Caso Nismán: ¿se está a tiempo de llegar a la verdad?

El “pretendido” giro copernicano en la causa que investiga el “homicidio” del fiscal de la causa AMIA ocurrido el 18 de enero de 2015, días antes de exponer en el congreso los argumentos de su denuncia contra las máximas autoridades del poder ejecutivo de entonces, apareció con un tiro en la cabeza.
Tras dos años y diez meses en lo que se utilizó a más no poder con un descarado oportunismo político, el cual parece no respetar nada ni a nadie, la causa pasó de “muerte dudosa” a caratularse como“homicidio” casi tres años después.
“Tiempo que pasa es la verdad que huye” dicen quienes saben de criminalística, fueron necesarios casi tres años para establecer que esto fue un asesinato, en una causa con una enorme gravedad institucional como lo es la muerte del fiscal que investigaba el peor atentado terrorista de la historia de nuestro país e iba a denunciar a las máximas autoridades del gobierno de entonces por encubrir la voladura de la mutual judía ocurrida en 1994.Para Nismán estaba probado que el acuerdo bilateral entre Argentina e Irán conocido como “memorándum de entendimiento” firmado en 2013 garantiza la impunidad de quienes habían perpetrado el atentado y al momento de la firma del pacto eran funcionarios del gobierno iraní y como contraprestación Argentina recibía determinados beneficios comerciales. Si bien nunca entró en vigencia según el fiscal su firma constituía una “traición a la patria” por parte de quienes siendo funcionarios firmaron el acuerdo con Irán.
La causa del crimen de Nismán es un símbolo de la carencia de credibilidad de la justicia en Argentina, porque si bien no hay un homicidio más grave que otro, el caso Nismán es una muestra de que muchas veces la lentitud de la justicia es funcional a la impunidad, y nada menos que en una causa de semejante complejidad es la prueba de que la justicia de nuestro país no da respuestas como debiera, y esto debe cambiar por el bien de la sociedad en su conjunto.