Narcotráfico en Rosario: una ciudad sitiada

Aunque la atención mediática haya ido en disminución, excepto en crónicas en las qué esporádicamente la vorágine noticiosa parece dar de nuevo visibilidad, en Rosario el narcotráfico no cede.
Este mes se conocieron cifras alarmantes, en Rosario hay un muerto cada veinticinco horas, la violencia ha calado hondo y nada parece detenerla.
Ahora bien el problema qué ha alcanzado el grado de flagelo tiene su raíz en la acción u omisión del Estado que aunque a esta altura suene trillado no deja de ser un eje central de esta trágica trama escrita con la sangre de cientos de muertos que fueron asesinados por causas directamente vinculadas al narcotráfico. La situación que padece la ciudad de Rosario afecta a todos, desde el soldadito que vende la droga en los búnkeres, hasta los funcionarios que son cómplices y si se llegó al grado calamitoso al cual se llegó, es porque no se actuó a tiempo, el clan “Los monos” no adquirió su poderío de un día para otro, la familia Canteros no salió de un repollo ¿Quién le permitió llegar tan lejos?.
“Los monos” ya no están, sin embargo en los albores del 2018 se pelea una guerra por sucederlos y la cantidad de muertos aumenta, las balas se siguen oyendo en una ciudad que no encuentra paz, una ciudad asediada por bandos que se disputan el dominio de un negocio millonario al amparo de la corrupción y la impunidad que transformaron a la bella Rosario en una ciudad gris, una ciudad sitiada.

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