La ganadería argentina emite menos gases de efecto invernadero que la de otros países

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En las emisiones derivadas de la gestión del estiércol, que ocurren principalmente en la recría, la acumulación de excretas en lagunas anaeróbicas genera emisiones de metano y óxido nitroso que representan el 11 % y el 15 % del impacto total.

Lo que muchas ya presumían se confirmó. Nuestro país emite menores cantidades de gases de efecto invernadero en ganadería que muchos países del mundo. El estudio, fue realizado por el INTA, junto con el INTI y la empresa Tigonbú.

Las huellas ambientales no solo transparentan la información sobre el impacto de los sistemas productivos. También detectan oportunidades de mejora de la eficiencia, que posteriormente pueden ser aprovechadas con herramientas. Las mismas buscar conservar y mejorar el capital natural, optimizar el uso de los recursos y minimizar los riesgos del sistema.

La investigación se enfocó en un sistema con cría a campo en pasturas naturales e implantadas y recría más engorde en feedlot para tres categorías de animales: macho liviano, hembra y macho pesado.

Los resultados del estudio

Del análisis comparativo de las tres categorías, se desprendió que la hembra es la que mayor huella ambiental presenta. En tanto, se requieren más días de recría y engorde para alcanzar el mismo peso de venta que los machos. Esto último implica mayor cantidad de recursos de alimento, y más días emitiendo metano.

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La hembra es la que mayor huella ambiental presenta porque requiere más días de recría y engorde para alcanzar el mismo peso de venta que los machos. Eso implica mayor cantidad de recursos de alimento, y más días emitiendo metano.

De acuerdo con Rodolfo Bongiovanni, especialista en análisis de huellas ambientales del INTA Manfredi, se encontró que los puntos críticos de impacto están en la producción primaria. “Notoriamente en la emisión de metano por fermentación entérica que representa entre el 62 % y el 64 % del impacto total, están los puntos críticos”, dijo.

El investigador expresó que dentro de este punto “aparecen con mayor valor las emisiones de la vaca madre, seguidas de las emisiones del propio animal de engorde y finalmente el aporte del toro, que es mínimo”.

La recría y el engorde

En esta línea, Leticia Tuninetti, analista de ciclo de vida del INTI y autora junto a Bongiovanni del estudio, indicó que en tercer orden de importancia aparecen las emisiones en la producción de los alimentos de la recría y el engorde (maíz grano, burlanda y maíz picado ensilado).

Ellos suman entre un 12 % y un 15 % del total. Además, en cuarto lugar, las pasturas implantadas que representan un 4 %. Estas, debido a que implican uso de insumos, como agroquímicos y combustibles.

“Si bien los valores encontrados en el trabajo son similares a los valores internacionales publicados por algunas bases de datos para la producción de carne en feedlot, los resultados están considerablemente por debajo de los estudios que muestran resultados para producción de carne en sistemas extensivos a campo”, destacó Tuninetti.

La cría a corral

Dentro de los puntos a destacar del sistema productivo estudiado, se encuentran las menores emisiones relativas generadas en la recría a corral y el engorde en feedlot, incluso con alimentación a base de granos, silo de maíz y burlanda, que tienen factores de emisión de metano inferiores a animales alimentados con pasturas.

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Se podría mejorar el manejo a través de técnicas que reduzcan dichas emisiones, como la integración de las excretas junto con las del feedlot, que tienen como destino el biodigestor.

Las emisiones generadas por el alimento burlanda y la vinaza, que se suministra a los animales, son bajas por tratarse de subproductos de la producción de etanol. Debido a que ocurre en el mismo predio y aunque se llevan parte de la carga ambiental del proceso de la mini destilería, no reviste relevancia y, además, evita traslados.

“Otro punto de interés es que no hay emisiones por gestión del estiércol en el feedlot, ya que las excretas se utilizan como insumo del biodigestor”, destacó Tuninetti. La especialista agregó: “Tanto el consumo de subproductos de baja huella de carbono, provenientes de la destilería de etanol, como la ausencia de emisiones por manejo de efluentes durante la etapa de engorde, explican la menor huella de carbono”. La misma es comparativa de este sistema productivo y refuerza los objetivos de la economía circular.

El ABC Rural



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