Daft Punk, un viaje fantástico de lo artificial a lo orgánico

Daft Punk anunció su separación al comienzo de la semana y nos la arruinó por completo. 

Por más que el dúo francés vivía un período de inactividad y de incertidumbre, estaba latente la posibilidad de otro acontecimiento para una visión clásica pero empoderada de la música bailable, ya sea desde una apuesta puramente electrónica (como en su debut Homework, de 1997) o desde otra más orgánica (como en su bestial Random Access Memories, de 2013). 

¿Acontecimiento? Sí, eso representaba el lanzamiento de un disco de este proyecto. 

Pero no, el video de ocho minutos titulado Epilogue volvió inequívoco el mensaje de que no habría más Daft Punk y el mundo de la música pop global entró en conmoción. 

Algo totalmente lógico, porque el proyecto de Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homen-Christo, a los que nunca les conocimos las caras porque salían en las fotos y a tocar con cascos robóticos, era sinónimo de resurgir pistero, de upgrade energético, de gamuza lustrando los espejitos de una bola en desuso. 

Cualquiera fuera el curso de la música mainstream, una propuesta de estos franceses ponía todo en suspenso con su irresistible mix de misterio (sus líderes licuando su ego en los citados cascos) y electrónica lo suficientemente potente como para trascender el gueto minúsculo.

Daft Punk tenía vocación pop, voracidad imperial, lo que en su única visita en Argentina (4 de noviembre de 2006) se tradujo en un show retrofuturista con una pirámide de siete metros y espejada como único recurso escenográfico.

Fue el mismo que utilizaron en la edición de ese año del festival Coachella, con diseño de la empresa Bionic League. 

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La pirámide espejada, el chiche escenográfico que acompañó a Daft Punk mientras conquistaba al mundo. (Facebook Daft Punk)

Digámoslo sin rodeos: Daft Punk era importante para la música y, a continuación, algunos artistas y analistas consultados por VOS intentan reforzar el porqué de esta afirmación categórica. 

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“Con niveles extremos de exigencia a la hora de plasmar sonidos, los Daft Punk jugaron con sintetizadores y cajas de ritmos de los ‘80 y de los ’90 y fusionaron diferentes estilos. Así crearon uno propio, que logró perdurar por casi tres décadas”, dice la guitarrista Any Riwer, quien a su vez destaca “el componente visual asociado a sus producciones”. 

Al bajista Kevi Giovoglanian también le entraron tanto por el groove como por las puestas, pero a pesar de lo fastuoso que puede haber resultado Daft Punk, él rescata cierta “autenticidad”. 

“Demostraron que las buenas melodías pueden convivir perfectamente con los sonidos electrónicos. Siempre me parecieron auténticos. Sus colaboraciones con The Weeknd, Kanye West y Pharrell Williams ponen de manifiesto que su universo musical era superamplio y muy valorado por sus colegas”, amplía. 

Irrepetible y fundacional

Al dee jay y productor Diego Ro-k la separación de Daft Punk lo remite a un día memorable en una WMC (Winter Music Conference), a mediados de los ’90. “Tengo una buena anécdota. Estaba ahí y pude verlos en acción como artistas y publicistas. Recién había salido Homework y estaban escalando a la cima del mundo, pero ellos tenían en la manga Music Sounds Better With You, de Stardust, que publicaron por Roulé, uno de sus sellos. Habían repartido unos pocos white labels en Ibiza el verano anterior y todo el mundo estaba buscando una copia en Miami meses después. Era el hit, pero muy pocos lo tenían”, rearma el legendario pinchadiscos. 

Y sigue: “Lo concreto es que se presentaron al atardecer en uno de esos hoteles old school de Miami en la piscina y después, a la noche, en un pequeño club… ¡Inolvidable el set de disco y house underground que hicieron! Uno de los mejores que vi en mi vida. Impresionante lo que habían logrado con ese maxi de Roulé, que yo recién lo pude comprar al otro año”.

–Ahora bien, Diego, ¿qué podés decir del legado de Daft Punk?

Homework está entre los 10 mejores elepés de música electrónica de la historia –contesta–. Irrepetible y fundacional. Pero también tengo todo lo de Roulé, Scratch y de Crydamoure, los sellos que tenían por afuera del dúo. Después se hicieron muy pop”. 

“Al pensar en que Daft Punk no estará más, lo primero que se me viene a la mente son imágenes, sensaciones”, confiesa la dee jay Magda Speranza, cuyos comienzos en las cabinas se remite a 1998, un año después de la publicación de Homework

“Creo que lo que sentí en esa época no lo sentiré más”, refuerza. 

Y finalmente, especifica: “Homework marcó una época para mí en cuanto al sonido porque tenía todo lo que me gustaba: house, funk, distorsión vocal. No sé cómo decirlo… Bueno, sí puedo, frenesí, locura, un mix de todo… Y si a eso le sumás lo que lograron los videos… Insuperable para lo raver como movida cultural”. 

“En mis comienzos absorbía como esponja lugares, ropa y gente con Homework como banda de sonido. Es una música que me sugiere diversidad, expresión, unidad a través del sonido, vinilos… Todo desde una perspectiva underground, sin redes sociales ni internet, cosa que hoy está casi dormida”, redondea Speranza. 

Altos estándares

A su turno, Germán Robert, conductor de Shopping 2.0 (Radio Shopping 96.1), desdobla su análisis entre la influencia de Daft Punk en la electrónica en particular y en la música pop en general. 

“Para la electrónica resultó fundamental Homework, el debut. Porque, de alguna manera, rompió con el uso de ritmos complejos y pleno de espasmos que planteaban The Chemical Brothers (con el disco Dig Your Own Hole, 1997), Fatboy Slim (con Better Living Through Chemistry, 1996) y The Prodigy (con The Fat of the Land, 1997)”, observa Robert. 

Homework vuelve a las raíces, está más cerca de los ‘80. Era un disco pensado para la escena de la música electrónica, no para ser masivo. Sin embargo, resultó revolucionario y su influencia se puso de manifiesto en los años siguientes”, redondea.  

Con respecto a Daft Punk y el pop en general, Germán Robert destaca que One More Time, el tema de lanza y de apertura de Discovery (2001), fue el himno discotequero de su generación. “Tengo 28 años y esa fue una de las primeras canciones que me quedó para siempre. Un himno, sin dudas, que se impuso a nuestra voluntad de elección. Nos pegó con su prepotencia disco, con su vocoder, con sus sampleos… A partir de ahí, los Daft Punk nos fueron programando”, desarrolla. 

En sintonía con Any Riwer, que refirió a “niveles extremos de exigencia”, Robert reivindica la perfección de Daft Punk en cuestión de ingeniería de sonido. “Podés escuchar discos de comienzos de este siglo y, por más que te eleven, te suenan vintage. Con Daft Punk eso es imposible. Cultivaban la perfección en la forma de hacer música. Marcaron un estándar de calidad altísimo y, para colmo, componiendo canciones perfectas”, subraya. 

“Daft Punk fue uno de los grupos más influyentes de la música electrónica y con una versatilidad increíble a la hora de producir”, resume Kevi Giovoglanian para abonar al impacto pop de Daft Punk. 

Y Any Riwer respalda el asunto poniendo en relieve el homenaje de Random Access memories (2013) a la música disco setentista: “Entre los colaboradores, aparecen Nile Rodgers (líder de Chic), que se destaca por sus reconocidas guitarras rítmicas ejecutadas con su Fender Stratocaster y por su sonido tan característico de los ‘70, y Giorgio Moroder, famoso productor que marcó un antes y un después en la música disco, incorporando samplers, vocoders y teclados modulares”. 

“Daft Punk pudo mantener el misterio y el arte hasta el final de su carrera, aunque muchos nos quedamos con ganas de escuchar con qué sorpresa musical nos deleitarían a futuro”, cerró Riwer. 

“Me guardo para siempre la presentación en la entrega de los Grammy junto a Stevie Wonder, Pharrell Williams y Nile Rodgers. ¡¡¡Una delicia!!!”, exclama Giovioglanian sobre el tránsito natural de lo artificial a lo orgánico que Daft Punk animó en sus 28 años de carrera. 

El mismo que en su momento tuvo una interesante fundamentación de Thomas Bangalter. “Random Access Memories es un álbum humano, hecho por personas. En la música de baile hay demasiadas máquinas. Hemos querido trabajar con gente a la que admiramos y hemos buscado humanizar a los robots, cuando parece que todo el mundo anda hoy intentando convertir a las personas en humanoides”, le dijo el músico a El País, de Madrid… 

Retro no 

En ese diálogo, el periodista les observó a los Daft Punk que ellos habían contribuido a la deshumanización de la electrónica con el exagerado uso de vocoder y autotune para tratar las voces. 

Guy-Manuel de Homen-Christo retrucó que Randon Access Memories era como una reacción a lo que ellos mismos habían generado. “Lo hicimos antes de que se pusiera de moda –expresó–. No podés controlar lo que la gente hace inspirándose en vos, hasta dónde van a llevar tus propuestas. Cada uno hace lo que puede. Unos mejor, otros peor. Esto recorre el camino contrario”. 

De todos modos, en la consideración del dúo esa dirección tomada no era “retro”, sino más afín al ideal de excelencia al que arriba apuntaron Riwer y Robert. “No es un disco retro –aseguró sobre Homen-Christo– . Es otro como los de antes, con vocación de ser importante, grande y ambicioso”. 

“No nos interesa hacernos los piolas y grabar en un estudio casero. Nos hemos ganado la posibilidad de venir a Los Ángeles y lanzar este tipo de disco. No hacerlo sería casi una falta de responsabilidad”, finalizó Guy con guiño de Thomas, quienes, a fin de cuentas, eran humanos por sobre todas las cosas.

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