COLUMNA DE OPINIÓN DE CRISTIAN UMPIERRE: Un festejo de mal gusto.


Ha trascendido en las últimas horas un hecho que tuvo lugar en San Antonio de Padua, donde ocurrió algo que, debido a las redes sociales, tomó estado público: madres de un colegio celebraban la desvinculación de un chico con síndrome de Asperger de la clase de sus hijos. Desde este medio no nos corresponde hacer un juicio valorativo sobre la conducta de estas madres, simplemente una humilde reflexión.
La única herramienta real para enseñar y aprender es la ejemplaridad y los valores qué a través de ella se transmite, lo que a mi limitado criterio dota de gravedad el hecho de que las personas que protagonizan este incidente sean madres, puesto que como tales debieron ponerse en el lugar de la madre del chico. Existe cuando, se toca el tema discapacidad, una frase que varias veces he oído y en lo personal me resulta curiosa “le puede pasar a cualquiera”, refiriéndose a tener hijos con capacidades diferentes como refiriéndose a un eventual accidente o hecho fortuito. ¿No será eso lo que habrá que cambiar? La condición de “persona” debe ser la que prime. Así y sólo así se logrará verdadera integración.