La gestión es aburrida: mejor hacemos campaña.

Somos espectadores de un tiempo a esta parte de una batalla larga e infructuosa donde vale todo por un voto más. Y en esa vorágine todo tiene un peso electoral, todo es campaña, se inauguran obras “casualmente a poco de ir a votar” o se exacerban los casos de corrupción, de unos y otros, apelando excesivamente al efecto comparativo, como diría Borges “no nos une el amor sino el espanto” votamos al mal menor.
En el último tiempo hemos visto como funcionarios del poder ejecutivo han decidido encabezar la campaña pero ¿es esa su función?. La respuesta es no, quien ejerce una función ejecutiva fue electo para gobernar Macri, Vidal o quien fuera que lo haga, es indebido porque no están para eso, si hemos de ser ecuánimes debemos decir que se hizo siempre y por lo que vemos no ha cambiado y a este ritmo no va cambiar.

En conclusión es necesario que seamos capaces de identificar estas conductas y poner el foco sobre ellas en pos de modificar este tipo de prácticas y fortalecer la institucionalidad y lograr mayor orden en el Estado y que sea más serio tener una función en un cargo público, el poder estatal se debe ejercer respetando estrictamente la institucionalidad y la ley y nuestros funcionarios dejen la campaña y ejerzan sus funciones y los votos los ganen haciendo lo que deben hacer, si lo hacen bien se los votará, la ciudadanía deberá ser sabia y votar por los motivos correctos.

,