LA IGLESIA TAMBIÉN SE OPONE A BAJAR LA EDAD DE IMPUTABILIDAD DE LOS MENORES

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En una entrevista con este medio, consultado sobre un tema en particular, el Cura Párroco, Claudio Mosca, sostuvo: “Yo creo que el pensamiento de los obispos y de las instituciones de la Iglesia, tiene que ver con esta tendencia a criminalizar algunas situaciones sociales. No sé si es la solución, por eso es saludable que lo discutamos y podamos debatir. Es verdad que hay chicos de 14 o 15 años que cometen delitos, y hay que encontrarle una solución, pero no sé si esa solución es meterlos en un Instituto de Menores o lo que fuere, porque no están funcionando como debieran. Hay que bajar la edad, sostienen algunos, pero ¿qué les ofrecemos? Me parece que hay que apuntar a mejorar la educación, preocuparnos de algunas situaciones sociales que necesitan contención. Hay que tomar decisiones de verdad y no para los medios, sobre la droga, y otros flagelos. El problema no es solamente sacar una Ley, bajar la edad y meterlos presos. Hay un conjunto de cosas que hay que atender”.

Añadió que: “Es cierto que los chicos no se sienten contenidos por las instituciones, y en las educativas sucede ya desde hace muchas décadas, que no está funcionando. Hay buenas intenciones y premisas importantes, como incluir y darle posibilidad a todos, que no haya una elite de formados y una gran masa de ignorantes. Pero los resultados no se ven. También sabemos que muchos docentes se sienten desbordados por el clima que se vive en el aula. Se sienten indefensos porque la violencia que se vive en la calle, se vive en la casa, en la escuela, en el club, donde sea, porque no somos islas. Entonces muchas veces los docentes tienen que hacer malabares para atender a un montón de situaciones. El docente debe escuchar, aconsejar, atender cuestiones de salud, y naturalmente está desbordado, porque se posterga la función principal que es enseñar y comunicar”.

“También es verdad, que en el aula el niño o joven está 4 horas, pero el resto del tiempo lo pasa en su casa, y la casa también debe ser una escuela. Los padres no se pueden desentender de la formación o educación de los chicos (…) Es triste cuando se vive una situación de violencia y uno se siente indefenso, ver que el que te agredió entra por una puerta y sale por la otra. Eso es algo que nos rebela y nos llena de impotencia, pero la solución no es mágica. No es bajar la edad y listo, porque no va a funcionar. Sería iluso pensarlo de ese modo. Es todo un proceso, para el cual hay que dar pasos concretos”.

“Bergoglio cuando era obispo de Buenos Aires ya se había pronunciado de ese modo, y en esa línea están la mayoría de las autoridades. No es la solución, que es mucho más estructural y pasa por otro lado. Esa solución requiere de una exigencia al Estado Nacional y Provincial, que no sé si están dispuestos a asumir. Tenemos una cultura del cortoplacismo, todo tiene que ser ya, por lo cual no pensamos a futuro, nos cuesta proyectar algo. Y encima, tenemos esa cosa partidista de que los hechos son de una determinada forma depende de quién los diga”.

Reiteró el sacerdote que: “Por supuesto, entiendo que la gente que ha sido víctima de un delito sienta impotencia al ver que el delincuente no tiene ningún tipo de castigo. No es justo que sea así, pero hay que preguntarse qué hacemos. La violencia engendra más violencia, como la venganza, y así no terminamos nunca. Esto no significa que tengamos que quedarnos cruzados de brazos. A veces se dicen muchas cosas para quedar bien con la tribuna, pero no estoy seguro de si hay voluntad política”.

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