César Banana Pueyrredón, el caballero que luchó contra todos los prejuicios del rock

César Banana Pueyrredón
César Pueyrredón y el grupo Banana

El prejuicio es la opinión preconcebida siempre negativa acerca de alguien o algo, fundamentada en la nada misma. El prejuicio es fruto de la ignorancia y, como se sabe, nada se puede justificar desde la ignorancia.

César Honorio Pueyrredón es nieto del juriconsulto radical Honorio Pueyrredón, embajador ante los EEUU durante el gobierno de Marcelo T. de Alvear, un dirigente ejemplar y honesto al que jamás se le encontró ninguna cuenta sospechosa ni se le adjudicó crimen alguno. No obstante sufrió persecuciones y destierro. Una historia más en nuestra política nacional. De manera que sus descendientes eran un bocadito para las prejuiciosas mentes de la parte obtusa de nuestra sociedad en los 70.

Su nieto César se dedico a la música, y su bisnieta Fabiana Cantilo también.

Todos hemos ido a ver en nuestra adolescencia, en algún momento, a Banana en vivo.

Eran shows buenísimos, que sonaban bien, repletos de chicas lindas en esos años sin SIDA, sin Covid y sin lenguaje inclusivo a la vista, lejanos a cualquier señal que indicara violencia, en lugares prolijos y organizados, siempre con una buena previa que hasta eso cuidaban.

A veces esos recitales los abrían disc jockeys prestigiosos como Alejo Pont Lezica o Rafael Sarmiento, muy de moda también ellos. Banana tocaba en todos los ambientes, en fiestas frente al rio en los bajos de Acassuso o la ribera de Quilmes y en las mas reservadas boites de La Recoleta como Bwana o África. César mismo me contaba que en África los shows los compartía con el legendario disc jockey Juan Segura, para César el mejor del mundo.

Este dato es para iniciados pero pinta claramente el elevado astral de esas noches.

César Banana Pueyrredón
César formo la banda Banana en el 69, cuando la vanguardia eran Almendra y Litto Nebbia y el popular era Sandro de América cantando Rosa Rosa

Llenaban estadios en un montón de ciudades en el interior del país y ya en los limítrofes se les empezaba a prestar atención. Acá ni noticias de eso porque la globalización llegaría años después. Quiero significar que no cualquier banda frecuentaría todos esos lugares al mismo tiempo.

En lo personal, vi un show de Banana por primera vez en una fiesta del club San Andrés compartiendo cartel con Vox Dei y otros más que no me quedaron en la cabeza.

Ni pensaba todavía en ser disc jockey pero notar in situ lo que la música adecuada lograba con esos pibitos inquietos y prejuiciosos me daba vueltas en la vida ya a cada minuto.

El mayor obstáculo que encontró Banana desde sus inicios fue el del prejuicio.

El rock ya empezaba a asomar su cabeza. Y para un público arrogante y prejuicioso nada como un rocker argentino de los 70, fundamentados sus principios en esas actitudes tan peculiares como inadecuadas de observar como livianas hordas de drogados rompían una sala entera en medio de una actuación y que leía revistas “especializadas” escritas por otros fracasados que decían que Vinicius de Moraes era un estúpido gordo careta porque no los atendió en el hotel cuando le pidieron una nota. El rock era eso, decí que del otro lado estaban Pescado Rabioso y Modart en la Noche.

César formo la banda Banana en el 69, cuando la vanguardia eran Almendra y Litto Nebbia y el popular era Sandro de América cantando Rosa Rosa. El tango había pasado a retiro y los jazzeros se iban a New York o a París donde los trataban mejor. Ahí surge Banana definitivamente. César cantando y al piano, sus dos hermanos en las guitarras.

Daniel Pueyrredón, el legítimo, y el Griego Scoufalos, el artístico -coautor de la mayoría de los best of del grupo-, más el enorme Toro Martinez en la batería y Alejandro Giordano en bajo. Lo que cualquiera llamaría una verdadera banda.

Pero Banana se alejaba bastante del rock más por prejucios que por producción artística. Dejo esto para otra ocasión.

César Pueyrredón es un compositor que no se discute ni se discutió jamás. Sus canciones son de lo que no hay mucho por acá. Salió y colocó un par de grandes éxitos de entrada.

Banana no hacia álbumes conceptuales, otra cosa que lo alejaba del rock, sino que sacaba simples de dos canciones y con el tiempo los de la grabadora juntaban media docena de discos simples y metían todas las canciones juntas en un long play.

Con sus primeras ediciones ya habían metido en la oreja popular Conociéndote que era un lento que se bailaba en los cumpleaños de 15 y Negra no te vayas de mi lado que se cantaba en las canchas de fútbol. Hasta ahí fenómeno, ya ocupan su espacio y se los respeta más en los ámbitos musicales que en las tribunas supongo, lo cual es el mejor comienzo. Nada como el reconocimiento de tus pares.

Es en ese mismo año 1972 que aparece su tercer éxito, casi consagratorio que es Toda una noche contigo. La balada que inauguro la temporada de baladas en la música argentina. Hay que saber mucho para componer baladas, lentos salen bastante asiduamente, pero baladas salen una cada tanto.

En el rock hay buenos baladistas y entre los músicos beats argentinos también, pasa que en el rock las baladas suelen tener el ADN del blues en algún lado, mientras que en el beat la balada tiene más el ADN del bolero, creo que nada más que eso las aleja.

César es un autor de baladas descomunal y Toda una noche contigo es una balada que conmueve desde los primeros acordes.

A mí -quiero decir desde mí sin intentar convencer a nadie de cosa alguna, nada más lejano a mis ansias personales-, hay dos baladas que desde las antípodas me conmueven. Me movilizan y emocionan desde sentimientos muy diferentes, absolutamente encontrados. Compuestas por dos contemporáneos, de manera que se me hacen entrañables, agitan mi corazón con diferentes mecanismos y resultan en algo absolutamente distinto cada una. Son adentro mío dos baladas yin y yang, dos caras de mi moneda. Las pondría a las dos en lejanísimos extremos y yo quedaría parado exactamente en el medio. Una es Toda una noche contigo y la otra es Viernes 3AM de Serú Giran. Una habla del embeleso del tipo enamorado y la otra de la desazón de un suicida. Una vez ensayando el set de mi programa se me ocurrió ponerlas una atrás de otra y viceversa, y salí temblando a dar una vuelta por el parque.

Le pregunto a César si sabían cuando grabaron Toda una noche contigo que tendría semejante éxito, él solamente sonrió con esa bocaza y me dijo:

-Cuando la lleve, los de la grabadora casi me echan diciéndome que eso no era lo que la gente quería. Solamente el Griego y yo la defendíamos, así que logramos sacarla de lado B del simple cuyo lado A era Bésame o me enojo, una canción muy menor. Pasó que los musicalizadores de las radios empezaron a difundir el lado B todos al mismo tiempo en todos los programas… y listo, la gente empezó a pedir la canción.

César Banana Pueyrredón
Banana recordó que cuando fue con Toda una noche contigo a la grabadora, los ejecutivos casi lo echan: «No es lo que la gente quiere», le dijeron

Pappo siempre me decía al respecto del favor popular “No podes estar contra el cosmos”. Desde un primer momento imaginé a César absolutamente deslumbrado por esa mujer que tuvo enfrente y la lírica de la canción fluyéndole como late un corazón, casi involuntariamente. Se lo pregunto a él mismo, como en esa escena de Woody Allen discutiendo con otro sobre una teoría de Marshall McLuhan en la cola de un cine hasta que de esa misma cola se asoma el mismísimo Marshall para acabar con el dilema. César otra vez sonríe de costado y me cuenta:

-La verdad es que el Griego Scoufalos me trae la canción casi terminada y me cantaba “quiero encontrar un amigo…” y yo le decía Griego, es una melodía demasiado romántica para buscar un amigo, a mí me parece mejor si canto “toda una noche, contigo…”.

Y sí, tuvo razón enseguida César. Terminado el demo lo llevan a la EMI, sello al que los Sex Pistols le dedican una canción de letra espantosa en su único álbum, y le dicen que no es lo que esperaban, así que van por Bésame o me enojo para la cara A. Y Banana me cuenta otra:

-Deciden ponerle todo a Bésame o me enojo y contratan una línea de vientos, y por la misma guita te tocaban en el otro tema. Así que esa línea de vientos que aparece en Toda una noche… y que la hace la primer balada compuesta y tocada por una banda argentina la tuvo gracias al otro tema. De todas maneras la canción tenía los arreglos del genial Jorge Calandrelli y no dejaba de ser un bolero en manos de una banda beat…

César Banana Pueyrredón
César compuso en Toda una noche contigo, la balada perfecta ( /)

Y la banda siguió tocando con algunos cambios de formación hasta los 80.

Los divinos Pablo Guyot y Willy Iturri me contaban de cuando tocaban esa canción en los shows y veían gente llorando y besándose durante todo el tema. Guyot e Iturri, las G y la I de GIT, que se completaría con Alfredo Toth, debutan como músicos profesionales en Banana, pasando de ahí a ser la banda de Raúl Porchetto en Metegol. Después graban y presentan Piano Bar con Charly García.

El gran ejemplo como músico y como persona de César Banana Pueyrredón es ser el tipo que luchó contra todos los decadentes prejuicios de muchos chicos que crecimos creyendo que el rock era algo exclusivo, sin saber que lo mejor era ser inclusivo.

Toda una noche contigo es, para terminar de una buena vez, una balada perfecta, compuesta por dos tipos que juntos han cambiado, ampliado y ablandado enorme cantidad de pares de oídos a los costados de cerebros activos.

El Griego Scoufalos apagó la luz y entregó el equipo hace unos años quedando para siempre en nuestros corazones. La banda es hoy un cuarteto en plena actividad. Y César Pueyrredón jamás dejó de componer, tocar y acordarse de sus amigos como corresponde a un caballero de su especie.

SEGUIR LEYENDO:

Cuando Fito Páez exorcizó sus demonios: las lágrimas, la depresión y el infierno detrás de “Ciudad de pobres corazones”

Rock and roll y pizzas sin orégano: el desopilante audio del programa pirata de radio que hice con Luca Prodan y no escuchó nadie

Fuente: InfoBae

También te puede interesar...

Leave a Comment