COLUMNA DE OPINIÓN: Venezuela: el drama que no termina.


La situación que atraviesa actualmente la nación caribeña es trágica, la enorme crisis económica, política e institucional ha provocado una catástrofe humanitaria. Las políticas llevadas a cabo por el presidente Nicolás Maduro llevaron al pueblo venezolano a vivir una situación en extremo dificultosa.
La población en La República Bolivariana de Venezuela sufre la carencia de elementos de necesidad básicas cómo alimentos y agua, el gobierno ha restringido la importación de alimentos lo que ha traído cómo consecuencias desabastecimiento y el aumento de la inflación que según el congreso es superior al 250%.
A esto se le suma la grave escalada de violencia. En Caracas existen grupos paraestatales denominados “colectivos” que actúan cómo brazo armado del gobierno metiéndose en la protestas y matando opositores al régimen, los muertos se cuentan por decenas y por desgracia la cifra sigue creciendo. No se respetan los derechos políticos, las fuerzas armadas reprimen brutalmente a las personas que alzan su voz contra el régimen, otros huyen, desde el año 2010, 300.000 venezolanos cruzaron la frontera con Colombia escapando del régimen chavista.
Todo esto nos muestra el riesgo de caer en el fanatismo. La crisis en Venezuela es una prueba del daño que producen las doctrinas ideológicas llevadas al extremo. Cuando un sector político busca perpetuarse en el poder y no reconoce límites y quiere ser omnipotente violando las leyes, persiguiendo a opositores y restringiendo las libertades individuales no es un gobierno sino un régimen, un régimen que sumió a una nación a un drama que continua.
FIN.

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