COLUMNISTA ELBIO RUBANO: “Mitos y realidades de la actividad física”

Hay muchos mitos acerca de la actividad física, los cuales la gran mayoría no son ciertos. Conozcamos por lo menos 6 de ellos y descubramos sus realidades:

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Mito: Se puede disminuir de peso por medio de la transpiración.
Realidad: No, al menos no definitivamente. Sentarse en un sauna lo hará transpirar copiosamente de modo que, transitoriamente, perderá peso. Sin embargo, los kilos perdidos no son más que agua, de ningún modo grasa.
Cada kilo perdido equivale, aproximadamente, a un litro
Mito: El ayuno es una forma adecuada de alcanzar el peso ideal para realizar un deporte.
Realidad: De ningún modo, porque el ayuno, a menudo, produce fatiga y reduce los depósitos de energía del cuerpo. El ayuno puede provocar pérdida de masa muscular, deshidratación y disminuir la eficiencia física. Llevado al extremo puede llegar a ser fatal
Mito: Una persona muy ocupada no necesita realizar ejercicios.
Realidad: Estar muy ocupado no significa, necesariamente, estar físicamente activo. Hacer una vida físicamente activa implica realizar como mínimo unos treinta minutos de ejercicio físico la mayoría de los días de la semana
Mito: Beber leche antes de realizar ejercicios provoca calambres estomacales.
Realidad: Beber leche antes de realizar una actividad física no produce molestias estomacales o problemas digestivos. En algunos casos, las molestias pueden deberse a la intolerancia a la lactosa. Aún así, la leche puede formar parte de la dieta de una persona que realiza actividad física. Durante la realización física prolongada, el hecho de no consumir suficiente cantidad de calcio, puede contribuir a la formación de calambres musculares
Mito: Excepto para los deportes que exigen contacto físico, cuanto más delgada sea una persona, mejor se desempeñará en una actividad deportiva.
Realidad: Si bien es verdad que un cuerpo delgado y muscular es más saludable y eficiente que uno que no lo es, ser demasiado delgado puede tener consecuencias negativas cuando se practica deporte. La grasa protege a los órganos internos de posibles lesiones, amortiguando los golpes. Además ser demasiado delgado puede provocar que el cuerpo se fatigue más rápidamente, pues, en el caso de los deportes que exigen una gran resistencia física, el cuerpo recurre a los depósitos de grasa para obtener energía. Por último, restringir demasiado la ingesta de calorías puede provocar una severa deficiencia de nutrientes
Mito: Después de un entrenamiento extenuante, se necesita una dosis extra de vitaminas.
Realidad: No es cierto, dado que no se pierden vitaminas con la transpiración. La pequeña cantidad extra de vitaminas necesarias para producir energía que requiere la actividad física debe provenir de la cantidad adicional de alimentos que se necesita consumir, para afrontar la mayor demanda de energía que exige el entrenamiento.

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