Suspensión de exportaciones de carne, “una pésima idea”, según el productor pampeano Carlos Montoya

Suspensión de exportaciones de carne
La suspensión de las exportaciones afecta a toda la cadena de producción de la carne vacuna argentina.

La suspensión de exportaciones de carne argentina por 30 días, decretada por el Gobierno Nacional, se considera que afecta a toda la cadena de producción de la carne vacuna argentina, sin lograr un efecto positivo en el “bolsillo” de los consumidores, como ya sucedió en oportunidades anteriores.

Por el contrario, se afirma que las consecuencias a largo plazo podrían ser aún más negativas para la suba de los cortes en mostrador, impactando sobre todo en los ya muy “golpeados” trabajadores asalariados.

Por lo tanto, fueron muchas las voces del sector agropecuario que lógicamente se alzaron en contra de la suspensión de exportaciones de carne, implementada por el Gobierno Nacional.

Suspensión de exportaciones de carne
Las consecuencias a largo plazo podrían ser aún más negativas para la suba de los cortes en mostrador, impactando sobre todo en los ya muy “golpeados” trabajadores asalariados.

“El problema no es la carne cara, el dinero no vale”

“Es una pésima idea, una receta ya conocida que lo único que hizo fue reducir el número de cabezas de ganado, llegando por ejemplo en la provincia de La Pampa a casi la mitad”, lamentó Carlos Montoya, reconocido productor agropecuario del departamento Utracan, La Pampa, en diálogo con El ABC Rural.

“Cuando el mercado se satura de oferta, -graficó- el precio para el productor comienza a bajar por debajo de la línea de flotación, entonces debe comenzar a vender la “fábrica”, o sea la vaca que produce los terneros, porque si no se funde”.

Asimismo, el entrevistado, opinó que “el problema no es que la carne argentina esta cara, si no que nuestro dinero directamente no vale”.

Suspensión de exportaciones de carne
En la provincia de La Pampa el número de cabezas se redujo significativamente a casi la mitad.

“Hace falta previsibilidad”

Por otro lado, Montoya explicó que “el productor y toda la cadena de producción de la carne cumple con todas las regulaciones vigentes del Senasa para poder exportar, y de un momento a otro te cambian las reglas, perdiéndose gran parte de esa inversión necesaria para cumplir con todos esos requisitos”.

En definitiva, graficó que “en el medio del partido te cambian las reglas de juego, y así no se puede producir, y mientras tanto Uruguay y Brasil están festejando, ya que nosotros perdemos mercados internacionales”.

“Un novillo que hoy está listo para exportarse nació hace 1.000 días, su madre lo gestó 270 días antes, pero el productor decidió cuidar esa hembra para cría 500 días antes. Es decir que hace 1.770 días, o sea cinco años que está trabajando en el novillo que hoy no puede exportar”. (Carlos Montoya)

Por lo tanto, el productor pampeano, recordó que hace falta previsibilidad. “Es un negocio de largo plazo, sobre todo para los dos actores que en definitiva hacen el producto, los criadores que producen los terneros, que son los más débiles de la cadena de producción de carne, ya que generalmente son los campos con más limitantes, y el engordador, ya sea a campo o en feedlots”, destacó.

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Sobre todo hay dos actores que hacen el producto carne, los criadores que producen los terneros, y  son los más débiles de la cadena de producción, ya que generalmente son los campos con más limitantes, y el engordador, ya sea a campo o en feedlots.

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Cinco años de trabajo y hoy no se puede exportar

En ese sentido, desde diferentes ámbitos del sector agropecuario, explican la situación por la suspensión de exportaciones de carne al resto de la sociedad, graficándola de la siguiente manera:

“Un novillo que hoy está listo para exportarse nació hace 1.000 días, su madre lo gestó 270 días antes, pero el productor decidió cuidar esa hembra para cría 500 días antes. Es decir que hace 1.770 días, o sea cinco años que está trabajando en el novillo que hoy no puede exportar”.

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El productor estuvo trabajando cinco años para lograr producir la carne para el codiciado asado, y que hoy no se puede exportar.

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“Que bajen los impuestos a la carne”

-¿Cómo podría encontrarse un equilibrio de precio para productor y consumidor?

El Estado es nuestro socio, pero siempre está en las ganancias, y nunca en las pérdidas. Que bajen los impuestos a la carne, y no castiguen a los productores.

-¿Qué medidas tendrían que tomar los productores?

Si no fuera por la pandemia, ya estaríamos en la ruta, porque somos los que producimos, y siempre se castiga al que produce. Hoy es la carne, pero esto no termina acá, por eso tenemos que unirnos entre todos los productores.



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