¿Se está realmente ante una fase de retención de vientres?

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Los datos de faena del primer cuatrimestre evaluados por el Rosgan,
reflejan un cambio de tendencia en el ciclo ganadero
que sin dudas comenzó a gestarse meses atrás.

Más allá de algunos indicadores que muestran un regreso de los productores a la retención de vientres, existen otros datos que aún no se conocen plenamente que podrían estar marcando cierta desaceleración de esta tendencia.

Desde el mercado ganadero Rosgan, sostienen que -en ese sentido- la faena bovina no siempre es un indicador instantáneo de lo que verdaderamente se está decidiendo tranqueras adentro. “Gran parte de lo que hoy estamos viendo en la faena, es producto de decisiones tomadas con anterioridad. Las mismas deben interpretarse conjuntamente con otros indicadores para comprender cabalmente el contexto”.

De acuerdo a los datos recientemente publicados por el RUCA (Registro Único de la Cadena Agroalimentaria) la faena del primer cuatrimestre totalizó 4.218.451 animales. Comparado con igual período del año pasado, esto marca unos 250 mil animales menos llegando a faena.

Menos vientres faenados

En términos absolutos, es interesante observar que de los casi 250 mil animales menos que llegaron a faena en estos primeros cuatro meses del año, 169 mil responden corresponden a un menor sacrificio de vaquillonas. Esto acompaña una estabilización en la faena de vacas. A su vez, analizando los datos de faena por dentición, se observa una menor proporción de hembras jóvenes de 2 y 4 dientes.

“De acuerdo a los datos de los primeros tres meses del año, la proporción de terneras que han estado saliendo de los campos de cría con destino a engorde no ha disminuido significativamente en relación a ciclos anteriores”.

Esta tendencia, abona la hipótesis de una mayor retención de vientres para reposición. Si a estos datos, se suma el recorrido ascendente que ha tenido el precio de los vientres para cría en el último año (110% a 115% vaquillonas y vacas nuevas, preñadas), también se estaría viendo reflejada esta hipótesis en el interés de la demanda.

Sin embargo, un primer indicador que podría llegar a invalidar esta teoría y que aun se desconoce, es el stock real con el que iniciamos el ciclo. Es posible que la menor faena de hembras también esté siendo el reflejo de una menor disponibilidad. Algo que muy probablemente esté sucediendo, solo que aun se desconoce la magnitud.

La decisión del productor como indicador

Paralelamente, otro indicador a analizar y éste si ya como un reflejo más instantáneo de las decisiones del productor, es la salida de terneras de los campos de cría hacia otros establecimientos de invernada o engorde. “Esto lo vemos en los informes de movimiento de terneros y terneras que elabora el MAGyP en base a datos del Senasa”, dice el reciente informe del Rosgan.

“De acuerdo a los datos de los primeros tres meses del año -indica el documento- la proporción de terneras que han estado saliendo de los campos de cría con destino a engorde no ha disminuido significativamente en relación a ciclos anteriores.

“En este sentido, apenas se observa un leve quiebre en la curva de medio punto porcentual respecto del año pasado (44,1% vs 44,6%), luego de tres ciclos en crecimiento.

“A decir verdad, hasta tanto no contemos con suficientes datos como para evaluar cabalmente los movimientos registrados en la presente zafra y en relación a la real disponibilidad de hacienda al inicio del ciclo, no es posible confirmar que estemos ante el inicio de una fase de retención de vientres, solo a la luz de los datos de faena”.

El ABC Rural



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