SINDICALISMO: EL SILENCIO CONVENIENTE

Marcelo Balcedo, Omar “caballo” Suarez, Humberto Monteros

En las últimas semanas han sido noticia (y no por su honradez) varios personajes del particular y oscuro mundo del sindicalismo argentino. Algunos representantes y defensores del pueblo trabajador tienen problemas para explicar su crecimiento patrimonial al fulgor de una actividad históricamente vinculada a prácticas y negocios poco claros.
Cuando se habla de la cuestión del sindicalismo en Argentina se vuelve ciertamente espinoso, ya qué se trata de un factor de un notorio poder ¿Qué gobierno va a resignar la comodidad de no tener que enfrentárseles? Si algunos sindicatos se convirtieron en verdaderos antros de corrupción es porque se permitió que así pasara, y se permitió porque el sindicalismo es un poder con el que los sucesivos gobiernos no han querido meterse, todos recordamos el triste rol que jugó el sindicalismo durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Así también muchas veces es un factor de apoyo al gobierno, durante la gestión de Néstor Kirchner el apoyo del sindicalismo (sobre todo de camioneros) constituyó un pilar de poder muy importante para el gobierno. El actual oficialismo que se jacta de ser la nueva política también interactúa con estos actores.
Mientras tanto seguimos presenciando el bochornoso desfile de corrupción, personajes como Marcelo Balcedo, Omar “caballo” Suarez, Humberto Monteros, entre otros, dan prueba de que las instituciones que deberían defender a los trabajadores son organismos mafiosos, y quienes deben defender los intereses de los trabajadores solo defienden sus propia ambición y el Estado que debería hacer cumplir las leyes muchas veces hace un silencio cómplice… un silencio conveniente.