Palpitando la 93ª edición de los Oscar: Los premios de la reparación racial

Sacudidos por acusaciones de minorías varias, los Oscar siguen intentando ponerse al día en términos de agenda política con el fin de salvaguardar el prestigio broncíneo de la estatuilla. 

Un repaso por la lista de nominados para la inminente edición número 93 (a celebrarse el 25 de abril en excepcional transmisión pandémica) revela un subrayado evidente en materia afroamericana, acaso más asimilado cupo apaciguador que declaración exaltada de principios. 

Así como premiaciones recientes a películas como Green Book: Una amistad sin fronteras, Pantera Negra, Luz de luna o Huye fueron delineando una respuesta obediente a las protestas de los #OscarSoWhite (“Oscar tan blancos”) y el Black Lives Matter tanto en virtud de nominados como de confección interna del jurado (de mayoría blanca), las ternas de 2021 parecen imponer un énfasis especial.

No podría ser de otra manera con el brutal asesinato aún resonante de George Floyd por la policía estadounidense, que cobró dimensión mundial desde su infame epicentro en Mineápolis en mayo del año pasado. 

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En particular, El juicio de los 7 de Chicago y Judas y el mesías negro (ambas nominadas a Mejor Película) reflejan en sus recreaciones retrospectivas el vigente malestar de los tiempos y comparten época y sucesos verídicos. 

La primera, firmada por el guionista Aaron Sorkin y estrenada en Netflix, junta a un conjunto de activistas llevados a injusto juicio público en 1969 por Nixon luego de una redada en la Convención Nacional Demócrata. 

Con el abusivo juez Julius Hoffman (Frank Langella) y el rebelde Abbie Hoffman (Sacha Baron Cohen) como cabezas elocuentes de cartel -que incluye a figuras como Eddie Redmayne, Joseph Gordon-Levitt y Mark Rylance-, el filme de corte revuelta invoca subrayada atención con seis nominaciones.

Si allí un miembro de Panteras Negras (Bobby Seale, interpretado por Yahya Abdul-Mateen II) sufre el mayor escarnio del proceso al ser encadenado y amordazado bajo orden del juez, en Judas y el mesías negro la agrupación revolucionaria racial cobra un papel central. 

Situado también en Chicago y a fines de la década de 1960, el drama de Shaka King sigue al informante del FBI Bill O’Neal (LaKeith Stanfield), camuflado entre las filas de Panteras Negras para darle caza al ascendente Fred Hampton (Daniel Kaluuya). Cómplice de otro nefasto episodio de la represión racista de su país, O’Neal (que acabó suicidándose años después) oscila entre el cumplimiento de la cobarde misión y la admiración por el líder de su raza. 

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Nominada asimismo a seis estatuillas, Judas y el mesías negro luce como la versión espejo de Infiltrado del kkklan, la risueña película que en 2019 le valió a Spike Lee su primera nominación a Mejor Director. 

El realizador de Haz lo correcto participa en esta edición con 5 Sangres, si bien con una sola nominación a Mejor Banda Sonora por las composiciones de Terence Blanchard. 

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La aventura bélica, también disponible en Netflix, comparte afinidad con los filmes mencionados, revindicando el protagonismo afroamericano en la Guerra de Vietnam por medio del reencuentro de un grupo de veteranos que planea recuperar un botín en terreno asiático.

Como es costumbre, los Oscar no suelen ser dadivosos con autores de renombre; tampoco con despliegues que perturban la corrección: Detroit de Kathryn Bigelow, posiblemente el filme más soberbiamente crudo de esta tendencia a la caracterización racista de época, resultó ignorado en 2018.

Pieles célebres 

El gesto radical impartido por Quentin Tarantino al cambiar la Historia en Había una vez en Hollywood no cuaja en una industria literalmente obcecada en el despliegue seudoteatral de “hechos reales”. 

El poder transformador de la ficción es tabú para filmes que pretenden imaginar el pasado tal cual fue y homologan el desenlace a unas líneas perezosas que cuentan cómo siguieron las vidas de sus personajes fuera de plano. 

Ese cultivo de una ingenuidad naturalista que suele extenderse al mensaje esconde la manipulación, artificio e irrealidad que es tan natural al arte.

A medio camino entre la fidelidad y la especulación sobre vidas célebres se encuentra Una noche en Miami (Amazon, tres nominaciones), debut como directora de la actriz Regina King

La acción se remonta nuevamente a la década de 1960 aunque el lugar es una habitación de hotel de la ciudad de la costa este, una velada de interiores en la que confluyen cuatro emblemas de la cultura negra: Malcolm X (Kingsley Ben-Adir), Cassius Clay (Eli Goree), Sam Cooke (Leslie Odom Jr.) y Jim Brown (Aldis Hodge). 

En este caso el tono escénico es asumido, porque el guion adapta la obra de Kemp Powers con una dinámica de diálogos y monólogos afilados entre sus personalidades, entre el compromiso y el desenfado.

También trasplante de obra teatral es La madre del blues (Netflix, cinco nominaciones) de George C. Wolfe, basada en la reconocida puesta de August Wilson.

Viola Davis y el fallecido Chadwick Boseman (ambos candidatos al Oscar en sus roles protagónicos) destacan como la dominante cantante de blues Ma Rainey y el díscolo músico de sesión Levee, convocados en un estudio de grabación de Chicago en 1927 junto a otros instrumentistas negros para grabar un disco de género en efervescencia no sin erráticos altercados. 

La terna de Mejor Actriz incluye a otra encarnación musical, la de Andra Day como Billie Holliday en The United States vs. Billie Holiday de Lee Daniels, que como su título lo indica se enfoca en la enconada persecución oficial a la diva del jazz por su denuncia de linchamientos racistas condensada en el hit Strange fruit

Las categorías de animación y documental contienen sus ejemplares de orgullo identitario: Soul (Disney +, tres nominaciones) de Pete Docter y Kemp Powers (sí, el dramaturgo que firmó Una noche en Miami) vuelve a aunar raza y música en la fábula de un pianista que ve frustrada su consagración al morir. 

El alma de Joe Gardner, primer protagonista afrodescendiente de Pixar, se debate entre el más allá y el más acá equilibrando en el viaje lucimiento narcisista y conciencia trascendental. 

Time (Amazon, nominada a Mejor Documental) retrata la trágica separación del detenido Rob Rich y su mujer Fox, devenida incansable activista en reclamo por el ensañamiento racista del sistema judicial estadounidense.

Apoyada en registros aficionados de la propia Fox, Time recupera poética y políticamente el tiempo perdido de la misma manera en que los Oscar lo harían con estruendo de récord de premiar a la directora Garrett Bradley, que pasaría a convertirse así en la primera mujer negra en ganar una estatuilla por fuera de las categorías actorales.

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