LOS DILEMAS DE CARRIÓ

Elisa Carrió se encargó de “dinamitar” el frente UNEN. En rigor, era un final que se veía venir. Sus compañeros, del Partido Socialista, UCR, FAP, Libres del Sur, GEN, y de la propia Coalición Cívica, soportaron estoicamente sus desplantes y sus declaraciones mediáticas en las cuales, de manera totalmente inexplicable, cuestionaba y atacaba a sus aliados políticos. La Dra. Carrió comenzó a desgastar UNEN al hacer públicos sus “coqueteos” con el macrismo, estrategia que no le trajo ningún resultado, porque Mauricio Macri tiene peso político propio y de ninguna manera aceptaría compartir fórmula con ella. Todos recuerdan, además, en un acto de UNEN, cuando Fernando “Pino” Solanas pronunciaba un discurso a los simpatizantes del frente, y en una muestra de total descortesía y falta de educación, Carrió se levantó de su silla y se retiró del lugar, dejando a Solanas hablando solo con la multitud. Aún así, tanto Solanas como Cobos, otro blanco elegido para los ataques de “Lilita”, procuraron cuidar las formas y hacer todo lo posible para que UNEN continuara “unido”. Carrió, mientras aún permanecía en UNEN, pretendió tejer alianzas políticas por su cuenta con sectores ajenos a este espacio político. Cabe suponer entonces, que ni ella misma creía que UNEN tendría algún futuro en 2015. Pero mucho antes, hubo gente valiosa y de una honestidad intachable, que se hartó de las idas y vueltas de la legisladora y pegó el portazo antes que ella: hablamos de Graciela Ocaña, quien militó en el ya disuelto ARI (otra iniciativa de Carrió), y fue convocada en 2004 para ocupar el Ministerio de Salud, cargo que aceptó. “Lilita” nunca se lo perdonó, no obstante lo cual, Ocaña goza de mejor consideración dentro de la dirigencia política que la propia Carrió. Y otro joven talentoso que se cansó de ser ninguneado y se fue, es Adrián Pérez, quien se pasó a las filas del “massismo”. El propio Sergio Massa le garantizó que, de ser electo Presidente, ocupará un cargo de rango minsterial.

Carrió alcanzó notoriedad en los años ’90, siendo Diputada de la Nación, por sus denuncias por corrupción y lavado de dinero, y sus encendidos discursos en el recinto. Inclusive, varios autores de sus biografías sostienen que su relación con Cristina Kirchner (por entonces Senadora), era en aquel momento muy buena. “Lilita”, desde luego, aún conserva muchos seguidores y simpatizantes, pero su mal manejo de los tiempos y sus exabruptos públicos contra sus compañeros de ruta no han hecho más que jugarle en contra de sus propias aspiraciones políticas. Buena parte del electorado había depositado su confianza en UNEN, y hoy se siente naturalmente decepcionada por el modo en que se dieron las cosas. A nuestro criterio, Carrió siempre ha creído que sus jugadas políticas le otorgarían votos y buena imagen, cuando el resultado ha sido totalmente opuesto. Pero como “la política es el arte de lo posible”, sólo el destino dirá qué sucederá con la legisladora chaqueña en 2015.