COLUMNA DE OPINION: ENTRE LAS RESTRICCIONES Y LA FALTA DE AUTORIDAD, ¿CUÁLES SON LAS HERRAMIENTAS DEL GOBIERNO PARA ENFRENTAR LA SEGUNDA OLA?

Recrudece la ola de contagios en la República Argentina y todo parece indicar que al igual que aconteció en los países del hemisferio norte, nuestro país está entrando la temida Segunda Ola de COVID-19.
Esta trágica, pero por desgracia inevitable, situación encuentra a los países sudamericanos tanto económica como sanitariamente desbastados y si bien la vacunación trae una bocanada de esperanza de terminar de una vez por todas, las imágenes y las cifras qué vimos el año pasado en países cómo Brasil, Chile o Ecuador aún lesionan nuestra memoria.

En el caso particular de la Argentina hay qué decir qué pese a haber hecho la cuarentena más extensa del mundo y el direccionamiento de recursos estatales a atender las dificultades generadas a partir de la pandemia/cuarentena los resultados fueron desastrosos.
La situación en Argentina es mucho peor qué en 2020, la primera ola destruyó este país y dejó secuelas enormes.
No sólo en el plano sanitario, Argentina fue uno de los países con peores resultados en el macabro ranking del Coronavirus con la supuesta protección del Estado tuvo la triste suma de 55.000 muertos y va en aumento. Y a esto hay que sumarle las enormes falencias qué demostró el gobierno de ladrones, perdón de científicos. Este gobierno ha tenido una oportunidad histórica la cual en un momento supo aprovechar pero la mística de la gesta de 2020 hoy es imposible de recrear.
A todo esto debemos sumarle los efectos nocivos qué tuvo la cuarentena en la ya de por si diezmada economía argentina, según el INDEC la pobreza en 2020 ascendió del 35% en 2019 cuando se fue Macri al 42%. Es decir las medidas adoptadas el año pasado produjeron un aumento de la pobreza de un 7% en apenas un año. A esto hay que sumarle la imposibilidad de brindar la asistencia qué se brindó el año pasado para apalear los efectos de la crisis.
Volviendo a la cuestión del gobierno hay que decir qué no sólo le va ser muy difícil por no decir imposible recrear la épica heroica del año pasado. Sino qué se ha devaluado tanto la palabra del gobierno qué ya no tiene entidad lo que puedan decir o aún las medidas que se pueda tomar. La gestión F ya no tiene autoridad moral para tomar cualquier tipo de acción para con la población. Una población agotada, económicamente arruinada y sobre todo decepcionada, a la cual se ha mentido y se le ha robado ¿O se olvidaron del robo de vacunas orquestado desde el ministerio de Salud?.
Esto no implica qué no sea necesario qué se tomen medidas ante este nuevo avance del COVID-19, por el contrario son momentos cómo estos en los que se precisa la presencia del Estado. Pero un gobierno tiene que contar con una herramienta sine qua non qué es la ejemplaridad; supongamos qué el gobierno imponga una multa a quienes inflijan la nueva cuarentena, ¿Qué sanciones les cupieron a los que se robaron las vacunas?… ¿Qué multa tuvo que pagar Carlos Zanninni por falsificar documentación pública para hacerse pasar por personal de salud y vacunarse él y su mujer?… ninguna, sigue siendo el señor procurador del tesoro de La Nación. Ante esta acefalía qué es tanto moral cómo operativa, la responsabilidad recae sobre nosotros la ciudadanía, ya que al igual que a la clase política en general, a este gobierno las balas les pasan por arriba, cómo escribió Hector Germán Oesterheld en El Eternauta “Desde ahora estamos solos completamente solos”.

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