EL EX CAMPEON MUNDIAL DE BOXEO “LATIGO” COGGI, VISITÓ LOBOS JUNTO A SU HIJO MARTÍN PARA PROMOCIONAR UNA PELEA DE ESTE ÚLTIMO

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En un diálogo muy ameno, el ex Campeón Mundial de Boxeo, Juan Martín “Látigo” Coggi, visitó hoy nuestra ciudad junto a su hijo Martín “El Principito” Coggi. Precisamente, el 29 de abril, en la localidad de Rauch, se pondrá en juego el Título Intercontinental de la categoría Superligero. Martín “El Principio” Coggi se medirá con otro púgil de gran nivel, Lyes Chaibi. La pelea será transmitida en directo por el Canal CN23.

Látigo Coggi, sostuvo: “Venimos a reunirnos con las autoridades y a invitarlos al próximo combate que se llevará a cabo el 29 de abril en Rauch, en cual peleará mi hijo Martín Antonio, por el título Intercontinental buscando una oportunidad para acceder al título Mundial en Francia o Sudáfrica. Martín es un muy buen boxeador, me atrevería a decir que es mejor de lo que fui yo, tiene la mitad de las peleas ganadas por knock out. Yo soy el entrenador de mi hijo, llevo 32 años vinculado al boxeo, he conocido las mieles en todo el mundo de lo que es el primer nivel, y he aprendido mucho de la alta competencia”.

Precisamente, Martín Antonio Coggi, esta joven promesa del boxeo argentino, ha sido abanderado de su ciudad natal, Brandsen, encabezando varias veces la delegación de las Olimpíadas de la Cuenca.

“Látigo” Coggi, con franqueza, sostuvo: “El 99 % de los boxeadores han terminado en forma trágica o han destruido sus carreras al retirarse. Es un deporte que tiene tanto riesgo y adrenalina, y con el retiro, te encontrás que estás en tu casa mirando la pared, no tenés nada que hacer, qué se yo, cortar el pasto del jardín. Entonces toda esa adrenalina que vos alimentaste durante 32 años siempre va a estar. Se quema mucha energía, con pegándole a la bolsa, haciendo soga, peleando con los sparrings. Y llegás a tu casa hecho pedazos después de cada entrenamiento, yo perdía tres kilos por días. El 29 de mayo de 1999 fue mi última pelea, en Italia, mi cabeza ya no coordinaba bien con el físico, me faltaban reflejos. Yo veía el golpe, pero el físico no me respondía. Fue así que decidí que no iba a arruinar mi trayectoria para que me gane alguien que no me podía ni atar los botines. Tenía 38 años, cerré el bolso y no se abrió más, hubo una pelea despedida en Ranchos, me costó el retiro. Cuando volvíamos en el avión dije “hasta acá llegué”. En aquel momento me ofrecieron pelear con Maravilla Martínez, que era mucho más joven e inexperto que yo”.

Martín Antonio, fiel discípulo de su padre, nos comentó: “Yo me crié con el par de guantes puestos, me juntaba a estudiar con mis compañeros y siempre terminábamos a las trompadas, cuando yo le comenté a mi papá que quería entrenar en serio me dijo que no varias veces. Empecé a entrenar a escondidas, sin que él lo supiera, y cuando mi viejo se enteró, me llevó al Club Berazategui, que fue donde él empezó, en diciembre de 1999. Tenía 16 años, me puso a guantear con un muchacho era enorme y mucho más experimentado, tenía 25 peleas amateur, y al segundo round me metió un gancho y me partió la nariz. Pero me había tocado el orgullo, y nunca más paré con esto”.

“¿Cómo hiciste para no “creértela” cuando fuiste Campeón Mundial?” le preguntamos a Látigo Coggi, a lo que respondió: “Yo he estado en los mejores hoteles del mundo, viajado en primera clase en avión, me han recibido casi todos los Presidentes, y todo eso te agranda un poco, te hacen que “te la creas”. Pero miras hacia atrás, y vas a descubrir que estás en el mismo rancho de barro donde yo nací. Cuando llego a mi casa sé que yo soy Juan Coggi, no “Látigo”, porque es un apelativo y yo no dejé nunca que eso se comiera a mi persona”. Sin lugar a dudas, un campeón del deporte y de la vida.