OPTIMIZAR LA GESTIÓN DE GOBIERNO

– Por estos días, los distintos partidos políticos (incluido el oficialismo), han formulado propuestas que tienen a la creación de nuevas Secretarías o dependencias del Ejecutivo: entre ellas, podemos citar las de una Secretaría de Educación, o una Secretaría de Medio Ambiente. Consideramos, sin embargo, más allá de la loable intención que se persiga con estos proyectos, que resulta fundamental optimizar la gestión de las Secretarías y Direcciones ya existentes, en lugar de crear nuevas. Hacer algo semejante traería aparejado un gasto considerable para el erario público, más burocracia, más personal y sueldos, y precisamente lo que se está pidiendo en estos momentos que vive en país es poner un límite al gasto público, en todos los estamentos.

Sea quien fuere el lobense que rija los destinos de nuestra ciudad a partir del 10 de diciembre, es imperioso tener en cuenta que, logrando una mayor articulación entre las Secretarías, no es necesario crear otras, basta con que haya una comunicación eficaz entre los responsables de cada una de ellas según lo disponga el Intendente. Y en cuanto a los gastos que se consideran superfluos o no, cada vecino tiene su propia opinión. La mayoría coincide en que las Olimpíadas del Salado deben mantenerse y trascender cualquier signo político, porque son un evento deportivo que jerarquiza a nuestra ciudad. Pero sí existen otros eventos que insumen una gran erogación de dinero y que no siempre benefician al conjunto de los vecinos. Por eso, es fundamental fijar prioridades, equilibrar las cuentas, y que el costo de las celebraciones que se deseen realizar no traigan como consecuencia un impacto en el bolsillo del contribuyente. Los aumentos en las tasas son una constante en cada nuevo Presupuesto, y lo paradójico es que el actual Gobierno niega o minimiza la inflación, pero sí la toma como variable al momento de fijar los valores de las tasas. Más allá de estos días de transición que estamos viviendo, resulta inadmisible que en cada ejercicio fiscal se produzcan aumentos considerables en las tasas que afectan a cientos de familias. La reciente creación de un auditor municipal resulta atinada, más allá de que tenga un costo su implementación, y de ningún modo se superpone o colisiona con las atribuciones del Tribunal de Cuentas. Si llega a entrar en vigencia, constituirá una buena manera de que todos los vecinos puedan conocer, en palabras llanas y sin dejar de hablar de módulos o porcentajes, en qué se gastan los recursos de todos.

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