La corta vida y el triste final de Remedios de Escalada, la mujer que murió esperando volver a ver a su esposo, José de San Martín

Dejó lujos y comodidades para unirse al entonces militar forastero que comenzaba a tener sueños de libertad para América
Dejó lujos y comodidades para unirse al entonces militar forastero que comenzaba a tener sueños de libertad para América

El 3 de agosto de 1823, María de los Remedios Escalada y Quintana de San Martín moría en Buenos Aires, víctima de la tuberculosis y el pesar que la muerte de su padre le causó al punto de agravar la frágil salud que la acompañaba desde pequeña. Había nacido en la misma ciudad el 20 de noviembre de 1797. Tenía solo 25 años.

Hasta la adolescencia, su vida había sido la de una señorita distinguida de familia acomodada de la época. Fue hija del Canciller de la Real Audiencia, don Antonio José de Escalada (1752-1821) y de doña Tomasa de la Quintana (1776-1841).

Con apenas 14 años, el 12 de septiembre de 1812 se casó con José de San Martín, entonces Teniente General, en la Catedral de Buenos Aires con quien se afirma que ella tuvo un matrimonio signado por la soledad debido a los compromisos militares de su esposo que estaba también “casado con la guerra”.

No es posible asegurar, como enseñaron los libros escolares y en ocasiones aún se lo afirma, que entre Remedios y José hubo amor a primera vista ya que en esos tiempos los acuerdos matrimoniales (por conveniencia de ambas familias) eran habituales y él le llevaba 20 años de diferencia, una cualidad también común para la época. Se conocieron por Carlos de Alvear, quien le presentó a San Martín a personalidades de la alta sociedad de Buenos Aires.

La historia de una mujer

Remedios y José se casaron el 12 de septiembre de 1812. La fiesta fue en la casa de los suegros
Remedios y José se casaron el 12 de septiembre de 1812. La fiesta fue en la casa de los suegros

Luego de la Revolución de Mayo, la casa de la familia Escalada se convirtió en epicentro de reuniones de los patriotas y quienes deseaban hablar de política allí estaban debido a que José de Escalada era un patriota activo proveniente de una familia patricia, además de ejercer altos cargos públicos que lo hicieron consolidar su posición social y riqueza.

Luego de enviudar en 1784, se casó con Tomasa de la Quintana y Aoiz, y juntos tuvieron cuatro hijos: Manuel, Mariano, María de los Remedios y María de las Nieves.

El escritor e investigador Héctor Juan Piccinali sostiene en el texto El matrimonio de San Martín que “los Escalada eran el centro de la alta sociedad de aquella época gloriosa” y sobre la joven asegura que aunque la historia niega los detalles sobre su personalidad, “basta leer cualquiera de sus cartas para entender que la elegancia y claridad de su estilo y de su letra, no pueden ser sino el fruto de una educación esmerada”.

Cuando conoció a San Martín la joven tenía 14 años
Cuando conoció a San Martín la joven tenía 14 años

También asegura que su nombre aparece en la Gaceta Ministerial del 26 de junio de 1812 junto al de otras damas “donantes de un fusil cada una para los ejércitos de la Patria”.

Ampliando las investigaciones sobre la mujer que dejó viudo al Padre de la Patria, la autora Florencia Grosso recopiló datos de ella en su libro Remedios de Escalada de San Martín su vida y su tiempo donde explica que se destacaba porque sabía hablar francés y tocaba el piano. “Hemos encontrado alguna referencia a que cantaba con gusto. Su instrucción, su refinamiento, y el halo de prestigio recibido por heredad, hacían de ella el ejemplo de la perfecta damita de su tiempo”, describió.

Remedios, al igual que otras mujeres, tuvo participación en los hechos acaecidos en la búsqueda de la Independencia aunque nunca portó un fusil: fue una de la mujeres que ayudaron a la identidad del Ejército que comandaba su esposo.

Con apenas tres meses de casados, San Martín dejó la casa familiar para partir al mando de 125 hombres rumbo a Santa Fe donde debía proteger las costas de las escuadrillas españolas en el Paraná donde destruían a las poblaciones de la ribera.

En febrero de 1813, el Regimiento de Granaderos a Caballo tuvo su bautismo de fuego en San Lorenzo y más tarde, San Martín debió partir a la ciudad de Tucumán para hacerse cargo del Ejército del Norte y, por problemas de salud, decidió hospedarse en una estancia en Córdoba para recuperarse y estar más cerca de sus tropas mientras que Remedios volvió a verlo a finales de 1814 en Mendoza, cuando fue nombrado gobernador intendente de Cuyo.

Vivieron en la casa de la ciudad que el Cabildo había alquilado a la familia Delgado y donde el 24 de agosto de 1816 nació la hija de ambos, Mercedes Tomasa.

bandera de los andes - confección
Una de las ilustraciones de los libros de historia que refieren al momento en que las damas mendocinas confeccionaban la bandera del Ejercito de los Andes

Tiempo después, el matrimonio y su hija celebraron la Navidad de 1816 en la casa de Manuel de Olazábal junto a otros patriotas y vecinos. Durante el brindis, San Martín expresó el deseo de que sus tropas tuvieran una bandera y solicitó un brindis para animar a las damas cuyanas a confeccionar el distintivo para el Ejército de los Andes: Dolores Prats, Margarita Corvalán, Mercedes Alvarez y Laureana Ferrari pusieron manos a la obra.

Juan Martín de Pueyrredón, testigo de aquel pedido, escribió en sus memorias qué le dijo San Martín a su esposa: “Remedios sé tú quien de el ejemplo, entregando tus alhajas para los gastos de la guerra. La esposa de un general republicano no debe gastar objetos de lujo cuando la patria está en peligro. Con un simple vestido estarás más elegante y te amará mucho más tu esposo”.

El 30 de diciembre, Laureana y Remedios -quienes estrecharon amistad- recorrieron la ciudad en busca de la tela para confeccionarla y que debía ser de los tonos exactos pedidos por San Martín. La hicieron en blanco y celeste, en dos abanicos y para terminarla usaron lentejuelas de oro, perlas de un collar de Remedios y de una roseta de diamantes sacaron piedras para el sol del escudo. Así, el 5 de enero a la mañana, San Martín tuvo su bandera con el escudo patrio.

En 1819, San Martín partió a Chile con Remedios enferma. Su salud era muy delicada debido a la tuberculosis, por lo que el 16 de marzo la obligó a regresar a la casa de sus padres, en Buenos Aires. Cuenta la historia que era tal la gravedad de su estado que Remedios hizo todo el viaje con un ataúd al lado por si moría en el camino.

La tumba de Remedios de Escalada en el Cementerio de la Recoleta
La tumba de Remedios de Escalada en el Cementerio de la Recoleta

Y debido a los acontecimientos internos, el general Manuel Belgrano, jefe del Ejército del Norte, ordenó custodiar ese trayecto, y fue escoltada por José María Paz hasta Rosario.

Ya en Buenos Aires, Remedios fue trasladada a una quinta del actual barrio de Parque Patricios -ubicada en la calle Caseros y Monasterio- donde falleció lejos del hombre por el que dejó a un ex novio que, desolado, se enlistó en el ejercito y murió en combate.

Remedios pidió ver a San Martín cuando un hilo la ataba a la vida y a la esperanza de mirar por ultima al hombre con el que había compartido los últimos 10 años y había tenido a su pequeña niña, pero no llegó. Eso habría generado una disputa entre doña Tomasa, madre de la ya fallecida, y el General, que solo pedía por su hija Mercedes, a quien se llevó a España.

Llegó meses después de su muerte y pidió que en su tumba colocaran una lápida para recordarla: “Aquí descansa Remedios Escalada, esposa y amiga del general San Martín”.

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Fuente: InfoBae

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