Sandro, el hombre que cantaba como un bolerista, se movía como un rockero y creó Rosa Rosa, un hit inoxidable

Sandro, el ídolo de América
Sandro, el ídolo de América

Dicen los que lo conocieron que Roberto Sánchez, un pibe de Valentín Alsina, dejó de ser Roberto Sánchez para ser Sandro el día que escuchó a Elvis Presley.

Aunque presiento que quizás más influido por Gene Vincent que por Elvis, Sandro fue el primer rocker argentino que tuvo celebridad.

Gene Vincent fue el primer cantante de rock and roll que se vistió de cuero, fue el creador de BeBopALulla entre otros greatest hits, un verdadero sex symbol a pesar de algunos problemas acarreados desde que accidentalmente perdiera movilidad en una de sus piernas. Murió, de viejo, a los 36 años. Gene era quien estaba al lado de Eddie Cochran cuando se mató en un accidente, Eddie fue el primer rocker que se murió joven. Quiero decir que si bien el legado de Gene Vincent ni le empata al de Elvis Presley, en su momento a veces era mas grande Gene Vincent para el piberío.

Sandro tuvo su banda de rock antes que existieran los Beatles pero no era John Lennon.

A Sandro el rock argentino le debe mucho mas que por sus canciones el haber puesto en 1966 en Córdoba y Pueyrredón con otros rockers amigos La Cueva, el mítico bar que contrató de entrada a Litto Nebbia con Los Gatos como banda de la casa.

El mismo Nebbia que tomó los versos que escribió Tanguito -”Estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado…”- y transformó en “La Balsa”, la canción que marcó el disparo de salida del rock en castellano acá y en todos lados.

Quizás el gran aporte de Sandro al rock argentino haya sido La Cueva.

La canción «Rosa Rosa» por Sandro (Mariano Llanes/Infobae)(Gastón Calvo/Infobae)

Ahora, si hablamos de baladas y músicas populares el mas grande de todos los tiempos y de todos los pesos fue Sandro. Sale del rock y enfoca para la balada de la mano de Oscar Anderle, con quien compuso sus mas recordadas canciones. Lo pintoresco era que cantaba como un bolerista mexicano y se vestía como un rocker neoyorkino. Una mezcla fenomenal, el tipo era un genio cantando y un golazo visualmente hablando, un bocadito para los programas ómnibus de los sábados en la tele. De ahi a que le hagan protagonizar una película hay dos veredas, rápidamente cruzadas por quienes debían hacerlo y esas películas siempre románticas vendían miles de discos de su Banda de Sonido.

“Quiero llenarme de ti” brilló en los cines, pero más se destacó en las disquerías donde su soundtrack vendia el doble que cualquier otro disco. Hay que aclarar que ese disco traìa “Quiero llenarme de ti” “Yo te amo” y nada menos que “Rosa Rosa”. Por este disco le dieron en New York el premio al disco de artista latinoamericano mas vendedor en USA.

En ese momento Sandro tenia los niveles de rating mas altos en la TV argentina cada vez que se presentaba, el disco mas vendido y la película mas vista. Nada mal para un rocker de la zona Sur del AMBA a sus 25 años.

La banda de Sandro en sus comienzo: Los de Fuego 162
La banda de Sandro en sus comienzo: Los de Fuego 162

-¿Vos estabas en esa banda?…

La otra noche le pregunté a mi querido Nestor Astarita, baterista del alma, un soul drummer aunténtico.

-Claro, me dice, estábamos Ricardo Lew en guitarra, José Granata trompetista, Mojarra Fernández de bajista, el Gato Barbieri en el saxo, no se si ahi o después llegó Bernardo Baraj otro genial saxofonista y yo en la batería. Nos dirigia Jorge Lopez Ruiz y nos había juntado Techeiro…”.

Y siguen los nombres y empiezan a abrirse ventanas que me explican toda la historia de las músicas pop, con pop como apócope de populares, de mi propia y nuestra propia historia musical.

Sandro

-A Sandro lo teníamos del Bajo porteño. El Bajo explotaba: desde el Di Tella la gente salía para 25 de Mayo donde estaba el Jamaica. Tocábamos en la semana con el trío del Gato Barbieri, Baby Lopez Furst en el piano y yo en batería. Compartiamos el cartel con el quinteto de Piazzolla y con Sergio Mihanovich. Sandro andaba por ahí siempre con Los de Fuego que era su conjunto, ellos tocaban por ahí cerca también, pero no en el Jamaica… –”

Me atrevo a decir, conociendo la geografía de la que me habla Astarita, que el downtown de Buenos Aires en esos años 60´s estaba a la altura o un poco encima de cualquier gran ciudad contemporánea, artísticamente hablando.

Sigue Astarita solo ya, sin que le pregunte pero sabiendo qué ando buscando

-A Sandro me lo presentan después, en el 66 en los estudios CBS para grabar un disco, lo miré y era Ray Charles cantando, era puro swing el tipo. Me quedé a grabar esas canciones. Grababa a la tarde con Sandro y a la noche tocaba en el Jamaica con el trio del Gato Barbieri. Después hacíamos doblete, en el Jamaica y en el primer Michelangelo de Ayacucho y Alvear, una boite de primera con mesas de mármol. Ahí estábamos compartiendo cartel con Buenos Aires 8 y el quinteto de Piazzolla y en Jamaica compartíamos con The Sound & Company de Jorge Navarro. Enfrente del viejo Michelangelo, donde hoy hay una heladería, había un bar, ahí tocaba Sandro. Esas noches nos juntábamos en uno u otro local y a las 4 nos íbamos a casa. Eran épocas del comisario Margaride, así que después de esa hora si te agarraba moralidad en un tugurio de ésos eras hombre muerto…-

«Hay mucha agitación», por Sandro y los de Fuego (Infobae)

Que cosa en esta ciudad, que nunca te sopla viento de cola. ¿Karma? Le pregunto por “Rosa Rosa”, si cuando se las mostró les convenció de entrada o dudaron, si les explicó algo de la letra o se mandó solo, si les pareció difícil o no…

-Qué se yo Bobby, cuando te traen una canción así no entendés nada. Anderle nos mostró el tema y esos pibes no le erraban, venían sacando un siete atrás de otro, así que ni discusión ni nada, la grabamos y Sandro era Ray Charles, te conmovía verlo.

Salimos en la película también, ese disco fue increíble. Salíamos a tocar en todos lados. Era puro placer tocar con Sandro, no era como otros cantantes de moda. Sandro tenía corazón, era puro corazón. Mirá, a veces con el Chivo Borraro (saxo) y Horacio Malvicino (Piano) nos íbamos a tocar por los barrios con Juan Ramón, y también tocaba con Atilio Ardolino (acordeón) en la Casa Suiza de Rodriguez Peña y Perón acompañando a Piero que también le estaba yendo fenómeno pero nada que ver. Tocar con Sandro en esa época de “Rosa Rosa” era de otro planeta. Salíamos de gira con Sandro y la orquesta de López Ruiz a tocar en donde se pudiera. En parques de diversiones, en fiestas gauchas tempranito a la mañana, hasta en sociedades rurales del interior. En todas las provincias hay una sociedad rural y tienen sedes maravillosas. En esos salones también tocábamos. Eran shows de 40 minutos absolutamente calibrados. El tipo en el escenario era increíble. De esas giras volvíamos a juntarnos para tocar “Rosa Rosa” y demás en los bailes de carnaval. Hacíamos en la misma noche Comunicaciones, Racing y un club en Beccar. Fueron un par de años a ese ritmo. En el 72 largué a Sandro para irme a grabar con Litto Nebbia “Muerte en la Catedral” con el negro Jorge González en bajo y Ciro Fogliatta de Los Gatos en el órgano Hammond. En ese disco comparto los créditos de la batería con Moro que antes que yo llegue había grabado un tema, después hicimos “Melopea” también con Litto. Me voy a Europa a tocar con Enrico Rava el italiano, y cuando vuelvo, en el 78, con el Negro González y Gustavo Alessio abrimos Jazz & Pop en San Telmo…-

Qué tipos inquietos eran éstos chavales.

Esa ya es otra historia, tan o mas valiosa que ésta o que cualquiera.

La de Jazz & Pop es quizás la página de nuestra historia ciudadana que mejor nos pinte musicalmente hablando. Un reducto mínimo en Chacabuco y Diagonal Sur que quienes lo visitamos jamás podremos olvidar, donde para empezar, en su inauguración de 1978, plena dictadura militar, un policía mató a un periodista enfrascados en una discusión porque uno quería ver a Litto Nebbia y el otro al Mono Villegas. Provocación, gritos, empujones varios, los dos a la vereda, siguieron a las puteadas hasta que el poli saca la reglamentaria y fin de la noche. Todos a la 2da. de Lavalle y Reconquista, un poco de sombra y al otro día ya abierto otra vez Jazz & Pop el comienzo de un espacio maravilloso donde tocaron entre otros Chick Corea, Hermeto Pascoal, Ney Matogrosso, Lionel Hampton y Carmen McRae, cada noche para no más de 100 personas.

Adoro las historias de Buenos Aires, tan yin y tan yang.

Sobre todo cuando hablamos de música y de míticos lugares. Tan “Rosa Rosa” a la tarde y con All that jazz a la noche.

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Fuente: InfoBae

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