COLUMNISTA, VIVERO EL PROGRESO, VERONICA GALLEGOS–PARA TENER EN CUENTA A LA HORA DE ARMAR UN CANTERO

Cuando nos encontramos con un terreno una de las primeras cosas que debemos observar es su ubicación con respecto al sol, con esta simple observación tendremos conocimiento de la trayectoria del sol por lo que podremos elegir las especies correctas según su necesidad de asoleamiento (Sol – Media Sombra – Sombra).

Con otra pequeña mirada conocemos el tamaño del terreno, y ya podemos imaginar el tamaño de plantas que vamos a trabajar, si el espacio nos permite trabajar algunas especies arbóreas o solo nos limitaremos a arbustos y herbáceas.

Cuando comencemos a armar un cantero podremos utilizar las especies de mayor tamaño en la parte de atrás del cantero, en el área central plantaremos herbáceas perennes y como bordura del cantero usaremos cúbreselos o florales, con esta estructura básica podemos crear otras formas.

Ya podemos prestarle atención a la parte artística del paisajismo donde elegimos dentro de una paleta de colores que las especies nos brindan, para lo cual vamos a observar el color de las hojas, el color de las flores y el periodo de floración, el color de los frutos que en algunas especies es notable y llamativa, la corteza que cobra valor en otoño – invierno en las especies caducas. En estas combinaciones de colores debemos crear un movimiento de colores en el cantero a lo largo de todo el año para que este no solo brille en primavera sino que en cada estación tenga su encanto.

Como toque final y de prolijidad a nuestro cantero podemos enmarcarlo con algún material inerte como piedra bola, madera. Ladrillo, durmientes, etc. Y completar la base de todo el cantero con una capa de Mulchén, corteza de árbol. Chip de madera, piedras o algún material que nos permita evitar el crecimiento del césped dentro de nuestro cantero ya que así evitamos el paso de la luz.

Una de las premisas más importantes es ¡RESPETAR EL TAMAÑO FINAL DE LA PLANTA!

Verónica Gallegos – Planificación y diseño de paisaje.