Ensilado de maíz y sorgo para forraje: cracker ¿sí o no?

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Durante el ensilado de maíz y sorgo, muchas veces se plantea la duda sobre la conveniencia de utilizar los rolos quebradores de granos (cracker). Su uso implica un costo adicional por el mayor consumo de combustible, dado el mayor esfuerzo que enfrenta la picadora.

Los resultados publicados por el INTA indican que el quebrado de granos está más que justificado ya que los hidratos de carbono acumulados dentro, estarán disponibles para su digestión en el rumen del animal, y ayudan a la digestibilidad de la fibra.

En cuanto al uso del cracker, su efecto sobre los granos es más marcado según el estado de éste. Cuando el grano está lechoso, es más fácil de quebrar y por tanto puede trabajarse con menor agresividad, por el contrario, cuando el contenido de MS del cultivo, en general, asociado a un grano más cercano a 34 línea de leche, el grano es más duro y requiere más energía para ser quebrado.

Tres alternativas

Para lograr esa mayor energía hay tres alternativas, en general (depende de cada modelo de máquina). Se puede en primer lugar reducir la distancia entre los rolos, luego variar la diferencia de régimen de giro de los rolos (siempre hay cierto porcentaje de diferencia) y como tercera instancia, hay máquinas que permiten cambiar los rolos y colocar otros con mayor cantidad de dientes.

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Esta última opción está más asociada al cultivo. Quebrar los granos de sorgo requiere una mayor agresividad y por eso se busca el uso de rolos con más número de dientes. Todo el material cosechado pasa entre los rolos del cracker, su uso aumenta el consumo de combustible y la eficiencia de conversión del ensilado en carne o leche.

Resultados a campo

Pruebas hechas por el INTA a campo, muestran -por ejemplo- que cuando se pica un lote de maíz con 40 % de MS, sin usar el quebrador de granos y con tamaño de partícula de 15 mm, más del 27 % de los granos llegan enteros al silo y al rumen del animal. Del mismo modo pasarán por el tracto digestivo y se verán en la bosta. Es decir que no serán aprovechados por el animal y convertidos en carne o leche.

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“A la hora de tener que determinar el momento para picar un lote de maíz y el tamaño de partícula, no podemos seguir observando el grano, sino que debemos determinar el porcentaje de MS que tiene el cultivo. Se ha demostrado que no existe una correlación marcada entre la línea de leche de los granos y el porcentaje de MS de la planta”, dicen desde el INTA.

Decidir según el estado del cultivo

En este sentido, el ingeniero agrónomo Pablo Cattani recomendó hace poco estar bien atento a cómo evoluciona cada cultivo y tomar la decisión. Dijo que “cuando vemos que el cultivo está entregándose en su ciclo pero aún tiene un porcentaje de MS bajo, es mejor picar más grande, partículas mayores a 15 mm para evitar el exceso de líquidos en la confección, que nos haga perder calidad por efluentes”.

“Por el contrario –dijo el técnico- si tenemos un cultivo con alto contenido de MS, entonces será mejor picar en tamaños entre 10 y 13 mm para mejorar la compactación posterior y asegurar las condiciones de anaerobiosis requeridas por el ensilado.

“Hace mucho tiempo la regulación del tamaño de picado se hace desde la cabina y en incrementos de a 1 mm. La electrónica y la hidráulica han facilitado esta tarea. El resto lo define la precisión del filo de las cuchillas junto con el ajuste preciso de la contracuchilla o contrafilo”, finalizó diciendo Cattani.

El ABC Rural



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