COLUMNA DE OPINIÓN: “ENTRE PRÓFUGOS Y REBELDES, CRÓNICA DE UNA JUSTICIA OPCIONAL”

Hemos sido testigos involuntarios de ocho episodios que muestra la poca credibilidad del poder judicial argentino.

El escandalo protagonizada por el empresario de la  carne Alberto Samid, quien fue prófugo en medio del inicio de un juicio por una causa que data de 1996. El proceso investiga una supuesta  maniobra de  evasión  impositiva. Según la acusación Samid junto a otras cuatro personas más, entre ellas su hermana, y habrían orquestado una  maniobra ilícita en la cual participaban varios frigoríficos.

El empresario cobró  notoriedad pública en los últimos años cómo un personaje periférico de la política.

Lo  más  llamativo de este asunto es la excusa que Samid puso para justificar su fuga, usó el vergonzoso caso del fiscal  Carlos Stornelli, quien fuera declarado en rebeldía por el juez de Dolores Ramos Padilla en una causa por extorsión, y al igual que Samid alegó imparcialidad.

Ahora bien este episodio nos  demuestra a claras luces que ciertas personas el sometimiento a la justicia es opcional, como si ajustarse a derecho no fuera una obligación de todos los ciudadanos sin distinciones.

En el caso de Storneli es más grave teniendo en cuenta que es un fiscal conocido por investigar causas de corrupción  en las cuales  muchos de  los acusados gozan de  fueros, paradójicamente los  mismos fueros que impedirían que Stornelli fuera detenido en un eventual procesamiento a diferencia de Samid quien ya fue apresado.

Lo que parece un paso de comedia es  tristemente la radiografía de una justicia absolutamente desvirtuada, desprovista de autoridad, y a la cual nadie parece tomar en serio.

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