A 42 AÑOS DEL ABRAZO DEL ALMA

25 de junio de 1978, hora de merienda, estadio River (colmado). Argentina acaba de vencer (3-1) a Holanda y se consagra (por primera vez) Campeón del Mundo. No se sabía cómo festejar. Había que festejar.
Pitazo final. Omar Larrosa sale despedido a pedirle la pelota al árbitro (se la niega). Los jugadores están excitadamente desorientados. No se reúnen, se emocionan, no saben qué hacer… extienden brazos, corren sin rumbo en medio del ensordecedor… Hinchas invaden el campo… Fillol cae de rodillas en el área, Tarantini se acerca, lo abraza arrodillado… y un hincha sin brazos se arrima al abrazo. Es “El abrazo del alma”, la foto premiada como la mejor del Mundial 78, tomada por Ricardo Alfieri para la revista El Gráfico.

El protagonista de la foto es Víctor Nicolás Dell’Aquila, el hombre que perdió sus brazos a los 12 años (1967) en un accidente con un poste eléctrico de alta tensión en San Francisco Solano y que, sin brazos, fue a abrazar a Fillol y Tarantini sobre el verde césped del estadio de River.
Víctor fue reporteado y reconocido más de una vez por ser protagonista de aquella histórica foto. Aniversarios, reuniones y homenajes al desaparecido fotógrafo (Ricardo Alfieri 29/05/1912-28/07/1994) fueron motivos de convocatoria. De ahí se desprende, con lujo de detalles, como fueron los instantes que quedaron grabados con un mágico click.

La pregunta que se le hizo varias veces a Víctor Dell´Aquila (hincha de Boca) apuntaba a saber cómo logró entrar al campo, siendo que no estaba permitido y que, aun más, no tenía brazos para sortear la seguridad.
Víctor pudo contar entonces que la invasión de cancha era una práctica habitual. Entraba “por alambres rotos o porque conocía a gente del control o algún fotógrafo. En Boca miraba el partido desde el banco de suplentes, con el Toto Lorenzo. Una vez salté desde el palco viejo. Cuando terminaba el partido, pin y adentro. En Racing tenía dos metros de fosa pero me ayudaba la altura”.
El día de la final “no encontré a la persona con la que había arreglado e intenté ingresar como discapacitado, pero me dijeron que estaba lleno. Me fui a la platea que está sobre Figueroa Alcorta y un conocido me hizo entrar. Y ahí me fui bien abajo y me senté, entonces se me prendió la lamparita…
Tendría unos dos metros, algo más. Pero era pendejo, pesaba 50 kilos y tenía un buen estado. Cuando vi que el referí levantó la mano, pasé los pies, flexioné y ¡tac! caí paradito. Pero seguían jugando, habían adicionado minutos. Entonces caminé despacito y me puse al lado del palo de Fillol. Y cuando tocó pito el juez salí corriendo en busca de alguien a quien abrazar. En un momento, Tarantini se arrodilló como rezándole a Dios. Fillol hizo lo mismo y se abrazaron. Justo llegué yo. Me frené y las mangas se fueron para adelante. Y ahí Alfieri sacó la foto. Yo la tengo dedicada por él”.

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