Felipe Solá intentó explicarle al Secretario de Estado de Biden la posición argentina frente a la dictadura de Nicaragua

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Felipe Solá y el secretario de Estado, Antony Blinken, durante la reunión en la Cumbre de Cancilleres del G20. Al lado de Solá están Jorge Arguello, embajador argentino en Estados Unidos, y Guillermo Justo Chaves, jefe de Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores

Fueron cuarenta minutos en el Palazzo Lanfranchi, que los protegió del calor que azota la ciudad de Matera (Italia), en el marco de la Cumbre de Cancilleres del G20. En este contexto multilateral, Felipe Solá se encontró con Antony Blinken, el secretario de Estado de la administración de Joseph Biden, para analizar la relación entre ambos países, la crisis económica y sanitaria gatillada por el COVID-19, y la situación política en Nicaragua causada por el dictador Daniel Ortega.

“Hubo confianza mutua y sinceridad. Fue una conversación franca. Ese el saldo inicial de la reunión”, comentó a Infobae un funcionario argentino que participó del encuentro.

Solá estuvo acompañado en la reunión por el embajador de Argentina en Estados Unidos, Jorge Arguello; el jefe de Gabinete de la Cancillería, Guillermo Justo Chaves; y el embajador en Italia, Roberto Carles. Y al lado de Blinken se sentaron Derek Chollet, Marcia Bernicat y Suzy George, funcionarios del Departamento de Estado que también llegaron a la Cumbre de Cancilleres del G20 que se hace en Bari (Italia).

Es la primera vez que Solá y Blinken se reúnen en persona. Hasta ahora habían hablado por teléfono y a través de video conferencias. En esas oportunidades, el canciller y el secretario de Estado debatieron la agenda regional y puntualmente la situación política en Nicaragua.

Antes de la condena en la Organización de Estados Americanos (OEA) a la dictadura sandinista, Blinken abrió una línea de negociación para sumar a la Argentina. Pero Solá -por instrucción presidencial- rechazó los términos del texto diplomático propuesto por Blinken, y finalmente Argentina se abstuvo en una resolución que fue votada por 26 países de América Latina.

Solá reiteró a Blinken que el gobierno peronista no apoya a la dictadura sandinista. El canciller argumentó ante el secretario de Estado que Argentina no acepta opinar sobre las normas electorales del régimen de Nicaragua, porque eso implicaría intervenir en los asuntos internos de los países.

En este contexto, el ministro de Relaciones Exteriores reiteró que hay una condena a la dictadura del matrimonio Ortega que formalizó la Argentina con México en la OEA, y que la administración de Alberto Fernández tiene toda la voluntad política para insistir en la libertad de los presos políticos del régimen sandinista.

Se plantearon diferencias diplomáticas respecto a Nicaragua. Pero no en el fondo del asunto: los dos, Argentina y Estados Unidos, queremos que haya plena vigencia de las libertades, que haya comicios libres y transparentes, y que termine el acoso a los medios de comunicación y a las empresas”, comentó un miembro del Gobierno que participó del cónclave en Matera (Italia).

Con este análisis del escenario geopolítico de la región, Solá defendió la posición que tuvo Balcarce 50 cuando se aprobó una fuerte condena al régimen sandinista durante la última reunión en la OEA. En esa oportunidad, Argentina se puso al margen de 26 países de América Latina, entre ellos Estados Unidos y sus tres socios del Mercosur: Brasil, Paraguay y Uruguay.

Alberto Fernández y Biden mantienen la distancia respecto a Nicaragua y Venezuela, y se acercan cuando en la relación bilateral se trata la sustentabilidad del medio ambiente y la lucha contra los delitos trasnacionales.

La Casa Rosada cree que se puede negociar una transición con Daniel Ortega y Nicolás Maduro, mientras que la Casa Blanca sostiene que los líderes populistas se aprovechan del diálogo diplomático para ganar tiempo y consolidar sus posiciones de poder totalitario.

Por otra parte, Argentina y Estados Unidos comparten una agenda común vinculada a la persecución del narcotráfico, el lavado de dinero, la trata de personas y el control de la Triple Frontera -base operativa regional de Hezbollah-, y con Biden se recuperó la mirada compartida sobre el Tratado de París y el Cambio Climático.

Biden se retira de la Cumbre del Clima antes de que hable Alberto Fernandez captura
Alberto Fernández y Joseph Biden en la cumbre de Cambio Climático

A su vez, Alberto Fernández necesita a Biden para apuntalar su negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Club de París. Estados Unidos es clave en estos organismos multilaterales, y sin su apoyo es imposible cerrar un acuerdo para refinanciar el pago de la deuda externa de 44.000 millones de dólares que dejó la administración de Mauricio Macri.

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Fuente: InfoBae

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