarató un clan, el clan Barakat que lavaba activos para financiar el terrorismo ¿Cómo sigue la situación ahí? ¿Sigue siendo un problema el lavado de activos para financiar al terrorismo o ya está controlado?

– Has dicho perfectamente bien que es una zona, por eso especialmente las autoridades diplomáticas brasileñas no quieren reconocer eso como una parte del país, por eso siempre el discurso diplomático brasileño es muy fuerte al decir que “estamos hablando de una zona geográfica que contempla tres países en la que hay una incidencia de delitos muy grande: contrabando, tráfico de drogas, tráfico de cigarrillos, tráfico de armas, cambio en negro de moneda”, o sea hay una incidencia muy fuerte de delitos ahí por las características de la zona, de su economía, etc. También hay una comunida, especialmente de sirios y libaneses muy grande, eso es un hecho. El caso Barakat es muy simbólico. El mayor de los Barakat siempre que fue preso fue por delitos que no eran terrorismo o financiamiento del terrorismo diferente del caso en Argentina. Barakat fue preso en Brasil por contrabando, fue extraditado a Chile por comercio ilegal, después volvió a Paraguay. En Brasil las investigaciones tanto de la policía, tanto de la autoridad tributaria como de la fiscalía nunca mencionaron una investigación cien por ciento brasileña tratando el caso Barakat como financiamiento del terrorismo. Eso es un punto, por eso las autoridades en Brasil van a decir que el caso Barakat es importante, el volumen de dinero involucrado es grande pero no fue financiamiento de terrorismo. Argentina tuvo una investigación seria de eso sobre la posibilidad de envío de dinero del clan Barakat para Hezbollah. Hay otra cosa importante, el Hezbollah no es reconocido por Brasil como un grupo terrorista, eso es un punto importantísimo. Argentina y Paraguay lo reconocen a Hezbollah como un grupo terrorista, Brasil no.

Entonces si Brasil no lo reconoce, cualquier dinero aunque sea ilegal o en muchos casos dinero legal como donaciones o transferencias porque son simpatizantes si es para Hezbollah Brasil no lo reconoce y ahí ya tenemos un problema de principios si no lo reconocemos como grupo terrorista. Para mí ese es el problema más grande, el hecho de que Brasil no lo reconoce como grupo terrorista, o sea, cualquier cosa que pase con Hezbollah desde Brasil no lo van a reconocer como financiamiento del terrorismo. Con eso, desde el principio, ya tenemos un problema. En una investigación que fue conjunta con Argentina y Paraguay ahí sí se hablaba de financiamiento de terrorismo pero los casos en los que la investigación fue cien por ciento brasileña no se mencionaba el financiamiento del terrorismo. La zona de la Triple Frontera es objeto de estudio de varias entidades y autoridades brasileñas. Brasil recién publicó su evaluación nacional de riesgo como pone como zona de riesgo geográfico más alto a la Triple Frontera. Se menciona que la zona de la triple frontera con Argentina y Paraguay (Brasil tiene 10 triples fronteras) es de riesgo alto por la incidencia de delitos, no se especifica la prioridad para el financiamiento del terrorismo. Me parece que falta un poco de detalle de saber si los riesgos que están involucrados en la triple frontera son de delitos en general tipo contrabando, tráfico de armas, de droga, de cigarrillos o si hay un foco específico para la financiación del terrorismo. Ahí la evaluación nacional de riesgo de Brasil no apunta que sea un riesgo geográfico alto simplemente por el hecho del financiamiento del terrorismo. Me parece que falta un análisis más profundo en ese sentido.

– ¿Por qué Brasil no considera a Hezbollah como grupo terrorista?

– Es interesante. Yo creo que son varios factores. El primero es que Hezbollah en su origen -ellos dicen eso- además de tener un brazo terrorista es un partido político, tiene actividades tipo de ONG, hay orfanatos, hay asistencia médica para ancianos, hay una serie de actividades del grupo Hezbollah. Disputan cuestiones políticas y tienen un brazo terrorista, un brazo armado. Estados Unidos considera que además de ser un partido político tiene un brazo armado y por eso es considerado un grupo terrorista, y hay muchos países que siguen esa lógica, Argentina también va en ese sentido. En Europa los países de la Unión Europea dicen “nosotros sólo podemos imponer algún tipo de sanción al brazo armado de Hezbollah. Sólo atacamos al brazo armado.” El problema de esa definición de Europa es que el propio Hezbollah no divide las actividades, dicen “somos Hezbollah, no somos Hezbollah escuela, Hezbollah hospital, Hezbollah partido político, Hezbollah brazo armado. No, somos Hezbollah.” Entonces la definición que Europa creó para imponer sanciones para Hezbollah ni el Hezbollah la reconoce, Hezbollah no hace la división que hace Europa. Brasil siempre busca hacer una mezcla de la opinión de Estados Unidos y de Europa y no encontró diplomáticamente una razón para definir como grupo terrorista a Hezbollah. Tampoco las Naciones Unidas definió a Hezbollah como grupo terrorista y por eso Brasil sigue más esta opción. Es una decisión política y diplomática.

– Si tuviera que analizar la relación bilateral de Argentina y Brasil en materia de cooperación en el combate de la financiación del terrorismo ¿cuál sería su definición?

– Mi definición sería que hay mucho espacio para mejorar. En algún momento Argentina optó por seguir una posición más madura, más firme contra el terrorismo. Obviamente tenía un ambiente político muy favorable para incluir a Hezbollah como grupo terrorista. Argentina tiene mucho más experiencia de atentados terroristas, la sensibilidad política de Argentina es más grande que la que tiene Brasil. Por otro lado, Brasil tiene una comunidad árabe mucho más grande que Argentina y creo que por esa conciencia, por esa apertura, Brasil es un país un poco más abierto, más constructivo en no tratar a etnias o religiones de una manera más dura, para un lado o para el otro, esa puede ser una explicación. Hay espacio también para operaciones conjuntas, no solamente de las policías, sino de las fiscalías, de los jueces, de las autoridades tributarias, unidades de inteligencia financiera. Las autoridades de los dos países podrían buscar cooperar de una manera más práctica, más operativa, con casos reales, con datos reales, obviamente tratados en un ambiente de seguridad y secreto. Nosotros somos vecinos, tenemos cosas comunes y no valoramos eso en el sentido operativo. Yo creo que tal vez sería un momento de las autoridades de sentarse y discutir posibilidades conjuntas, discutir acuerdos, a dónde vamos, en qué estamos bien, en qué estamos errados. Creo que falta esta charla, falta esta aproximación más abierta, más conciente, más propositiva, más constructiva. Se queda mucho en discursos. Por ejemplo, no gusta tratar para nada la parte ideológica ni política pero veamos: ya había ganado Macri, que tenía esa posición más simpática a la posición americana, todavía seguía Temer en Brasil que venía de un vínculo con partidos de izquierda. Hubo un momento en que los Kirchner con Lula estaban perfectos en términos de discursos, después vino Macri con Temer y Dilma, Macri tenía una posición más firme y Dilma era más conservadora, no quería discutir con tanta apertura el combate a la financiación del terrorismo. Luego viene Bolsonaro que tenía el mismo discurso que Macri pero sale Macri y viene Fernández, o sea, Bolsonaro era más afín a la posición americana y Fernández no tanto. Falta esta charla bilateral y podemos traer a Paraguay también, falta una aproximación en sentido operativo y tratar el tema de manera conjunta. Vayamos a la triple frontera y hagamos un control doble, lo podemos hacer y ¿por qué no lo hacemos? no se, no te se contestar.

SEGUIR LEYENDO

Distinguen a un centro de la Universidad de Buenos Aires por su compromiso en la investigación del terrorismo

Advierten que la Argentina no tiene un sistema eficaz para prevenir el terrorismo

Fuente: InfoBae

También te puede interesar...

Leave a Comment