¿Qué es un barbecho?

El barbecho es el tiempo que transcurre entre la cosecha de un cultivo y la siembra del siguiente. El sistema de rotación de cultivos y su nivel de intensificación determinarán el largo y la época en que se ubique el mismo, teniendo presente que una mayor intensificación de la rotación, acorta el tiempo de barbechos, concluyendo en una menor disponibilidad de recursos para la aparición de malezas.

El periodo de barbecho es considerado un momento clave para la planificación, evaluando las problemáticas presentes, aplicando la experiencia previa y complementando con el monitoreo del lote. Con toda esa información se realiza un diagnóstico de la situación, que es fundamental para poder pensar en la estrategia de manejo de malezas.

Dentro de ellas, puede optarse por barbechos químicos, cultivos de servicios o bien planteos mixtos, que finalmente dependerán del objetivo principal, la oferta ambiental y el agua disponible en cada lote en particular.

Diseño de una estrategia de manejo

Como punto de partida, se toma el análisis de los registros de años anteriores, luego se suma el monitoreo de malezas presentes y se enfoca en las malezas más problemáticas, para concluir en el diseño de una estrategia de manejo.

BARBECHO

BARBECHO

Para la ejecución de esa estrategia, se debe conocer la dinámica de las malezas presentes y evaluar su comportamiento de acuerdo a como se da el año. Esto permitirá intervenir en los momentos oportunos y no llegar tarde con una de las herramientas más usadas como el control químico.

Asimismo, posibilitará poder trabajar con activos residuales para disminuir la población. La interacción de temperaturas, suelo y agua, serán determinantes en la aparición de camadas de nacimiento que condicionarán la residualidad de tratamientos pre emergentes.

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Ciclo biológico de las malezas. Ej: Lolium multiflorum.

Llegado el momento de elegir el o los herbicidas o la mezcla de ellos, es importante rotar y mezclar los modos de acción para no generar resistencia.

¿Cómo aplicar los herbicidas para el control de malezas?

Previo a comenzar la aplicación de los fitosanitarios elegidos, es necesario conocer lo que sucede dentro del tanque de la pulverizadora, donde el 90% a 95% de su contenido es agua.

Muchas veces suelen ocurrir problemas en mezclas de tanque y generalmente están asociadas con la calidad de agua. Factores como la dureza, pH y turbidez, afectan a los fitosanitarios comprometiendo su normal desempeño.

En situaciones donde el pH se encuentre por encima de 7, como sucede en gran parte de la región agrícola, se puede generar hidrolisis alcalina que es un proceso que aumenta la disociación del activo, el cual es irreversible.

La mayoría de los herbicidas usados comúnmente son ácidos débiles, por ello si el agua en el cual se los disuelve es más alcalina, mayor será la tasa de ionización de ese compuesto y más difícil será su ingreso a la célula.

Por otro lado, otro factor que afecta a las aguas para uso agrícola es la dureza, que es la suma de iones de Ca++ y Mg++. Estos cationes pueden afectar negativamente la performance de los fitosanitarios uniéndose a las cargas negativas de los activos más utilizados, inactivando de esta forma parte del activo y reduciendo el control alcanzado (por ej. herbicidas ácidos débiles).

Calidad de aplicación

La calidad de aplicación juega un rol determinante para el logro de controles eficientes en el manejo de barbechos químicos. Las que siguen, son las consideraciones a tener en cuenta a la hora de realizar una aplicación.

Al momento de la calibración del equipo pulverizador, un factor fundamental a tener en cuenta es la cantidad de impactos por centímetro cuadrado (imp/cm2) que se deben alcanzar en el blanco objetivo. El número de impactos variará en función de la exposición del blanco objetivo y para cada situación en particular.

En el caso de barbechos donde los activos aplicados son sistémicos, se necesita alcanzar un piso de 30 imp/cm2 dentro del blanco objetivo. En situaciones que se pueda obtener mayor cantidad de impactos, mejor será la aplicación y la eficiencia de los controles.

A continuación, se detallan la cantidad de imp/cm2 que recomienda la FAO para cada tipo de aplicación.

En la medida que los objetivos se tornen más difíciles de alcanzar, como sucede con malezas pequeñas en aplicaciones sobre rastrojo de maíz, es muy importante trabajar sobre el tamaño de gota, con el objetivo de tener mayor penetración sobre el rastrojo y alcanzar con buena cobertura el blanco. Factores como la presión de trabajo y la elección de pastillas, determinarán el tamaño de gota.

Velocidad de viento elevada

En situaciones con velocidad de viento elevada (mayor a 15 km/h), se puede trabajar sobre diversas variables que deben apuntar a aumentar el tamaño de gotas medianas y finas para evitar ser derivadas por el viento.

La principal variable es modificar la configuración mediante el cambio de pastillas.  Otra alternativa posible, manteniendo la configuración inicial, es variar la velocidad de avance y en consecuencia la presión, disminuyendo ambas.

Una tercera opción es mediante el agregado de productos específicos, coadyuvantes reductores de deriva, que aumentan la viscosidad del caldo, eliminando aquella fracción de gotas pequeñas que son susceptibles a ser derivadas.

Con respecto a la velocidad de avance de la pulverizadora, estará determinada por el estado del lote, donde la velocidad máxima queda condicionada a la estabilidad del botalón.

Teniendo en cuenta algunos de los parámetros mencionados, se puede configurar un equipo pulverizador a fin de alcanzar la cantidad de impactos necesarios y lograr buenos controles. Como resultado de la configuración de la pulverizadora saldrá la cantidad de lts/ha que serán necesarios aplicar.

Uso de coadyuvantes

Es aconsejable que las aplicaciones sean acompañadas por coadyuvantes, a fin de optimizar la performance de los herbicidas, minimizando errores de aplicación y potenciando el control de malezas.

Para aplicaciones de barbechos, se recomienda el uso de coadyuvantes a base de organosiliconas puras, o bien sus variantes en formulación con en esteres metílicos de ácidos grasos (aceite metilados de soja). Estos últimos, indicados especialmente en situaciones donde hay riesgo de evaporación, con el objetivo de proteger las gotas.

En caso de acompañar la aplicación con coadyuvantes a base aceites, entre los productos presentes en el mercado hay diferencias según su desempeño con respecto a la retención que puede existir sobre el rastrojo.

Productos a base aceite + organosiliconas, por tener buena calidad de emulsionantes requieren de menores precipitaciones para rehidratar el residuo seco y poder ser incorporado de manera correcta.

Aceites metilados convencionales con menor calidad y cantidad de emulsionantes, requieren de mayor cantidad de precipitaciones para que esto suceda.

Variables a tener en cuenta para un buen resultado final

El barbecho es el momento indicado para diseñar la estrategia de manejo de las malezas dentro de cada lote y el inicio correcto de un nuevo cultivo. Una de las herramientas más utilizadas y eficaces en este momento, es el control químico de malezas.

Su éxito depende de diferentes variables entre las cuales es importante tener en cuenta:

  • diagnóstico preciso del lote y malezas a controlar,
  • elección de herbicidas a utilizar,
  • correcta calibración del equipo pulverizador y
  • uso de coadyuvantes específicos.

Pudiendo ajustar estas variables, se logrará un buen control de malezas que concluirá en un mayor rendimiento del cultivo a sembrar y un menor impacto ambiental. (Fuente: Tropfen)

El ABC Rural



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