DISTURBIOS EN EL CONGRESO: “LA REPUBLICA PERDIDA”


Tras la grave jornada de violencia, del jueves pasado, que tuviera lugar tanto dentro como fuera del congreso, nos queda el retrato de una penosa imagen que refleja fiel y taxativamente nuestra inmadurez como sociedad y también como república.
Se quiso evitar a los golpes que la cámara de diputados cumplan su función y se logró… lo cual es gravísimo ya que sienta un precedente en extremo peligroso. Todo este lamentable espectáculo, se da en el marco de la reforma previsional, la cual es impopular y en muchos aspectos reprochable ya que afecta en forma negativa a un sector históricamente relegado como a los jubilados. Pero el fin no justifica los medios, lo que ocurrió no fue una manifestación espontánea en defensa de los perjudicados, creer eso sería una ingenuidad, pensar que esto no tuvo una intención política de quienes quieren que a esta gestión le vaya mal.

Mientras en la cámara los diputados se comportaban como dos grupos de estudiantes secundarios borrachos en una fiesta de egresados afuera el congreso estaba rodeado por efectivos de seguridad porque se sabía que esto iba a pasar.

Ahora bien ¿este país queremos? ¿los que tiraban palos defendían realmente a los jubilados u obedecían a otros intereses?

Este hecho es una grave afrenta al Estado de derecho, el reclamo por la reforma impulsada por el ejecutivo es un reclamo justo, pero no se trata de imponer algo a la fuerza, sino actuamos guiándonos por los modos que marca la ley no llegaremos a una sociedad más justa, y si como sociedad avanzamos a un grado de madurez entraremos en un abismo del que no podremos salir.