Escuelas rurales, resistiendo la desigualdad desde la solidaridad

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En la zona rural, donde vivir aislados es la regla, la Escuela es en muchos casos el único espacio de socialización de la zona, la picada, el kilómetro, el campo, la colonia.

Las Escuelas rurales siguen de pié a pesar de todo. La pandemia, obligó a centenares de alumnos de estos establecimientos a adoptar una nueva modalidad de estudio, basado en la virtualidad. Pero no todo es color de rosa. Ocurre, que mucho de estos chicos no tienen acceso a Internet, con lo cual, su aprendizaje fue nulo.

Lo bueno de esta terrible situación, es que quedó visualizada. Si algo vino a mostrar la pandemia por el Covid-19, que tiene en vilo al mundo entero y desvela a los economistas, que ven minuto a minuto cómo se derrumban las bolsas, con la sola “probabilidad de un rebrote”, es que estar “aislados en nuestras casas” con parejas, hijos, hijas, mascota, o simplemente solos, no es necesariamente el equivalente a estar (des)conectados. Así, es como transcurren la pandemia en la mayoría de las regiones rurales del país estos chicos que buscan una verdadera inclusión.

“La situación actual es muy preocupante”, detalló a El ABC Rural, la presidenta de la Asociación Civil Padrinos de Alumnos y Escuelas Rurales (Apaer), Genoveva Barsanti. Se trata de una entidad con más de 35 años de trayectoria, orientada a realizar acciones solidarias para satisfacer las necesidades sociales y educacionales de niños de escuelas rurales.

“Hay edificios ranchos, muchos de ellos sin energía eléctrica, los accesos son restringidos y como si estos fuera poco, la totalidad de estos establecimientos suspendieron las clases presenciales, siendo casi nula la conexión a Internet de estas familias en sus hogares”.

Su tarea implica la colaboración con los docentes y la realización de alianzas con otras entidades que compartan el mismo objetivo. Lo hacen sin buscar rédito político, económico religioso, ni racial.

Apaer forma parte, junto con otras organizaciones civiles sin fines de lucro, de la Red solidaria Edu Rural. Una organización que trabaja fomentando los derechos de todos los alumnos y docentes de las Escuelas Rurales de la Argentina.

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La misión de Apaer, es lograr que los alumnos de las escuelas públicas rurales puedan completar la escolaridad obligatoria y eventualmente de grado, apoyando su desarrollo en su comunidad, desalentando el desarraigo.

“Existen en el país muchas escuelas que no tienen acceso a agua potable”, explica Barsanti con preocupación. “Hay edificios ranchos, muchos de ellos sin energía eléctrica, los accesos son restringidos y como si estos fuera poco, la totalidad de estos establecimientos suspendieron las clases presenciales, siendo casi nula la conexión a Internet de estas familias en sus hogares”.

La inclusión verdadera no está

Estas dependencias viven a diario la falta de apoyo de muchos estados municipales, provinciales y nacional. Sin embargo, la solidaridad se hace fuerte, y aparecen entidades como Apaer, o Edu Rural, que apuestan al corazón, con un espíritu de cooperación y amor por el otro.

“En una escuela de Catamarca, en El Tolár, a 3200 metros de altura, los chicos se bañaban con agua fría porque las baterías del equipo de energía eólica del establecimiento no tenían carga. En el año 2018, nos llamó llorando su directora y en menos de un mes reunimos el dinero y cambiamos las baterías que tenían 20 años de antigüedad”, ejemplificó Barsanti.

Como este caso, existen muchos más en la Argentina. Los docentes dejan sus vidas por la educación, y hasta en muchos casos, ponen dinero de su bolsillo para que estas escuelas sigan de pie. “No es justo lo que ocurre con la educación en la ruralidad. Por eso desde Apaer trabajamos de manera solidaria. Colaboramos con donación de alimentos, refuerzos sanitarios por la pandemia y apadrinando establecimientos”, indicó Genoveva.

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“Con este objetivo claro implementamos desde la Fundación Apaer, los programas de Padrinazgos, Becas y Proyectos Edilicios/Productivos, trabajando en un marco de total prescindencia política, económica, religiosa o racial”, dijo Barsanti.

La fundación, afronta cada necesidad que surja en un marco de total prescindencia política. “Hay empresas que nos ayudan con una colaboración económica y tenemos socios que abonan una cuota mensual para que podamos asistir a las instituciones rurales que lo necesitan”, respondió al ser consultada por la obtención de recursos.

“Las Escuelas rurales carecen de todo”

Las necesidades de las escuelas rurales van desde lo más básico, hasta Internet. Muchas de estas instituciones educativas reciben apoyo de los distintos consejos escolares municipales en algunas provincias. Sin embargo, las más alejadas, sobre todo en el norte del país, parecen estar fuera del sistema.

“En momentos límites como éstos, acceder o no acceder a contenidos educativos, marca, una vez más, quiénes están dentro del sistema educativo y quiénes no”.

“Estamos con un proyecto, junto con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), para fabricar cisternas que le permitan a muchas escuelas juntar agua de lluvia para poder abastecerse”, sostiene la entrevistada.

La prosperidad de cada una de sus metas, depende del flujo de donantes que tenga Apaer. “Tenemos 20 voluntarios y 5 empleados rentados que trabajan todos los días para que los chicos de las escuelas rurales más pobres puedan tener un futuro”, aseveró.

Por otra parte, mencionó que el docente rural “se siente muy solo” y muchas veces tenemos que acompañarlo. “Hay docentes que viven en las Escuelas rurales de lunes a viernes; no tienen conectividad, ni siquiera con su celular privado, y menos aún con una red que le provea el Estado”, destacó.

La falta de presencialidad aisló a los chicos

En la Argentina de hoy, no es lo mismo un alumno que asiste a una escuela de zona urbana a otro que cursa en una escuela rural. Nunca lo fue. Pero en momentos límites como éstos, acceder o no acceder a contenidos educativos, marca, una vez más, quiénes están dentro del sistema educativo y quiénes no.

“La mayoría de los chicos no tuvieron clases virtuales. Con suerte accedieron en algunos casos a los cuadernillos generados por el Ministerio de Educación por la pandemia. Esta situación es muy grave, ya que prácticamente perdieron el año”, se preocupó.

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Sostener la educación a distancia entre quienes no tienen acceso a dispositivos móviles y, que muchas veces cuentan con 1 (un) solo celular para toda la familia y, tienen escasa o nula/inexistente señal de Internet, es realmente muy complejo.

Además, en relación a la alimentación, si bien hay alumnos que recibieron el “bolsín” con alimentos en las escuelas, los que viven a más de 10 kilómetros de ellas, reciben la visita de los docentes que le alcanzan la mercadería para que puedan subsistir.

“Es otra realidad que mucha gente desconoce. Creemos que la educación rural debió avanzar de manera presencial en pandemia, debido a que es un ámbito de menor cantidad de alumnos que en las escuelas urbanas”, opinó Barsanti.

“Nos preocupan los comedores escolares”

Para la titular de Apaer, no existe un diálogo fluido entre las fundaciones que trabajan por las escuelas rurales y el Ministerio de Educación. “En otras oportunidades nos consultaban cuales eran las deficiencia de uno u otro establecimiento. Hoy ese diálogo no existe”, se lamentó.

Sin embargo, un tema que preocupa y mucho a este grupo es la asistencia del Estado en los comedores escolares. “Según la localidad, les entregan el dinero o la mercadería al docente a cargo de la escuela y él, junto a alguna mamá o papá, se encargan de cocinar”, cuenta.

Si bien, el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación le asigna el 60% del financiamiento de los comedores, el otro 40% restante está a cargo de los municipios locales y no siempre llega a los chicos de manera óptima.

“La asignación que deben efectuar los municipios muchas veces no llega de manera sistemática en algunas localidades. Es una situación que nos preocupa porque estamos hablando de la comida de los chicos”, destacó. Además denunció que existen establecimiento que recibieron la última asignación por parte de los municipios “a finales de 2019”.

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En definitiva, es loable dar visibilidad a esta situación, pero reconociendo el inmenso trabajo que alumnos, familias, docentes y directivos de las escuelas rurales hacen todos los días. Además, el incansable aporte de fundaciones sin fines de lucro, quienes redoblan sus esfuerzos para sostener la educación rural y posicionar la imperiosa necesidad de implementar Políticas Públicas que den respuesta a la especificidad de la educación en contextos rurales.

El ABC Rural



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