Diario de un espectador olímpico IV: las causas de la renuncia de Biles, la canción de Fiji y un olímpico que debutó hace 33 años

Simone Biles, un caso excepcional que quedará en la memoria de todos.
Simone Biles, un caso excepcional que quedará en la memoria de todos. (MIKE BLAKE/)

Martes 27 de julio. 20.00. Comienzo de una jornada que se vislumbra larga e intensa. Sin embargo el tema de conversación principal en los grandes diarios y portales del mundo es Simone Biles. Los demonios en su cabeza, como ella lo definió: “Desde que entro a escena, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza. Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y no comprometer mi salud y mi bienestar”. Cada tanto algún deportista se destaca del resto y se convierte en una estrella, en un ícono. Talento, grandes performances, carisma. En cada JJ.OO. hay algunos que llegan como los grandes nombres, los que se destacan a priori, los convocantes. Pero a Tokio no llegaron Bolt ni Phelps ni un Dream Team pletórico. De los más de 11.000 competidores, una se destacaba sobre el resto. Y esa era Simone Biles. Suele ocurrir que la gimnasia deportiva sólo vea luz, se convierta en masiva cada cuatro años; entre juego y juego, el deporte continúa con su dinámica, con sus campeonatos nacionales y mundiales pero el gran público no se entera demasiado. En estos cinco años, Simone siguió siendo noticia. Supimos de sus actuaciones extraordinarias, de los nuevos movimientos que introdujo (4 llevan su nombre), de los límites que destruyó, a veces hasta atentando contra la física. Pero también supimos de Larry Nassar, el médico, el monstruo abusador del equipo de gimnasia norteamericano. Biles contó que ella fue una de las abusadas. También de las controversias con el manejo de U.S. Gimnastics y sus destratos. El primer día de competencia cometió varios errores, ella que nunca se equivoca; esa fue una clara llamada de atención que nadie quiso ver. Otro dato evidente que, como la Carta Robada de Poe, estuvo delante todo el tiempo pero pareció invisible fue el de su edad. Simone es más grande que el resto de sus compañeras y contrincantes y que las anteriores medallistas. Tiene 24 años y a esa edad la mayoría ya está retirada de la gimnasia. Mantener en la elite, creando, siendo la imagen de n deporte y luchando contra el tiempo tiene su costo. Otro factor que puede haber influido fue la postergación de un año de los Juegos. Ya llegaba forzada al 2020 y estos doce meses adicionales agravaron la pesada carga. Pase lo que pase siempre quedará como uno de los grandes nombres propios de la gimnasia. Olga Korbut, Nadie Comaneci, Simone Biles. Otra que corre los límites todo el tiempo. SImone Biles tiene las piernas de una pesista, el torso de una atleta, sonrisa jovial, la potencia de un rugbier y la gracia de una bailarina. Una aleación de elementos improbables y dispares: un Golem, pero hermoso y perfecto. Sus performances tienen belleza, fuerza, riesgo y sorpresa.

Las destrezas físicas, a veces, confunden. Esa fortaleza, los músculos, la potencia, la gracia nos hacen creer, nos hacen pensar que los deportistas son capaces de todo. Pero nos olvidamos de la parte mental. A veces esas tormentas mentales, esos demonios, se imponen.

21.00. Hay competencias de remo. Un deporte tradicional, en el que Argentina tuvo grandes exponentes (uno descomunal como Alberto Demiddi) y varias finales olímpicas. En los últimos Juegos Panamericanos hubo entusiasmo por la cantidad de botes que ganaron medallas. En el camino algo se perdió. A Tokio llegó uno solo y a años luz de la elite. Cada tanto se difunden las noticias del mal estado de la cancha en la que practican, del agua llena de basura, de las trabas para que entren botes, de los problemas para viajar al exterior a competir. Las consecuencias de eso, de una falta de política deportiva, es que un país con cierta tradición, se convierte en invisible en la alta competencia.Una de las ventajas de los Juegos, y de la atención que se concentra alrededor de ellos, es la emulación. Detrás de cada deportista que se destaca hay muchos chicos que quieren seguir su camino, que se acercan con curiosidad a una nueva disciplina. Cada medalla, cada final olímpica, además de la alegría transitoria por el logro y la ilusión de sentirse parte, arrastra a muchos chicos a conocer ese deporte.

22.00. Ariarne Titmus ya es una de las grandes figuras de la natación de Tokio. La australiana también se quedó con los 200 mts libres. Durante los primeros dos tercios de la carrera parecía que se le escapaba. Pero los últimos 50 mts fueron arrasadores. Dejó a sus rivales atrás, sin chances. Cada brazada marcaba más diferencia, cada brazada mostraba su autoridad. Katie Ledecky no llegó ni al podio. Pero no le importó ni la desenfocó. Compitió, hizo lo que pudo. Después fue al vestuario, descansó, se concentró de nuevo y se volvió a tirar a la pileta para ganar de punta a punta los 1500 mts. Mientras tanto otra estrella emergente, el húngaro Kristof Milak batió el récord olímpico de Phelps en los 200 mts mariposa.

Ariarne Titmus de Australia con su medalla, ya es una de las figuras induscutidas de estos juegos.
Ariarne Titmus de Australia con su medalla, ya es una de las figuras induscutidas de estos juegos. (MARKO DJURICA/)

23.30 Semifinales del rugby. Ganan los candidatos. Los Fiji y los All Blacks. Los fijianos tienen destreza (la pelota parece que nunca se les va a caer, que siempre habrá un pase más) y una fortaleza sorprendente. Se sacan rivales con hand offs con una facilidad sorprendente, como si fueran de cartón. Es una potencia (en ambas acepciones del término) del seven. Encontraron el método y el orden que siempre les faltó en el de 15. En Río 2016 consiguieron la medalla dorada. Fue la primera presea olímpica en la historia del país. Se desataron festejos populares en las calles, fueron recibidos como héroes y el gobierno emitió, en su homenaje, billetes de 7 dólares con imágenes de los jugadores. Pero esa victoria (y la actual) no son fruto de un momento iluminado de sus jugadores o de un golpe de suerte. Con la inclusión del rugby seven como deporte en los JJ.OO. pasados, Fiji entendió que esa era la posibilidad de sumar la primera presea para su país. Y trabajó en consecuencia. Los dirigentes contactaron al inglés Ben Ryan y le ofrecieron ser el coach del equipo. Ryan tenía sólo 20 minutos para responder. La oferta no incluía condiciones económicas, pero la posibilidad de la gloria lo tentó. Inició un trabajo de casi tres años en el que procuró ordenar el caos. Y lo consiguió. La tarea no fue fácil pero sí muy fructífera. El gran dilema era incorporar disciplina, apego a un sistema sin sacrificar la frescura y el talento natural. Esta historia está magníficamente contada en Sevens Heaven, un libro en el que Ryan narra la historia. En Tokio 2020, el técnico fijiano es Gareth Baber, también inglés. Ahora la aspiración de Fiji es convertirse en el país que monopoliza la categoría. Como los japoneses en el yudo, como los jamaiquinos con los velocistas.

03.00. Se conoce la noticia del día: Simone Biles se retira también del All Around individual. Privilegia su salud mental. No está mal. Los Juegos se quedan sin su mayor estrella. Pero no pasa nada. Todo seguirá adelante. Cada deporte, cada disciplina, cada competencia.

03.30. Medvedev, número 2 del mundo, le gana a Fognini pero antes debió ser atendido dos veces por los médicos. El tenista miró en un momento al umpire que lo apurara para que cumpliera con los tiempos reglamentarios entre punto y punto y le dijo: “¿Querés que me muera? El partido tal vez lo gane, pero me voy a morir. No se puede jugar con este calor”. Mientras su rival, para refrescarse, se ponía dentro de sus pantalones un tubo que tira aire. Al Peque Schwarzman le pasó algo similar. Los jugadores estaban aletargadas, sufrían. “Después e 10 pelotas parecíamos The Walking Dead”, dijo. El calor era abrasador. La sensación térmica era de 41°. Pero el juego no se detuvo. La española Paula Badosa, de 24 años, se tuvo que retirar con un golpe de calor. la tuvieron que asistir en el court. Y salió en silla de ruedas. Una vez más, el show debe seguir.

04.00 El Yachting empezó hace unos días. No está, ya por segundo juego consecutivo, Norbi García. Nuestros ojos en las regatas. ¿Quién nos hablará ahora de barlovento, esloras, mangas y boyas?

05. 30 Los Pumas gana la medalla de bronce, la primera de Argentina en estos Juegos. En Río se habían quedado afuera en los cuartos, contra Inglaterra, el mismo rival que ahora. En 2016 la derrota llegó en tiempo suplementario y después de haber errado una patada a los palos por apenas centímetros.El desgaste es tremendo, los trayectos intensos y larguísimos pero los jugadores siguen corriendo. A veces se dice que hay que tener suerte en los sorteos para avanzar en este tipo de torneos. A esos se oponen los que sostienen que “hay que ganarles a todos”. Argentina jugó contra los All Blacks, a Auastralia, a Sudáfrica, a Fiji y a Inglaterra. No le quedó potencia por enfrentar. Y ganó la medalla. El hito será el partido de cuartos de final contra Sudáfrica, el partido que ganaron con un jugador menos.

06. 35 Fiji ya es campeón olímpico del Seven. Falta un rato para la ceremonia del podio. Los campeones están reunidos frente a un ingoal, forman un círculo abrazados. Cantan una canción tradicional. El momento es hermoso. Íntimo pero televisado a todo el mundo. Uno de los jugadores tiene una voz profunda y melodiosa. Es el que lleva a delante la canción. Los otros hacen los coros, también los ingleses que son parte del cuerpo técnico. Después, uno toma la palabra. No es necesario saber el idioma. Es una plegaria, son palabras de agradecimiento a una fuerza, a un ser superior. El que habla, el que reza tiene la cara mojada. En su mejilla se mezclan la transpiración del esfuerzo físico y las lágrimas que caen de sus ojos.

07.10 Entrevistan a Santiago Lange y a Cecilia Carranza luego de su debut en Tokio. Corrieron tres regatas y se colaron en los puestos de adelante. Están relajados y conformes porque supieron leer los vientos complicados. Lange parece un chico, tiene entusiasmo y está enfocado y expectante. La primera vez que intervino en un juego olímpico, aunque parezca mentira, fue en Seúl 88, hace 33 años. Cuando terminan de declarar, les informan que Argentina ganó su primera medalla. Se sorprenden, se abrazan, festejan con genuina alegría. Son los abanderados más allá de la ceremonia inaugural.

08.00 Durante la madrugada perdió el handball contra Noruega, pero jugó su mejor partido. El voley consiguió un triunfazo frente a Francia; a la dificultad del rival, hay que sumarse la entereza para levantarse del golpe de la derrota contra Brasil, luego de estar tan cerca de la victoria. Las Leonas dominaron a China un largo rato pero se complicaron al final, el triunfo fue apretado pero merecido. Ahora deben ganar lo que resta para aumentar las chances de un buen cruce en cuartos de final. Tener representaciones en casi todos los deportes de conjunto hace mucho más divertido seguir los Juegos por televisión. Nos dan un punto de referencia. Miramos con el interés nacionalista (muy cercano al chauvinismo) que despierta el deporte. Si viéramos cinco horas seguidas de competencias sin participantes argentinos, nuestro interés decaería más allá de la atracción que genera la excelencia de los deportistas involucrados.

10.05 Termina el día. Queda todavía el All Around de varones en la gimnasia. Argentina empató con España y quedó eliminado. El equipo fue superado por un rival que entre los titulares tuvo 5 jugadores que fueron titulares en la reciente Eurocopa. Con más contundencia, España no tendría rival en este torneo. Argentina nunca logró jugar bien, en ningún momento del torneo. Es cierto también que le faltaron muchos jugadores. Los últimas experiencias del fútbol no fueron buenas después de dos medallas doradas consecutivas. Claro está que esos equipos tenían grandes nombres: Messi, Agüero, Riquelme, Ayala, Heinze, Kily, Di María, Maxi Rodríguez, Mascherano y muchos más. Una medalla olímpica nunca se gana de casualidad.

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