100 AÑOS DE LA RADIO “La radio, la magia que me atrapó desde niño” Por CARLOS JAUREGUI

(SEGUNDA NOTA)

La radio, la magia que me atrapó desde niño

Siempre he explicado que, de todos los medios de comunicación que Dios me ha dado la fortuna de transitar, la radio es el que tiene para mí una magia única, inigualable.

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Haciendo Radiodeportes 76 en Emisora Lobos, con Walter Duhalde, Daniel Suárez, Pablo Culela, Carlos Tunstall y Fabián Volpe.


Esa relación que se establece entre el que habla y el que escucha, sin conocerse los rostros, sólo echando a volar la imaginación, es una característica que realza el ida y vuelta de la radio, y por eso mismo, me fascina.
Me sentí atraído por la radio desde mi niñez, cuando en la casa de mi abuela paterna escuchábamos el radioteatro a través de Radio Porteña (que después se convirtió en Continental).
Y en las tardes de fútbol en la canchita de tierra que habíamos armado con permiso de abuela, relatábamos los partidos con mi hermano Luis simulando ser hombres de radio.
Dios me dio la posibilidad, años después, de convertir aquella fantasía infantil en una hermosa realidad que he disfrutado plenamente.
En 1976 escribí una carta y la firmé por mí y por tres compañeros de la secundaria, pidiéndole a Marta Nicoletta la posibilidad de tener un programa deportivo en Emisora Lobos, el medio radial que había revolucionado la comunicación en Lobos en el año 1972, tras la experiencia de Radio Watts, que era una propaladora de música y mensajes con bocinas colgadas en esquinas de la ciudad.
Aquella carta con una firma original y tres inventadas, me abriría las puertas de la radio para no cerrarlas más en mi corazón, aún cuando actualmente no esté haciendo nada en este medio.
Comenzamos con Radiodeportes, y enseguida Marta me convocó para trabajar como operador y locutor en Emisora Lobos.
Estuve en ese medio hasta 1991, sumando una experiencia formidable, de las que no se olvidan jamás.
Y aquella aventura juvenil de Radiodeportes, impensadamente, se mantuvo en el tiempo y hoy lleva 44 años de orgullosa trayectoria, el programa de mayor permanencia en toda la historia de la radio lobense, desde hace unos años por otro medio local.
En la década del 90 hice algunos programas sabatinos en Radio de la Cuenca del Salado.
Y a fines de esa misma década, me convocó Fernando Parodi para trabajar en las mañanas de su radio con un programa de una hora de duración.
Estuve en ese medio hasta el año 2018, y fue mi última intervención radial.
No puedo negar que extraño muchísimo el mundo mágico de la radio y sé que Dios me permitirá volver pronto en algunas de las otras alternativas que Lobos ofrece en este rubro.
Bendita sea la iniciativa de aquellos pioneros, los locos de la azotea, que pusieron la semilla fundacional en el ya lejano 1920, y nos han permitido disfrutar de este maravilloso vínculo.

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