CRISTIAN UMPIERRE: ATENCIÓN MÉDICA A INMIGRANTES Y ABORTO: ¿MANIOBRAS DE DISTRACCIÓN?


Sin dudas en la política actual uno de los aspectos a los que se les da mayor importancia es la opinión pública… para este y cualquier gobierno tiene una importancia medular aquellos asuntos que marcan el compás de lo que opina la gente. En los últimos días se ha instalado en los medios de comunicación dos temas de alta complejidad que para algunas voces del arco político no son sino maniobras instigadas desde el gobierno con el propósito de distraer la atención de aquellos asuntos que al actual oficialismo le generan cierta incomodidad.

El senador Miguel Ángel Pichetto adjetivó al debate que impulsa el gobierno de despenalización del aborto como una “trampa cazabobos” que se pone en escena para desviar el foco de atención pública sobre los desaciertos de la actual gestión. Lo mismo sucede con la polémica con los inmigrantes, hace ruido que justo ahora salga a debatirse esto, cuando durante años se sabe que gente de países limítrofes vienen a nuestros hospitales, todos sabemos que los problemas en el sistema de salud son más profundos, estos dos temas son muy complejos y deben debatirse pero muchos creen que hacerlo ahora es un intento de distraer para no hablar de las falencias de la gestión del cambio que ha cambiado poco y nada ya que los problemas del pasado persisten. No obstante últimamente el gobierno de Mauricio Macri se ve con un cierto grado de estabilidad, no por un balance sumamente positivo ya que hay muchos aspectos en los cuales la actual gestión ha mostrado severas deficiencias.

Ahora bien el que se plantee esta cuestión nos da la oportunidad de pensarnos como sociedad ¿podemos ser permeables ante estrategias de este tipo?, es realmente llamativo que la clase política hable sobre “distracción” y parezca creer poder manipular nuestra opinión hasta llegar al punto de subestimarnos, lo cual sería un garrafal error, ya que en los últimos tiempos esta sociedad ha demostrado que no quiere comprar más buzones y que por más estrategias de distracción que se intenten hacer siempre se cumplirá la máxima de Aristóteles “la verdad es la única realidad” y lo será siempre.

Por otro lado no podemos dejar de lado las notas escritas por el enorme Eduardo Galeano, el creía y sostenía que la opinión pública podía ser embaucada por los medios de comunicación y por otro lado tenemos a Saramago que decía “Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; la otra eres tú” refiriéndose claramente a la opinión pública, ahora queda en cada uno coincidir con Galeano o con Saramago.

Compartimos un poco del maestro Galeano:

LA FABRICA DE OPINION PÚBLICA (de Eduardo Galeano)

En 1917, el presidente Woodrow Wilson anunció que los Estados Unidos iban a entrar en la primera guerra mundial. Cuatro meses y medio antes, Wilson había sido reelegido por ser el candidato de la paz. La opinión pública recibió sus discursos pacifistas y su declaración de guerra con el mismo entusiasmo, Edward Bernays fue el principal autor de este milagro.
Cuando la guerra terminó, Bernays reconoció públicamente que habían sido inventadas las fotos y las anécdotas que encendieron el espíritu bélico de las masas. Este éxito publicitario inauguró una brillante carrera Bernays se convirtió en el asesor de varios presidentes y de los empresarios más poderosos del mundo. La realidad no es lo que es, sino lo que te digo que es: él desarrolló mejor que nadie las técnicas modernas de manipulación colectiva, que empujan a la gente a comprar un jabón o una guerra.
Como solemos decir y repetir, la opinión pública es el sentido común colonizado por los medios de comunicación. Poca importancia tienen el contenido del mensaje y sus contradicciones internas; lo que realmente importa es la capacidad de difusión de los medios de comunicación al servicio del poder fáctico, que es enorme.
A esa capacidad de difusión de cualquier mensaje o contenido llaman “libertad de expresión”. Al igual que la “libertad” del liberalismo ―que no es sino la libertad que tienen unos pocos de hacer negocios y explotar el trabajo ajeno― la “libertad de expresión” poco tiene que ver con libertad real y termina siendo, en la práctica, en perjuicio a la libertad de la mayoría. La libertad de unos pocos es la esclavitud de todos los demás.
Libertad de expresión es que todos podamos hablar y que todos nos escuchemos por igual, no que la palabra esté concentrada en unos pocos grupos empresarios. Esto es lo que ocurre en la actualidad y permite que esos grupos gobiernen de manera fáctica, mediante la colonización del sentido común, la manipulación de la opinión pública.

 


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