LAS PARITARIAS DOCENTES

A pesar de que las negociaciones entre la Provincia de Buenos Aires y los gremios docentes comenzaron a mediados de agosto de 2014, todo se encamina a que el Ciclo Lectivo no comience en la fecha estipulada, el 2 de marzo. El Gobernador Scioli hizo llegar a los delegados una oferta de un 25 % de aumento en el básico, cifra que los gremios consideran insuficiente. Desde que tomó estado público esa cifra, poco es lo que se ha avanzado. Mientras este verano la Costa Atlántica lució repleta de carteles y carpas naranja (color que identifica al “sciolismo”), todo parece indicar que el mandatario prefirió el cotillón electoral antes que establecer un diálogo serio y sincero con la parte sindical.

Si tenemos en cuenta la inflación interanual que mide el Congreso de la Nación, entre 2014 y 2015 los precios de la canasta básica subieron un 40 %.  Y eso no es todo: peajes, combustibles, impuestos y tasas, lo hicieron por igual. De manera que no es descabellada la propuesta de un 38 % de aumento que proponen los docentes.

No obstante, la experiencia nos dice que habrá un largo “tira y afloja” entre ambas partes, y que en ese interín se perderán días de clases. Y que, aunque docentes y funcionarios se comprometan a recuperarlos, esto no sucederá. También es sabido que no se descontarán los días de paro, si los hubiere. Resulta lamentable para cualquier familia que tiene hijos en edad escolar, tener que pasar por esta penosa situación, a la que es totalmente ajena, más allá de que los reclamos sean atendibles o no.

Mientras esto ocurre, cada uno de los candidatos buscará sacar “agua para su molino”, y se rasgarán las vestiduras, declamando que es una vergüenza que no comiencen las clases. Sin embargo, durante varios meses, en los años 90, hubo una Carpa Blanca instalada por los docentes en la Plaza del Congreso, ubicada frente al Palacio Legislativo. Y se creó el Fondo Nacional de Incentivo Docente. En 1988, durante la presidencia del Dr. Alfonsín, hubo una huelga de más de 30 días, sólo superada por la de marzo/abril de 2014. Cambian los nombres, pero la solución de fondo sigue sin aparecer. Como en toda profesión, es cierto que hay maestros negligentes o incompetentes. También es cierto que los padres que cuentan con un poder adquisitivo suficiente, optan por mandar a sus hijos a escuelas privadas porque están hartos de que pierdan días de clase. Sólo el tiempo dirá si ambas partes pueden llegar a un acuerdo, y que de una vez por todas, marzo no sea un mes de incertidumbre para que nuestros hijos comiencen a estudiar.