EL 41 % DEL PRECIO DE LA NAFTA SON IMPUESTOS: ESTUDIAN FORMAS DE REDUCIR EL IMPACTO

86942_620

El verdadero problema que surge en torno a la composición del precio del combustible es que, en buena medida, está determinado por la alta carga impositiva. La misma es del 41% en el precio final de las naftas y del 37% en el diesel.

"Con el crudo Brent a más de 58 dólares el barril y el tipo de cambio a 17,70, el piso del aumento de combustible en octubre es de un 10%". La frase no es antojadiza ni proviene de alguien que desconoce el segmento energético. Surge de la decisión gubernamental de liberar los precios de los combustibles a partir de octubre y la pronuncia un economista que desempeña tareas en el Ministerio de Energía.

Hasta el momento el precio de los combustibles se determinaba por una ecuación de difícil acceso para el hombre de a pie, y que combinaba variables tales como el precio internacional del petróleo, el precio del biocombustible, y el crudo local, dividido en las variedades Medanito (se extrae de Neuquén) y Escalante (de la cuenca del Golfo San Jorge). Todo esto junto, más la volatilidad del tipo de cambio.

El mercado petrolero local tiene sus bemoles. "El Escalante es más pesado y existe un límite para refinarlo en Argentina, por eso mayormente se exporta. Por otra parte, se importa mucho más crudo que antes, se les fue la mano. En esta ecuación salen ganando las refinerías, sobre todo aquellas que no tienen explotación y mayormente refinan, como es el caso de Shell"".

El economista en cuestión, con escritorio en la cartera energética, agrega: "Las fluctuaciones del precio internacional del barril de crudo podría llevar a que el precio local del combustible en algún momento baje. Pero todos sabemos que eso no va a ocurrir nunca. Para las petroleras es muy fácil ponerse de acuerdo y fijar precios. No van a competir entre ellas".

CARGA IMPOSITIVA

El verdadero problema que surge en torno a la composición del precio del combustible es que, en buena medida, está determinado por la alta carga impositiva. La misma es del 41% en el precio final de las naftas y del 37% en el diesel. Esto significa que por cada litro de nafta súper cargado, el Estado se queda con aproximadamente 8 pesos.

Como explicó el economista Juan Carlos De Pablo, "con este nuevo esquema si el precio del combustible fluctúa hacia la baja debería ser porque baja el precio del petróleo. Pero las estaciones de servicio en la Argentina venden impuestos, es muy parecido a la experiencia europea. En cambio, en Estados Unidos uno va a cargar nafta y carga nafta".

Y aclaró: "Debe quedar claro que acá no hay desabastecimiento de combustible. Nadie espera que la nafta suba un 30%. No es un cepo al combustible. Tampoco espero un cambio en el componente impositivo a futuro".

EFECTO BUMERAN

La política implementada con el fin de hacer converger los precios locales con los internacionales puede generar un efecto búmeran en la economía. Como todo sistema, cada una de las partes responde a un todo. Para eso está el enfoque y las herramientas macroeconómicas. O como explica De Pablo, "con la macro en la cabeza, se unen los pedacitos. Si falta eso, estás sonado".

Es decir, si suben los precios de los combustibles el traslado a las tarifas del transporte de carga será inmediato, y de allí a los productos que se venden en góndola habrá apenas un paso. Ocurrido esto, resultará cada vez más cuesta arriba alcanzar las metas establecidas por el Banco Central en materia de inflación. Quizás no sea casualidad que el mismo día en que se anunció la liberación de los precios, el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, ratificara la férrea política monetaria de tasas altas.

La suba también significará para las economías regionales retroceder varios casilleros en el tablero productivo. Se elevarán los costos y serán menos competitivas, con lo cual exportar seguirá siendo una materia pendiente para los rubros que forman parte del agro, pero no tienen la escala de los cultivos extensivos con altos precios internacionales, como el caso de la soja y el trigo.