Locos por la genética: el camino para llegar al mejor híbrido de maíz

híbridos de maízhíbridos de maíz
El modo y la escala de trabajo implican la participación de varios equipos y cientos de personas en un programa de mejoramiento. Entre los principales objetivos de los programa actuales para el maíz, está la resistencia a los insectos y el control del gusano cogollero.

El desarrollo de mejores híbridos conlleva ciencia, capital y tiempo. En esto coincidieron mejoradores de semillas de empresas privadas e instituciones públicas en el Congreso Maizar 2021, desarrollado de manera virtual.

En ese sentido, Martín Uribelarrea, breeder de Desarrollo Comercial de Maíz de Bayer CropSciences, contó los objetivos de su compañía para la obtención de materiales para clima templado o subtropical.

El investigador, dice que en cada programa, los objetivos deben estar alineados con las áreas comercial y de desarrollo de la empresa, y hay objetivos primarios y secundarios.

“En desarrollo de híbridos, el rendimiento es vital, la relación entre rendimiento y la humedad y el ciclo de cada híbrido”, comenta Uribelarrea. “Hacemos ensayos y monitoreamos la ganancia genética de las semillas Dekalb (adquirida por Bayer) desde hace 25 años”, enfatizó.

Generar 10.000 híbridos para llegar con dos o tres

¿Cuánto tiempo lleva un programa de breeding?, fue la pregunta para Pablo Donadío, gerente del programa de mejoramiento comercial del maíz para América Latina Sur de Syngenta.

El profesional respondió que, desde la selección de progenitores hasta los híbridos finales, pasan entre 6 y 8 años, para asegurar una calidad superior a la previa. “Cada híbrido de Syngenta pasó por 2.000 parcelas de ensayo”, sostiene.

Poner un híbrido en el mercado tiene cierta similitud con llevar un jugador de fútbol desde el semillero a primera. Así como hay locos por el fútbol, hay locos por la genética.

El proceso, explicó, es como un embudo o una pirámide invertida: se inicia con cerca de 10.000 híbridos, que pasan por una intensa selección año tras año. Este sistema es hasta que llegan a la etapa final 2 o 3 que se lanzan al mercado. “Hay que producir las semillas de miles de híbridos, procesarlas, generar ensayos, cosechar, analizar, y hay grupos especializados para cada actividad”, explicó Donadío.

híbridos de Maízhíbridos de Maíz
Según Donadío, los programas apunta a mayor resistencia genética, mejores líneas y no perder variabilidad genética. A la par, los mejoradores aportan a la formación interna de los profesionales jóvenes, intensa en ciencia y tecnología.

El bajo porcentaje de híbridos que sale a la venta, es siempre inferior al 5% de los iniciales. Esto da una idea de la inversión y la intensidad del proceso de selección. Sin embargo el mismo varía entre empresas y se puede reducir mucho en aquellas muy localizadas, con menor variedad genotípica y de condiciones agronómicas.

El aporte de la investigación

Por su parte, Félix San Vicente, líder del programa latinoamericano de Maíz del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), desarrolló más de 20 híbridos y 8 variantes de polinización abierta. Por eso se le preguntó cómo se enfoca, y cómo se financia, un programa de mejoramiento genético que abarca varios países. 

“No es fácil trabajar junto con países que enfrentan problemas diferentes”, dijo San Vicente. La clave es enfocarse en los problemas más importantes y detectar dónde la intervención genética contribuirá más a mejorar la situación de los agricultores más pobres y de los consumidores.

En especial, caracteres de resiliencia, como tolerancia al cambio ambiental y extremos como calor y sequía, lo que requiere una alta calidad de proteínas. 

Además, si bien se busca aplicar la tecnología en distintos programas, el impacto “aguas abajo” requiere adaptación en los ámbitos nacionales o locales. Esto implica desarrollos adicionales con mejoradores nacionales, para que las pyme puedan aplicar las nuevas tecnologías.

“Cimmyt actúa como una suerte de intermediario en busca del impacto deseado”, dijo San Vicente.

El financiamiento del Cimmyt

En cuanto al financiamiento, Cimmyt recibe fondos de decenas de donantes, desde el Banco Mundial, la FAO, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y la Fundación Bill & Melinda Gates. Pero también de la Comisión Europea e instituciones alemanas, chinas, australianas, coreanas, noruegas, suizas, británicas, canadienses, japonesas, la India, entre otros.

híbridos de Maízhíbridos de Maíz
En cuanto a las herramientas y tecnologías utilizadas, los investigadores coinciden que actualmente se está en la transición del breeding 3.0, con marcadores moleculares y selección genómica, dobles haploides y selección por marcadores, lo que requiere un mínimo de 3 años de evaluación a campo y uso de herramientas productivas e Inteligencia Artificial para llegar al “breeding de precisión”.

“Trabajamos para llegar a un mismo objetivo: híbridos y variedades útiles al productor y al ambiente”. Y lo hacen a través de dos mecanismos: uno de bienes públicos de libre acceso, sin costo para las entidades públicas, y solo el costo de envío para participantes privados. Quienes se registran reciben un paquete de 50 semillas por línea. 

“El que recibe el germoplasma se compromete a entregar información sobre el uso, a efectos de que Cimmyt pueda hacer un seguimiento. Al momento, tenemos 603 líneas en esa condición, la mayoría para regiones tropicales y subtropicales”, dijo San Vicente.

Cimmyt trabaja con variedades de maíz blanco y amarillo, y tiene plasma de madurez más temprana o tardía y para diferentes altitudes. 

Poner un híbrido en el mercado tiene cierta similitud con llevar un jugador de fútbol desde el semillero a primera. Así como hay locos por el fútbol, hay locos por la genética.

El ABC Rural



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