Amparo ambiental contra la empresa Hidrovía por no cuidar el ambiente

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Foto Juan Ignacio Pereira

Mientras continúa el debate sobre la renovación del contrato de dragado y mantenimiento de la Hidrovía Paraná-Paraguay, en manos de la empresa Jan De Nul dede hace 25 años y prorrogada ahora por 90 días, debate con alto contenido político, surge ahora una nueva instancia: la presentación ante la Justicia de un amparo ambiental colectivo contra el Ejecutivo nacional y contra el concesionario.

La demanda proviene de la Asociación Sindical de Empleados, Obreros, Técnicos y Profesionales de Ecología y Saneamiento Ambiental de la República Argentina (Aseotpesara), al entender que “las obras tienen la exclusiva finalidad de optimizar la navegabilidad para el comercio exterior afectando otras finalidades recreativas, turísticas y de pesca que hacen al uso y goce de un ambiente sano”, según publica el sitio digital Aire de Santa Fe.

En el amparo se acusa al Estado de haber omitido controles, no haber realizado estudios de impacto ambiental, no haber creado ningún programa de saneamiento y no haber hecho cumplir las herramientas centrales de las políticas ambientales, como las audiencias públicas ni los estudios de impacto ambiental.

Contaminación

En ese amparo, a entender del denunciante, existe responsabilidad civil y penal en la afectación al derecho a un ambiente sano por parte del Estado nacional y de la firma Hidrovía, al menos por tres tipos de actividades: el dragado, la navegación y el polo portuario.

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La demanda judicial sostiene que las obras de dragado tienen la exclusiva finalidad de optimizar la navegabilidad para el comercio exterior, afectando otras finalidades recreativas, turísticas y de pesca que hacen al uso y goce de un ambiente sano. Foto: Juan Ignacio Pereira.

En relación al dragado, se señala que “genera una importante resuspensión de sedimentos que libera contaminantes retenidos en los sedimentos dragados”.

En lo relativo a la actividad naviera, el documento menciona que los buques que navegan por el rio “arrojan a su lecho el agua de sentina, aguas grises, aguas negras, solidos orgánicos e inorgánicos y residuos tóxicos, mientras se encuentran en las amarras o lo van tirando mientras se desplazan”

El polo portuario también aparece mencionado, al subrayarse que -de acuerdo a lo que aparece en el documento- “esta actividad genera un promedio anual por puerto de entre 200 y 4.500 toneladas anuales de residuos”.

La actividad portuaria genera residuos peligrosos en una cantidad de alrededor de 500 a 600 toneladas anuales de los cuales el 28% son aceites minerales usados, el 8% son agua de centina (hidrocarburos, aceites y aguas mezcladas), el 18% son materiales sólidos contaminados (maderas, trapos, celulosa) y el 46% son residuos resultantes de desechos industriales”.

Impactos irreversibles

La demanda hace además un listado exhaustivo de los impactos ambientales que generan las actividades asociadas a la Hidrovía, sobre la base de la ignorancia que aún existe al respecto

“Se ignoran –puntualiza- muchas consecuencias del impacto ambiental de las obras por la sencilla razón que se ha omitido realizar estudios que son obligatorios, de acuerdo a la legislación en vigencia”.

De igual modo, se mencionan consecuencias sobre la salud del sistema derivados del aumento de la navegación, como “los continuos azotes de los buques de gran porte que circulan por el río Paraná y que con su desplazamiento generan un clima de olas que suelen arrasar con las instalaciones costeras públicas y privadas”.

El ABC Rural



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