Aseguran que se repone solo el 30% de los nutrientes que se extraen

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Es necesario que cada productor cuente con un análisis de suelo de calidad para conocer el estado nutricional de los lotes en particular y, así, poder llevar a cabo un manejo racional de la fertilización.

En la Argentina, aún se subfertiliza. Este dato fue manifestado por especialistas del INTA quienes alertan sobre el riesgo y recomiendan una fertilización racional y eficiente, sin faltantes ni excedentes de nutrientes.

Es que los suelos son una importante reserva de biodiversidad mundial. Permite una agricultura que genera seguridad alimentaria, pero además, regula las emisiones de gases de efecto invernadero y promueve la salud de las plantas, los animales y los seres humanos.

“Desde hace varios años, los suelos de la región pampeana han sufrido un intenso agotamiento de nutrientes como consecuencia de una prolongada historia agrícola”, destacó Marcelo Beltrán, agrónomo del Instituto de Suelos del INTA Castelar. Para el especialista el problema se agrava con el uso de variedades de cultivos de alto rendimiento, que demandan mayor cantidad de nutrientes.

El técnico se refirió a esta advertencia de la FAO y confirmó que, “en la Argentina solo un 30 % de los nutrientes que se extraen de los suelos cultivados se reponen mediante el uso de fertilizantes”.

Intensificación agroalimentaria

La agricultura y la ganadería intensiva fue modificando gradualmente la tasa de extracción de nutrientes en el sector agropecuario.

En esta línea, Alberto Quiroga, especialista del INTA Anguil, La Pampa, aseguró que la intensificación ganadera, con cosecha mecánica de forraje y traslado a corrales, “triplicó la tasa de extracción de algunos nutrientes”.

Pero además, fue más profundo al asegurar que “su concentración en corrales y efluentes de tambos acentúa los riesgos de contaminación”.

En la Argentina, las relaciones aplicación/extracción en grano de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre para los cultivos de grano han mejorado durante los últimos años, pero los balances de nutrientes siguen siendo negativos

Por ello, ambos investigadores reconocen que, desde la década de 90 y como consecuencia de procesos de erosión de los suelos y la remoción de nutrientes sin reposición por fertilización, los suelos comenzaron a mostrar síntomas del empobrecimiento en nutrientes y reducciones en los contenidos de materia orgánica.

Agravamiento del problema

En tanto, los niveles actuales de P-Bray son menores a 15 mg kg-1 (0-20 cm de profundidad). Esta situación ocurre en una vasta superficie de la región pampeana, y en los últimos siete años, este problema se agravó. Lo que indica que los niveles actuales de reposición de fósforo (vía aplicación de fertilizantes) están por debajo de la extracción en productos agrícolas (granos, carne, leche).

En ese sentido, Hernán Sainz Rozas, especialista en fertilidad de suelos y fertilización de cultivos del INTA Balcarce, reconoció que los niveles actuales en toda la región pampeana muestran valores entre un 30 y 40% menores respecto a los suelos en condición originaria. Una condición que genera problemas físicos (estabilidad estructural y mayor riesgo de erosión) y menor disponibilidad de nutrientes, particularmente de nitrógeno y azufre.

“Hubo un cambio negativo, que se refleja en la disminución de los valores de pH del suelo, sobre todo al norte y este de la región Pampeana, donde se registran preocupantes niveles de pH”, dijo Sainz Rozas.

En casos graves de acidificación, aun no alcanzados en la región, en los suelos con pH por debajo de cinco comienza a liberarse aluminio y esto resulta tóxico para las plantas.

Es mejor mantener que recuperar

Para Quiroga, “que hoy tengamos más de un 30% de suelos degradados o bajo procesos de degradación preocupa, porque en estos sistemas algunos de los efectos pueden ser irreversibles. El suelo que se perdió no vuelve”.

La calidad natural de los suelos tiene límites y sobrepasarlos implica que su vulnerabilidad se vuelva crítica.

El investigador sostiene que “es más fácil mantener la salud de un suelo que recuperar un suelo degradado, que frecuentemente condiciona la rentabilidad”. Es que, la degradación física de los suelos por pérdida de materia orgánica puede afectar la captación del agua. Pero además dar lugar a encharcamientos, escurrimientos y dificultar el acceso a los nutrientes por parte de los cultivos.

Un reciente informe de la Asociación Civil Fertilizar aseguró que el consumo de fertilizantes en 2020 registró un récord con 5 millones de toneladas y superaría el 7% interanual. Pero, para Beltrán estas cifras si bien son alentadoras, aún resultan insuficientes.

“En la Argentina, las relaciones aplicación/extracción en grano de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre para los cultivos de grano mejoraron durante los últimos años. Pero los balances de nutrientes siguen siendo negativos”, señaló, al tiempo que subrayó: “En nuestro país, en general, se subfertiliza”.

Para lograr la sustentabilidad de sistemas agrícolas, Beltrán consideró de vital importancia implementar rotaciones de cultivos que generen un balance positivo de la materia orgánica del suelo en el mediano plazo. Así, se podrá mejorar la calidad del suelo, lo que se traducirá en planteos menos riesgosos y más rentables para el productor y favorables para la salud ambiental.

Nutrientes, en su justa medida

Los recursos se extraen en mayor medida de lo que se reponen, lo que genera grandes riesgos vinculados a la sostenibilidad de los sistemas productivos, a la productividad de los suelos y, finalmente, en la soberanía alimentaria. No actuar a tiempo puede traer consecuencias irreversibles a corto plazo.

Ahora bien, ¿Qué hacer ante este escenario? ¿Cómo saber los nutrientes que se extrajeron y son necesarios reponer y cuáles no? ¿Hay riesgos en subfertilizar? ¿Hay recetas eficientes? Y, si nos excedemos en las cantidades, ¿hay consecuencias o quedan reservados en el suelo para otras temporadas?

Antes de tomar cualquier decisión, la primera recomendación es realizar un análisis de suelo del lote. “Es necesario que cada productor cuente con un análisis de suelo de calidad para conocer el estado nutricional de los lotes en particular y, así, poder llevar a cabo un manejo racional de la fertilización”, remarcó Sainz Rozas.

En un contexto de fuerte incremento en el precio de los fertilizantes, el especialista planteó la necesidad de desarrollar estrategias de manejo que maximicen su eficiencia de uso. Para nutrientes de alta movilidad en el suelo, desde el INTA recomiendan realizar un monitoreo de los cultivos a fin de detectar alertas con tiempo y actuar en consecuencia.

El ABC Rural



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