Reforma laboral: Un desafío de la gestión Macri.

La reforma laboral y tributaria que impulsa el oficialismo es sin lugar a dudas un eje central del plan económico del gobierno, con la reducción de los llamados “costos laborales” y la “ampliación de beneficios empresarios” buscan fomentar la creación de empleo en el sector privado. Esta reforma llega en un contexto muy particular, el triunfo electoral dio el impulso que el Macrismo necesitaba para poner este asunto con fuerza en el congreso y en la agenda de la sociedad.
Esta reforma es objeto de un polémico debate, las controversias, ya que varios puntos del proyecto que deberá ser aprobado por el congreso tienen varios puntos que quienes critican la medida exponen cómo contrapuestas a los intereses del trabajador pues según ellos vulnera derechos adquiridos de los asalariados.
En Argentina el sector productivo es mucho menos rentable que el sector financiero, hay un 40% de trabajo en negro, esto sí vulnera los derechos de los trabajadores ya que un trabajador en negro no goza de derecho alguno. Por otro lado el sueldo de un trabajador paga impuestos excesivos mientras la renta financiera (si bien parte de proyecto de reforma fiscal incluye grabarla) hoy está exenta de tributar.
La discusión que se da en Argentina se enmarca en un panorama regional muy particular, la reforma laboral implementada en Brasil es sin dudas paradigmática en este sentido y la polémica se extendió a toda la región.

¿Es esto una excusa para priorizar los intereses empresariales en desmedro de los trabajadores?
Claro que no, un gobierno con pretensiones de reelección, con un triunfo de medio término, que si bien le da resto y oxígeno, el porcentaje no fue 70-30 a favor, sería un suicidio adoptar medidas adversas para un sector mayoritario, Macri y su gente deberá mostrar cintura política y concertar los diversos intereses en juego.