Exportación de carne: el grave error de subestimar al mercado

Exportación de carneExportación de carne
La faena total en estos tres
últimos meses, con datos disponibles hasta julio, cayó
aproximadamente un 12% respecto de igual período
del año pasado, lo que representa casi 440 mil animales
menos.

Se confirmó que el gobierno seguirá con su política de no innovar en la materia, prorrogando el plazo de vigencia de la medida hasta el 31 de diciembre de 2021. Independientemente de la decisión que se tome, el daño ya está hecho.

El fantasma de la intervención volvió a ocupar un lugar preponderante en las expectativas del sector, donde la misma temporalidad productiva, obliga a poner como bien insoslayable la previsibilidad.

Desde la más aislada teoría, se llegó a suponer que un cepo a la exportación generaría un aumento equivalente en la oferta de carne que abastece el consumo doméstico. Muy lejos de ello, las mismas cifras
oficiales confirman el error que esconde este concepto.

Tomando números cerrados al mes de julio, según publica el mismo Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (MAGyP), en los últimos tres meses, exportamos unas 190 mil toneladas de carne vacuna, equivalente res con hueso.

Consumo retraído

El consumo, durante los mismos tres meses, se retrajo en 38 mil toneladas, al pasar de un consumo total de 571 mil de mayo a julio de 2020 a 534 mil toneladas este año.

En concreto, menos exportación y menos consumo. Una ecuación no deseada que, claramente, se construyó subestimando por completo el rol del mercado.

Extrapolando este último trimestre a todo un año, la caída en exportaciones ascendería a un equivalente de 200 mil toneladas. Mientras que el consumo estaría resignando otras 150 mil, las cuales en conjunto, arrojan una pérdida total del sistema productivo de 350 mil toneladas de carne vacuna al año.

Las ventas del productor

Otro factor determinante, aunque posiblemente temporal, es la racional postergación de ventas que ha hecho el productor, especialmente con las vacas, a fin de evitar convalidar la fuerte caída de valores registradas tras el cierre a las exportaciones.

Según el Rosgan, en la medida que los valores recuperen terreno, parte de esta hacienda podría volver a aparecer en el mercado, aunque ya muy limitada por la estacionalidad propia de esta categoría. En este sentido, los vientres que logren ser preñados en esta primavera, pasarán a tener una segunda oportunidad, corriendo esa oferta para el próximo ciclo, tras los primeros destetes.

Exportación de carne

Exportación de carne

Además, un tercer factor que nuevamente entra en escena es la necesidad de colocar los pesos en activos que permitan asegurar cierta protección de valor ante la expectativa de acercarnos a un escenario de devaluación más pronunciada.

Pérdidas de producción

En cierto modo, se trata de mecanismos de defensa a los que racionalmente acude el mercado pero que, claramente, no han sido contemplados en la ecuación.

En definitiva, la pérdida de producción actual es objetiva, los números así lo registran. Lo que aún resulta difícil de medir y cuantificar es el efecto que estas medidas generarán en las expectativas del sector.

Si el productor percibe que el actual grado de intervención en la cadena se sostendrá en el tiempo, las pérdidas comenzarán a percibirse de manera silenciosa pero dramática en un menor nivel de inversión. Este efecto impactará de manera directa en el interior productivo, con menor empleo de mano de obra, menor demanda por servicios, menor actividad comercial generada por la compra de insumos, etc.

En concreto, una verdadera pérdida de riqueza que no se limita a un sector, sino que atraviesa de manera directa o indirecta a todos los argentinos.

El ABC Rural



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