Camus Hacker, a juicio por pornografía infantil: la golpiza que sufrió en la cárcel y las pruebas en su contra

Arresto: Camus Hacker al ser detenido en Campana, junio 2018. (Carolina Villanueva-Alejo Santander/Infobae)

En 2015, todos esperaban su próximo movimiento. Emmanuel Carlos Ioselli, un nerd de 22 años que vivía con sus padres en una casa de Campana entre DVDs copiados de pornografía, se había convertido en un fenómeno criminal. Se apodaba a sí mismo Camus Hacker, por el Caballero de Oro de Acuario en la saga de los Caballeros del Zodíaco.

Era irónico, en cierta forma. El caballero Camus, junto con Aioria de Leo, era un símbolo viviente de poder y nobleza, pero su contraparte de Campana se hizo famoso por hacer cosas más viles: Ioselli fue quien supuestamente filtró fotos y filmaciones sexuales de mujeres famosas que terminaron viralizadas en redes sociales para eternizarse en página de contenido XXX, como los videos íntimos de la humorista Fátima Florez o Annalisa Santi.

El método para quebrar a Santi fue particularmente perverso. La abordó por chat de Facebook en 2014. Según el expediente, Ioselli le aseguró que tenía un video suyo. Santi “le pidió que no publicara el video, y a cambio le ofreció la suma de $ 20.000, solicitándole a tal fin un número de cuenta bancaria donde depositarlo. Pero Ioselli le respondió que era poco dinero y que lo había vendido por mucho más”. Luego, la obligó a escribir su alias en su mano con marcador y postear una foto online. El autodenominado hacker la difundió. Al final, no había ningún video. Luego, intentó extorsionar al manager de la modelo Sofía Clerici. “Te va a salir más barato contratarme a mí que a un abogado”, le dijo.

Esta vez, el video existía, 40 segundos de material. Continúa online hasta hoy, con más de un millón de visitas en uno de los principales sitios porno del planeta.

Annalisa Santi, una de las víctimas de Ioselli
Annalisa Santi, una de las víctimas de Ioselli

Ioselli, lejos de esconderse, alimentaba el fuego desde Twitter con avances y coqueteos. Luego, dio la cara. Se convirtió en un personaje de alta rotación en los livings de la televisión de la tarde. No era tan hacker, por otra parte. Investigadores judiciales reconstruyeron su identidad a través de una cuenta de Hotmail con la que se había registrado en foros donde dejó su verdadero nombre. Los sitios proveyeron las direcciones IP: Camus se conectaba desde la casa de su abuela.

Su relato fue muy errático. Al principio, se jactaba de ser un hacker, luego dijo ser un intermediario de los verdaderos hackers. También, aseguró que fue una víctima de un complot. Al final, lo condenaron: en diciembre de 2015, el Tribunal Oral N°6 le dio tres años de prisión en suspenso por el delito de amenazas coactivas agravadas por ser realizadas en forma anónima.

Tres años después, a Camus Hacker lo acusaron de cosas peores. Por esas acusaciones, hoy Ioselli está en la cárcel de Ezeiza. Su turno con la Justicia llegará en breve. El 2 de junio, enfrentará al Tribunal Oral Federal N°6 con la fiscal Gabriela Baigún como acusadora. Los delitos: pornografía infantil, haber montado, según la elevación a juicio firmada en 2018 por la fiscal federal Alejandra Mangano, una estructura “destinada a reclutar diferentes menores de edad” desde abril de 2016 hasta junio de 2018. Las víctimas fueron cuatro, todas de hogares humildes.

Su cómplice, Gastón Favale, un informático, irá a juicio junto a él.

Ioselli en 2018, en una de sus últimas apariciones mediáticas.
Ioselli en 2018, en una de sus últimas apariciones mediáticas.

En un caso, Camus fue el contacto inicial. La menor luego conoció a Favale, que se presentó como representante de “una agencia de modelos”. Con Favale esta víctima realizó “al menos siete sesiones de fotografía pornográficas en el interior del hotel alojamiento Los Lirios sito en la calle Lascano 2004 de esta ciudad, durante un periodo de cinco meses”. Otra víctima “pautó con Gastón Favale la realización de doce sesiones de fotografía en el mismo hotel, por las cuales Favale le abonó $500 por la primera para luego ofrecerle un teléfono celular marca iPhone en forma de pago”. En esas sesiones, posó en lencería erótica y con el torso desnudo. En el quinto encuentro, esa menor habría sido violada por Favale.

“Se determinó que con posterioridad a las sesiones de fotografías pornográficas realizadas con las diferentes adolescentes, los imputados Favale y loselli distribuían, publicaban y comercializaban en diferentes sitios web de internet y en redes sociales, el material obtenido de dichas sesiones”, continúa la acusación original, en una causa donde intervino la PROTEX, el ala de la Procuración con la fiscal Mangano y el fiscal Marcelo Colombo dedicada a investigar delitos de trata.

En su indagatoria, Camus acusó a Favale, se desentendió de la acusación. Favale se presentó como un agente de modelos, con una agencia llamada New Line. “Me preguntó si yo podía recomendarle a alguna chica para realizar books de fotografías. Luego yo busqué la página de internet de esa agencia y como vi fotos de famosas, creí que era una agencia real”, aseguró Ioselli que, sorprendentemente, reconoció haber captado a la primera víctima, sabiendo que tenía 17 años al momento de los hechos. A esta víctima, según Ioselli, Favale la llevó a comer a un restaurant de comidas rápidas tras sacarle fotos en el hotel y que luego le compró útiles escolares “porque sentía lástima”. Relató también cómo se desconectó del supuesto manager.

Sin embargo, las escuchas los complicaron fuertemente.

Favale: complicado en las escuchas. (Infobae)

Defendido por un abogado oficial, Camus Hacker sufrió un fuerte revés en julio de 2020 cuando la Sala IV de la Cámara Federal extendió su prisión preventiva y rechazó un recurso de casación. Preso en Ezeiza, las cosas no siguieron bien. En enero de este año, Daniel Obligado, juez de cámara del tribunal de feria, envió un oficio a un juzgado federal de Lomas de Zamora con jurisdicción en el penal para que se investigue “la posible comisión de un delito de acción pública” con Ioselli como víctima, ocurrido el día 15 de ese mes en el sector norte del programa PRISMA, el área psiquiátrica del penal de Ezeiza.

Las cámaras de seguridad de la cárcel revelaron cómo Ioselli había sido golpeado por otros cinco presos del PRISMA en la cara y en los brazos. Por su seguridad, fue trasladado a una celda solitaria en el sector de mujeres, con monitoreo de video, según documentos del caso a los que accedió Infobae. Pidió ser alojado en otro sector del penal penitenciario, fuera de sus compañeros que lo golpearon.

Dio cinco nombres, Camus Hacker señaló a sus agresores, sin explicitar el motivo de la agresión. Luego, los denunció. Hoy, se encuentra en un pabellón del módulo de ingresos de la cárcel, ya fuera del sector psiquiátrico.

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Fuente: InfoBae

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