Los Superhéroes solidarios que alegran niños en los hospitales argentinos: “Nos gustaría que nos reciba el Papa como a Spiderman”

Superhéroes solidarios
Los cosplayers de la Liga de Superhéroes y Villanos Solidarios llevan visitados unos 20 hospitales y 10 hogares de niños, además de numerosas escuelas.

“La experiencia más movilizante, la que más me marcó, fue en la sala de pediatría del Hospital Español. Había una nena que llevaba mucho tiempo internada, que estaba re bajón. Entré vestida como la Mujer Maravilla y la vi muy cabizbaja. Empecé a payasear un poco, le di uno de los regalitos que siempre llevamos y se empezó a reír, habló conmigo, se puso a jugar… Cuando salí, se acercó la mamá a la puerta, y me dio las gracias. Me dijo que hacía muchas semanas que no veía reír a su hija”.

Pasaron cuatro años desde ese día, y a Agustina Quercia (27) se le quiebra la voz cuando lo recuerda. Ella es parte de La Liga de Superhéroes y Villanos Solidarios, un grupo de 25 cosplayers que desde hace siete años recorren hospitales y hogares de niños vestidos como los personajes de los comics y las películas, llevando alegría y amor para esos chicos que perdieron la salud y la familia. Lo hacen acá, en Argentina, tal como Mattia Villardita -también de 27 años- lo hace en Italia. El joven fundó “Supereroincorsia” (“superhéroes en la sala”, en español), y fue recibido por el Papa. Lo que llamó la atención fue que llegó al encuentro vestido como el Hombre Araña, y le regaló una máscara del superhéroe a Francisco.

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Dos Spiderman en plena visita a los niños del hospital Español.

“Me pareció fascinante su historia -dice Juan Pablo Contreras, de 35 años, que interpreta a Superman y es algo así como el pionero de la Liga-. Me causó mucha empatía que este chico italiano pasó muchos años en un hospital y haya encontrado esta la forma de devolverle esperanza a los chicos. Además, Spiderman es un personaje muy querido”.

Aquí, el elegido para vestirse como Spiderman es casi siempre Lisandro Becerra, que tiene 21 y es de Avellaneda. “Vi lo del Vaticano -le cuenta a Infobae-. Me hubiera gustado mucho estar en ese lugar y que me reciba el Papa”. Es uno de los más jóvenes del grupo, por eso también suele interpretar a Robin.

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Agustina, como Blancanieves. «Para un adulto quizás no seamos tan parecidos a los personajes, pero para los niños, el que entra a su habitación es el personaje real».

“Desde chiquito me gustaron los superhéroes. Fue todo como una bola de nieve: aprendí a leer antes de ir a las escuela porque quería leer los cómics, me enseñó mi madrina. Y cuando cumplí 16 me enteré que había un evento en Costa Salguero. Fui y descubrí un mundo de gente disfrazada. De chiquitos es común vestirte como un superhéroe, pero de grande no tanto. Igual me prendí a esa movida cosplay. Mi primer personaje fue Robin, me identifico mucho con él. Lo hice con guantes de cocina, alpargatas, telas que encontré por ahí. Se las llevé a mi mamá y lo cosió ella”, cuenta entusiasmado.

Ahora se “profesionalizó”: “Se los mando a hacer a una amiga mía que es costurera, y con mi novia, que también es cosplayer y parte de La Liga, hacemos los detalles, que suelen ser de goma eva. Con ella hacemos cosas en pareja: si hago de Robin, ella viene de Batichica”.

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Batichica, Gatúbela y Batman, unos por una causa solidaria. Los cosplayers de la Liga de Superhéroes y villanos solidarios son actualmente 25.

En la secundaria, Lisandro no tuvo problemas en contar su afición. “Mi amigos lo sabían, todo bien. A veces necesitaba que alguno me acompañara con un personaje y lo hacían de onda. Ahora que estudio Traductorado Público en la UBA es otra cosa. Casi que es un secreto. Si se da lo digo, no es que me da vergüenza, pero tampoco lo ando publicando”.

En el mismo hospital Español que todavía hace emocionar a Agustina nació precisamente Juan Pablo. Los dos son novios desde hace 9 años y viven en Lanús. Juampi, confiesa, se “enamoró” del Superman que interpretó Cristopher Reeves desde muy chico. “Fue a primera vista -bromea-. Tenía 9 o 10 años cuando lo vi en la película. Siempre me gustó ese personaje. Colecciono figuritas, cómics. Me impactaba la magia que transmitía, su amor por los demás. Y que la gente, cuando lo veía, se quedaba tranquila. Además que siempre salvaba chicos en peligro”.

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Majimbu, con una niña. Pura felicidad para los chicos.

En esa época, además, Superman y Batman eran los superhéroes más requeridos. “En el videoclub casi todo lo que había era sobre ellos. No estaban ni el Capitán América ni Spiderman, que son más de actuales”, recuerda.

Pero para transformarse en cosplayer debió esperar un poco. “Recién a los 27 comencé. Ahora debo tener 10 trajes de Superman en distintas versiones. Pero cuando pude, me compré el traje réplica del que usaba Reeves”, cuenta.

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El Acertijo también es de la partida. Hasta los villanos son solidarios.

A través del cosplay, Juan Pablo conoció amigos que se entusiasmaban con la misma práctica. Y un día, además de encarnar a sus héroes, les llegó la hora a ellos, sin otro súper poder que la solidaridad, de ser héroes de muchísimos chicos.

“Crear al grupo fue una idea colectiva. Hubo una ocasión, hace siete años, en que el Hospital Garrahan pidió dadores de sangre, pero decía algo así como ‘hacer algo heroico’ y animaba a ir vestidos como los personajes. Fue como Superman y se armó revuelo. No era el único con traje, pero era réplica. Vi lo positivo que generó en los chicos”, recuerda.

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La Agente Judy junto a una niña en un hospital. La Liga… lleva siete años de tareas solidarias. Hoy, en pandemia, hacen sus apariciones por llamadas de whatsapp y zoom.

A partir de ese momento, con otros jóvenes armaron el grupo de Facebook, al que luego sumaron uno en Instagram. A través del mismo, comenzaron a contactarlos desde instituciones de salud, hogares de niños y escuelas. “Primero fueron papás y mamás los que nos abrieron las puertas, después llegamos a los médicos y los directores de hospitales”, cuenta.

Al ver lo que sucedía, Agustina -que es maestra jardinera, con quien se conoció bailando salsa y era la fotógrafa del grupo- se unió a la movida. “Empecé a ver la reacción de los nenes al ver su personaje favorito, el brillo de los ojos, ellos tienen esa fantasía. Un adulto quizás no nos vea parecidos a los personajes. Pero para los niños, el que entra a su habitación es el personaje real. Así que dije ‘tengo que formar parte de esto’ y empecé siendo la Mujer Maravilla, aunque a veces hago de Blancanieves”.

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Agustina, como Blancanieves, junto a un niño, su mamá y Papá Noel. «En la época de Navidad nos llaman mucho», cuenta.

Su novio acuerda: “La primera vez que lo hicimos fue mágica. Uno no se prepara para esto. Vos querés ver a los chicos disfrutar la magia del personaje. Pero los ves a veces muy vulnerables. Se viven momentos difíciles. Muchas veces salimos llorando, pero aliviados porque lo que hacemos les gusta. Para nosotros, los héroes son ellos, y dejamos lo mejor”.

“Siempre se producen momentos únicos -continúa Juan Pablo-, me pasó en una escuela con chicos de 9 años, había uno fascinado por Superman. Les explicaba que para ser superhéroes hay que ser buenos ciudadanos, no tener súper poderes. Y un chico se levantó y me abrazó súper emocionado. También algunas veces nos quedan recuerdos un poco tristes. Había un niño fanático del Hombre Araña, que estaba muy grave. Y esperó que llegara al Hombre Araña para verlo, estuvo con él, y al día siguiente falleció”.

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Lisandro, como Spiderman. Es uno de los personajes más queridos por los chicos.

A Lisandro. el “Spiderman” del grupo, también lo emociona la posibilidad de hacer felices a los niños: “El traje pasa de ser un hobby a transformarse en el vehículo de una acción solidaria. Siempre llevamos regalos, juguetes, cosas para que lean. Los nenes te miran como si fueras el personaje, a veces hasta te piden un autógrafo. Los que más te mueve es que chicos que están muy mal te ven y se les iluminan los ojos y te preguntan o te dicen cosas: ‘yo te vi en la película que estabas peleando’. Y nosotros lo único que queremos es darles una sonrisa” .

Los chicos de la Liga de Superhéroes y Villanos Solidarios ya recorrieron “entre 15 y 20 hospitales y unos 10 hogares de Capital y el Conurbano. Pero a cada uno fuimos más de una vez”, dice Juampi. El mecanismo es sencillo: a través de la página también consiguen donaciones de juguetes, libros y ropa que llevan en sus visitas. También lo hacen en los eventos de Cosplay a los que se presentan, como Bs.As. Comic, Crack Bang Bum de Rosario o Avellaneda Comics, además de muchos festivales más pequeños. “Siempre nos dejan poner un stand y la gente nos deja cosas”, se enorgullece Juan Pablo. Por lo general, alguno que tiene auto las lleva, y el resto va como puede. “A veces, alguno va en tren o colectivo cambiado, pero siempre pedimos si nos dan un lugar para vestirnos”, cuenta Agustina.

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La Liga de Superhéroes y Villanos Solidarios en el Hospital Español.

Desde marzo del 2020, la pandemia puso en suspenso la actividad solidaria. Por lo general, los niños que visitan tienen las defensas bajas y no sería prudente. Para Juan Pablo (que es asmático y debe cuidarse el doble), además, significó el cierre de la pizzería que tenía en Lanús: “Se llamaba Metrópolis y estaba llena de personajes de cómics. Pero no la pude sostener. Ahora me hice cargo de la pizzería que era de mis padres en Valentín Alsina, Los Negritos”.

Por el momento, sólo hacen videollamadas por whatsapp y zooms. “Son de 15 minutos, y los chicos siempre están acompañados por un adulto”, cuenta Juan Pablo. Y, como Agustina y Lisandro, espera que todos estén vacunados para poder regresar a visitar a los chicos. A regalarles una sonrisa, y porqué no, la más grande de las esperanzas.

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Fuente: InfoBae

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