Se publicó la Guía de Buenas Prácticas que se deben realizar en el tambo

buenas prácticas

De acuerdo a las tendencias actuales los consumidores tienen interés en adquirir productos no solo de acuerdo a su calidad sino también a cómo fueron producidos. La calidad entonces es reconocida en el producto en sí y en todo su proceso desde la producción primaria.

En respuesta a estas exigencias surge la Red de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPA) como resultado de un proceso de intercambio entre las principales entidades públicas y privadas de Argentina, contando actualmente con más de 90 instituciones.

Guía de buenas prácticas lecheras

“Los integrantes de la Comisión de Lechería de la Red BPA sentimos una gran satisfacción al presentar esta guía de buenas prácticas lecheras destinada a tamberos, profesionales del agro, entusiastas lecheros, operarios y aquellos inquietos, preocupados y ocupados por lograr leche sana”, dice en su prólogo el trabajo presentado.

El documento contiene 13 capítulos, que van desde la gestión del personal y el bienestar animal hasta el manejo ambiental y de residuos, escritos con terminología sencilla, entendible y adecuada para motivar al lector a aplicar o mejorar las BPA en todos los sectores y categorías de animales que involucra el tambo.

“Esta guía de buenas prácticas –señala el documento- es una herramienta que permite el aseguramiento de la calidad de la leche en los tambos e introduce un cambio de paradigma: pasar de sistemas enfocados sólo en la calidad final de la leche a sistemas proactivos basados en el control, el orden y la mejora de procesos, trabajando en la prevención con capacidad de planificación y anticipación, y manteniendo una coherencia hacia las normas internacionales, buscando así la excelencia de su eslabón primario, el tambo.

La producción de leche en Argentina tiene un proceso de concentración creciente. El tambo promedio de hoy tiene tres veces más vacas que hace veinticinco años y en muchos casos con la misma infraestructura.

Esto ha hecho que los equipos de trabajo y sus familias se vieran directamente afectados, en algunos casos con escasa comodidad en el trabajo, jornadas extendidas, tareas más complejas, insuficiente descanso. Además con condiciones de vivienda muchas veces mejorables.

La generación “Y” en el tambo

Para sumarle complejidad al tema, el 49% de los operarios -según un relevamiento efectuado sobre 1.200 empleados y 138 empresarios1- tiene actualmente menos de 30 años, es decir, pertenece a la generación Y, con un pensamiento y valoración del trabajo muy diferente al de su antecesora.

Dicho relevamiento pone de manifiesto otras conclusiones, entre éstas que el barro, las temperaturas extremas (altas y bajas) y los horarios de ordeñe constituyen los aspectos más negativos del trabajo y que el 58% de los consultados no le recomendaría a sus hijos este trabajo.

Esta realidad exige un cambio de mirada donde no se hable ya de “problemas de personal” (para conseguirlo, lograr que se quede y/o que se desempeñe correctamente), entendiendo que éste engloba a todos, incluso a dueños y encargados como responsables de lograr condiciones atractivas para la gente.

En este sentido, es necesaria la implementación de buenas prácticas para lograr que los tambos sean sostenibles desde el punto de vista económico, ambiental y social.

buenas prácticas

Completo contenido

La Guía completa consta de 13 capítulos, a saber:

  1. Las personas en los tambos, condiciones y ambiente
  2. Bienestar animal
  3. Sanidad del rodeo lechero
  4. Manejo de la alimentación
  5. Instalaciones
  6. Crianza
  7. Recría
  8. Vaca en lactancia
  9. Vaca seca
  10. Calidad de leche
  11. Gestión ambiental
  12. Manejo de residuos
  13. Disposición final de cadáveres

Un ejemplo del material publicado

Solo a modo de ejemplo, se reproducen algunos conceptos considerados en el Capítulo 1), dedicado a “las personas en los tambos, condiciones y ambiente de trabajo”, referidos a “Vivienda, seguridad, higiene y salud laboral”:

  • Es indispensable contar con una vivienda digna. Para que una vivienda sea considerada “digna” debe proporcionar una estructura segura con instalaciones básica tales como:
  • Agua: suministro de agua potable (fría y caliente).
  • Energía: medios de energía para cocinar, alumbrar, calefaccionar y comunicarse (Ejemplo: telefonía, internet y/o la facilidad de recepción de comunicaciones radioeléctricas).
  • Ventilación adecuada, suficiente paso de la luz natural y sistema de alumbrado seguro.
  • Instalación sanitaria adecuada.
  • Medios de eliminación sanitaria de los residuales líquidos y sólidos.
  • Destinada para único fin.
  • Control de riesgo eléctrico, de incendio y derrumbes.

También se refiere a las instalaciones, las que deben lograr la mayor comodidad posible para que los operarios desarrollen sus tareas de la forma más efectiva. Ejemplo: correcta iluminación para mejor detección de casos de mastitis.

  • El adecuado dimensionamiento debe permitir que el equipo de trabajo pueda realizar las tareas de ordeño por un tiempo que no supere las dos horas consecutivas. La carencia en infraestructura genera mayor tiempo de trabajo, más esfuerzo y, consecuentemente, ineficiencias productivas y condiciones laborales poco atractivas.
  • El ruido durante el ordeño debe medirse y en caso de ser necesario minimizarse. Puede tener varios efectos sobre la salud humana, desde dificultad en la comunicación, malestar, irritabilidad y trastornos de sueño hasta daño pasajero y/o permanente al oído. Los daños auditivos dependen del nivel de ruido y el tiempo de exposición. Si durante el ordeño es necesario levantar la voz para comunicarse con alguien que está al lado o se siente alivio al apagar la máquina de ordeñar, el ruido es excesivo. No necesariamente causará daño auditivo permanente, pero sí cansancio, malestar y mala comunicación.
  • Con respecto al marco legal y contractual existe actualmente diversidad respecto a la forma de contratación de personas para su trabajo en los establecimientos tamberos. Se debe recurrir a asistencia legal actualizada y especializada con el objetivo de conocer los derechos, facultades y obligaciones respecto del marco legal vigente en función de asegurar condiciones de trabajo óptimas, seguras y que atiendan tanto al productor, al tambero asociado o al empleado según los casos.

Manejo y trato

Otro ejemplo. En el Capítulo 4 (Manejo y Trato) un apartado recomienda lo siguiente:

La rutina de ordeño es una práctica que debe desarrollarse en forma adecuada y adaptada a cada rodeo, de manera tal de facilitar la bajada de leche en forma correcta y optimizar la producción.

  • Se deben asegurar la entrada y salida en forma tranquila, en un ambiente amigable, para facilitar la bajada de leche en forma correcta, con el fin de reducir el estrés de los animales y optimizar la producción de leche. Las vacas deben ingresar y salir de la sala de ordeño sin apuros, ni golpes.
  • Durante el ordeño se deben evitar situaciones que puedan provocar miedo, estrés o disconfort (presencia de perros, golpes, gritos, etc.). Además se debe respetar la rutina (horarios, personas, sonidos) para lograr que estén tranquilas (sin patadas, movimientos de colas, ni bosteo excesivo, entre otros).
  • El tiempo de permanencia de las vacas en el corral de espera no debe superar los 90 minutos; se comienza a medir desde el momento en que ingresa el lote más grande y finaliza cuando las últimas vacas de ese lote ingresan a la sala.
  • Se recomienda monitorear el tiempo que demoran las vacas en ordeñarse, como promedio no debe exceder 4 a 8 minutos por vaca. El bienestar animal puede estar afectado en este aspecto por sobreordeño o retiro inadecuado de las pezoneras, entre otras.

  • Se debe cuidar a la higiene del personal, de las ubres y del material de ordeño para minimizar la presentación de enfermedades de la ubre que causen dolor.
  • Antes del ordeño se debe identificar la presencia alteraciones en la leche (despunte) para la detección precoz y tratamiento de mastitis clínica.
  • Las máquinas de ordeño, especialmente los sistemas automáticos de ordeño, deberán emplearse y mantenerse con miras a minimizar los daños en los pezones y las ubres. Los fabricantes de estos equipos deberán brindar instrucciones de funcionamiento que tengan en cuenta el bienestar animal.

El trabajo cuenta además con cinco anexos que tratan sobre:

  1. Recurso agua
  2. Indicadores de bienestar animal
  3. Manejo de fármacos, biológicos y material quirúrgico
  4. Zoonosis
  5. Recomendaciones sobre calostro y calostrado

Test de autoevaluación

La Red BPA diseñó un test de autoevaluación para que los tamberos puedan evaluar su estado de situación en cada uno de los ítems. Se puede acceder al mismo aquí.

Entre las instituciones que participaron en la elaboración de documento se incluyen la Dirección Nacional de Lechería, Senasa, INTA, CREA, Fauba, Fundación para la Promoción y el Desarrollo de la Cadena Láctea Argentina (Funpel), Centro de la Industria Láctea (CIL) y SRA, entre otras. Aquí se puede ver el documento completo.

El ABC Rural



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