Pejerreyes en la mira de los pescadores deportivos

Con la llegada del otoño y los cambios de temperatura, se da por abierta la pesca del pejerrey que habita en casi toda la Argentina y la laguna Salada Grande de Madariaga es en la actualidad uno de los pesqueros más importantes de la provincia de Buenos Aires, un verdadero paraíso para los pescadores deportivos.

Ubicado a unos 350 kilómetros de Buenos Aires y unos 40 de la ciudad balnearia de Mar de Ajó, ofrece una jornada con servicios adecuados para el disfrute de toda la familia, donde se pueden practicar deportes náuticos, acampar o hacer alguna visita guiada al sector de la Reserva Natural, aunque por supuesto la pesca deportiva es su mayor atractivo.

Años atrás, esta laguna atravesó una crisis hídrica que la llevo a estar prácticamente seca, pero la Naturaleza nuevamente le devolvió sus virtudes entre las cuales se encuentran grandes pejerreyes y combativas tarariras.

La laguna es límite natural con el Partido de General Lavalle, y es un excelente espejo de agua salobre de aproximadamente 5.500 hectáreas de extensión, que incluye innumerables cañadones de desborde con una profundidad promedio en niveles normales de 2,80 metros, características que brindan una gran cantidad de estructuras de pesca para explorar.

Exigencias

“Obviamente es necesario llevar permiso y respetar la cantidad de piezas a extraer además de los cuidados implementados por el Covid 19 que lamentablemente parece regresar”, indica el sitio digital deportivo DEPO.

La entrada general para el Club de Pesca General Madariaga es de 150 pesos por persona, la bajada de lancha sale 1.200 pesos, el alquiler de lancha sin motor es de 2.600 por el día, los dormis son para cuatro personas y salen 4000 por día, el espacio para carpas 800 pesos y la casilla rodante 1.200 por día, con todos los servicios, proveeduría y duchas.

Además, ofrecen algo muy práctico, carretillas donde cargar todo para que el pescador pueda trasladarse hasta la embarcación.

Experiencia

“La salida tuvo la asistencia del guía Agustín Sosa quien aplico todos los conocimientos para lograr esta pesca, la que tuvo como primera dificultad salir de puerto, las aguas están bajas y hay que impulsar la embarcación cual gondolieri para despegar, acción que se debe repetir para acercarse a los sectores donde se ve actividad y, por supuesto, también al arribar al muelle”, dice el periodista Gustavo Mehl al describir su experiencia.

“Lo segundo fue el clima -agrega- días pasados las temperaturas fueron altas y en esa jornada el viento estuvo ausente, así que al no haber oxigenación el pejerrey se pone especialmente inapetente”.

“La laguna se transformó en una gigante mancha de aceite que daba paso al pique de bagres, tarariras y cantidades de dientudos de todos los tamaños, que después fueron de ayuda para el éxito de la salida”.

“Las carnadas usadas fueron mojarras en profundidades de unos 50 cm, pero la clave estuvo en el reemplazo del cebo, ahí el filet de dientudo desató la faena de grandes pejerreyes que atacaban las boyas con mucha energía. Por momentos los piques se sucedían hasta que nuevamente llegó la calma mostrando que el cardumen se había desplazado”, finaliza explicando Mehl. Fuente DEPO (El periodista Gustavo Mehl estuvo en esa zona tomando imágenes para su programa Paraíso Natural que se emite por América Sport).

Comienza a temporada en la Argentina y en distintas partes del país se inicia la pesca del pejerrey. En las fotos, pescadores deportivos muestran sus piezas en laguna La Soraida, en Villa Cañás, en el sur santafesino.

El ABC Rural



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