Violencia en el fútbol: el partido que perdimos todos

En los últimos tiempos ha ido creciendo una problemática que parece no acabar, la violencia en el fútbol… a tal punto que la sociedad ha fagocitado este fenómeno, es natural que existan barrabravas (delincuentes que utilizan el fútbol como eje para llevar a cabo actividades ilícitas) y ya está naturalizado pero… ¿cómo es posible que haya avanzado tanto? Porque alguien que ejercer este tipo de actividades sin connivencia es sencillamente imposible. Se oyen discursos muy articulados respecto a este tema y se sabe que existen conexiones entre barras, dirigentes de clubes y políticos constituyendo un círculo vicioso que se retroalimenta y la bola de nieve sigue creciendo… Mientras tanto el conjunto de la sociedad se ve perjudicado, pues la inmensa mayoría de los simpatizantes (los verdaderos hinchas) quieren disfrutar de un partido y nada más.
¿Es justo que por estos negociados se tenga que resignar la costumbre de ir a una cancha? No se puede, ni se debe aceptar esto, es absurdo qué por la imposibilidad “conveniente” de cortar este flagelo de raíz, se prohíba que dos hinchadas vean un partido en una cancha.
Son dos las acciones que se deben tomar respecto a esta circunstancia: en primer lugar el Estado debe hacer cumplir la ley y erradicar las mafias/barrabravas y en segundo lugar es la sociedad la que debe rehusarse a naturalizar esto, ya que este partido lo jugamos todos y solo unidos podremos ganarlo.

Columna de Opinión por Cristian Umpierre

, , ,